El candidato danés afirmó este martes que la política energética está en el centro de todos los desafíos a los que se enfrenta Europa en la actualidad: competitividad, empleo, crecimiento, seguridad (con la guerra en Ucrania), cambio climático y justicia social, enfatizando la necesidad de “generar resultados palpables que impacten positivamente en la vida cotidiana de los ciudadanos”.
Según Jørgensen, es fundamental “poner a los ciudadanos en el centro, escucharlos y tomarlos en serio”. Para lograrlo, abogó por una política inclusiva, en la que Bruselas no se convierta en una “burbuja” aislada, y defendió la importancia de colaborar directamente con la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones.
El reto de los precios de la energía
En cuanto a los desafíos actuales, Jørgensen destacó la centralidad de la política energética en casi todos los problemas cruciales de Europa. Afirmó que estos problemas están interrelacionados, y así deben estarlo también sus soluciones.
Al ser cuestionado por los eurodiputados sobre los elevados precios de la energía, Jørgensen reconoció la gravedad del problema. “Nuestra industria sufre, y también los hogares. Para los ciudadanos de a pie, las facturas de energía se han vuelto difíciles de costear”, explicó, y aseguró que reducir los precios de la energía será su máxima prioridad.
Parte del alza de precios, indicó, responde a la dependencia europea del gas ruso, intensificada por el conflicto en Ucrania. Ante esta situación, Jørgensen insistió en que la independencia energética es indispensable y apostó por una política orientada a reducir la dependencia de los recursos rusos.
Claro, aquí tienes el apartado sobre energía nuclear, que ahora incluye la advertencia sobre la dependencia de Europa de la industria nuclear y las cadenas de suministro extranjeras:
¿Y la energía nuclear?
En cuanto a la energía nuclear, Jørgensen defendió su papel en la combinación energética europea, afirmando que “es y será una parte integrada” de esta, y que también es “parte de la solución para descarbonizar el sistema energético europeo”.
Destacó la necesidad de integrar la energía nuclear en la estrategia de transición hacia una Europa descarbonizada, pero advirtió que los retos actuales requieren más que soluciones temporales: “No bastan los parches; necesitamos soluciones a largo plazo”.
Sin embargo, fue claro en su postura respecto a la financiación: “No creo que la Unión Europea deba financiar la construcción de una central nuclear”. En su lugar, anunció que la energía nuclear estará contemplada en el próximo Plan de Inversión en Energía Limpia y prometió trabajar en un informe exhaustivo que evalúe las necesidades y el potencial del sector nuclear en Europa.
También subrayó la importancia de evitar un aumento en la dependencia de Europa de la industria nuclear y de las cadenas de suministro extranjeras relacionadas con los combustibles, muchas de las cuales pueden estar vinculadas a Rusia.
Cambio climático y transición energética
El comisario designado también destacó la transición energética como una oportunidad para combatir el cambio climático, afirmando que Europa está en un proceso de transformación radical de sus sistemas de producción y consumo de energía. Reconoció, sin embargo, que “no todos los europeos ven automáticamente la conveniencia de esta transición”.
Para aquellos que expresan «preocupaciones legítimas», aseguró que el diálogo será esencial y prometió respuestas concretas que puedan aliviar sus inquietudes.
Crisis de vivienda: una prioridad compartida
El candidato a comisario abordó la crisis de vivienda, calificándola como una de las principales preocupaciones de los europeos.
“Los precios, tanto de compra como de alquiler, han subido y esto afecta a millones de ciudadanos”, afirmó.
El danés defendió el derecho de todos a tener acceso a una vivienda asequible y digna, y resaltó que, si bien algunos aspectos deben gestionarse a nivel de los Estados miembros, también es necesario actuar desde el ámbito europeo.
Jørgensen se comprometió a proponer medidas destinadas a mejorar la competitividad de las empresas energéticas y a reducir las facturas de los ciudadanos, a fin de aliviar la carga que los precios de la vivienda imponen en las familias europeas.
Sobre cómo abaratar la vivienda, explicó que su plan incluiría una estrategia para la construcción de viviendas, la creación de una nueva plataforma junto con el Banco Europeo de Inversiones para invertir en el sector, más financiación del fondo de cohesión y una reforma de las normas sobre ayudas estatales.






