El Parlamento Europeo ha dado un paso importante para fortalecer los derechos de los pasajeros en la Unión Europea. En una doble jornada legislativa, los eurodiputados han respaldado medidas clave para mejorar la protección de los viajeros tanto en el transporte aéreo como en el ferroviario, con el objetivo de cerrar lagunas legales, simplificar reclamaciones y adaptarse a los nuevos retos de movilidad.
Reformas para el transporte aéreo: más derechos, pero también críticas
Tras más de una década de bloqueo, la reforma del reglamento europeo sobre los derechos de los pasajeros aéreos ha cobrado impulso este mes. El Consejo adoptó el pasado 5 de junio su posición sobre el texto, y el Parlamento se prepara ahora para examinarlo en segunda lectura. Las nuevas reglas incluyen mejoras significativas:
• El derecho a ser reubicado por otras compañías o medios de transporte si la aerolínea no ofrece solución en tres horas.
• Una compensación económica automática de hasta 500 euros en función del retraso y la distancia del vuelo.
• Obligación de proporcionar alojamiento y comida en caso de cancelaciones o largas esperas.
• Eliminar cláusulas abusivas como el “no show”, que permite a las aerolíneas cancelar la vuelta si no se ha utilizado la ida.
Además, se establece un procedimiento más claro para presentar reclamaciones, con plazos de respuesta máximos de 14 días y la posibilidad de presentar quejas sin necesidad de intermediarios.
Sin embargo, varias organizaciones de consumidores han alertado de retrocesos significativos. La asociación europea BEUC denuncia que el nuevo texto eleva los umbrales para recibir compensación: por ejemplo, solo se podrá reclamar a partir de 4 horas de retraso, frente a las 3 actuales, y en muchos casos solo desde las 5. También critica que se deje abierta la puerta a cobrar por el equipaje de mano, a pesar de la jurisprudencia del TJUE que lo prohíbe.
Derechos ferroviarios: hacia una mayor protección y accesibilidad
En paralelo, el Parlamento aprobó un nuevo paquete legislativo sobre los derechos de los pasajeros ferroviarios. El texto, liderado por el eurodiputado socialdemócrata Bogusław Liberadzki, busca subsanar los vacíos legales actuales y garantizar una protección más uniforme en toda la UE. Entre las principales novedades destacan:
• Compensaciones automáticas desde retrasos de una hora, que alcanzarán el 100 % del billete si superan las dos horas.
• Eliminación de la cláusula de “fuerza mayor” como exención para evitar indemnizaciones.
• Reducción del aviso previo necesario para que las personas con movilidad reducida soliciten asistencia: de 48 a 12 horas, e incluso sin preaviso en estaciones grandes.
• Obligatoriedad de incluir espacios para bicicletas en todos los trenes nuevos, con un mínimo de ocho plazas por convoy.
• Formularios de reclamación estandarizados y posibilidad de presentar quejas en inglés.
Estas medidas responden al crecimiento sostenido del transporte ferroviario en la UE y al impulso de una movilidad más sostenible, en línea con los objetivos del Pacto Verde Europeo.
Próximos pasos legislativos
Ambos dosieres se encuentran ahora en una fase crucial. En el caso del transporte aéreo, el Parlamento deberá decidir si acepta la posición del Consejo o propone enmiendas para iniciar un proceso de trílogos. En cuanto al reglamento ferroviario, la pelota pasa ahora al tejado del Consejo, que deberá acordar su propia posición para avanzar en las negociaciones interinstitucionales.
Se espera que las nuevas normas entren en vigor a partir de 2027, aunque algunos elementos podrían aplicarse antes, dependiendo del calendario de implementación acordado.
Hacia una verdadera “carta de derechos del pasajero” europea
Con estas reformas, la UE refuerza su compromiso con una movilidad centrada en el ciudadano. “Los pasajeros europeos tienen derecho a reglas claras y justas, independientemente del modo de transporte que utilicen”, señaló el eurodiputado Liberadzki durante el debate en comisión. Pero el equilibrio entre garantizar derechos y proteger la viabilidad de los operadores sigue siendo un punto de fricción, sobre todo en el sector aéreo.
El reto, ahora, será alcanzar un consenso que permita mejorar la experiencia de millones de viajeros sin ceder a presiones que debiliten las conquistas ya logradas. Como advirtió la portavoz de BEUC, Ursula Pachl, “proteger a los pasajeros no puede ser opcional: es una obligación legal y una cuestión de justicia”.






