La reforma apoyada por los eurodiputados impulsa la digitalización para modernizar el sector; la trazabilidad de los productos para que los consumidores conozcan su procedencia; mejorar la lucha contra la pesca ilegal; y proteger la pesca artesanal.
“El sector pesquero ha entrado en la era de la digitalización”, así lo ha expresado la eurodiputada socialista Clara Aguilera durante la rueda de prensa en la que ha presentado el paquete legislativo aprobado en el pleno de este martes con 438 votos a favor, 146 en contra y 40 abstenciones. La eurodiputada ha explicado que los elementos clave de la reforma son la armonización, digitalización y trazabilidad.
La legislación obligará a todos los barcos pesqueros a llevar a bordo un dispositivos de localización que permitirá a las autoridades rastrear y verificar la ubicación de los barcos de manera regular. Algunas pequeñas embarcaciones podrán quedar exentas de esta obligación hasta 2030 y todas las flotas pesqueras de pequeña escala dispondrán de hasta cuatro años para adaptarse a los nuevos requisitos.
La eurodiputada española ha apuntado que “todos y cada uno de los procesos de comunicación de datos, de capturas, y todos los datos que son tan importantes para tomar las decisiones relacionadas con los recursos pesqueros, van a ser digitales” ya que, la nueva normativa tiene como objetivo mejorar la recopilación de datos precisos para una gestión más efectiva de los recursos marinos. Por ello, todos los buques de la UE deberán registrar y declarar sus capturas de manera electrónica, incluyendo cuadernos diarios de pesca, declaraciones de transbordo y desembarque, incluidos los barcos de pesca recreativa.
El reglamento también busca armonizar las sanciones para las infracciones graves y establecer márgenes de tolerancia en las estimaciones de capturas. Los buques de de 18 metros o más deberán contar con sistemas electrónicos de seguimiento a distancia, incluyendo circuitos cerrados de televisión, para garantizar el cumplimiento de la obligación de desembarque.
Con el fin también de reforzar la seguridad alimentaria, garantizar una competencia más leal y combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, los eurodiputados han votado a favor de garantizar la trazabilidad del producto. En el pescado fresco y en el congelado existía una trazabilidad “aceptable” incluso “mejorable”, ha señalado Clara Aguilera. Con la nueva normativa la industria dispondrá de cinco años de intervalo para identificar el origen de los productos que están procesados.
Una vez adoptado formalmente por el Consejo, el reglamento entrará en vigor y se aplicará gradualmente, permitiendo a los Estados miembros y a las flotas pesqueras adaptarse a las nuevas normas.






