El último Eurobarómetro ha arrojado luz sobre las razones detrás de la abstención en las elecciones europeas de 2024, destacando la falta de confianza en la política y el desinterés como los principales factores. Un 17% de los encuestados considera que votar no cambia nada (+3 puntos porcentuales en comparación con encuestas anteriores). Otros motivos de índole práctica, como la falta de tiempo (12%, +1 pp), estar de vacaciones o fuera el día de las elecciones (12%, +2 pp), o problemas de salud (10%, +1 pp), también influyeron en la decisión de no acudir a las urnas.
A pesar de que 350 millones de ciudadanos europeos tuvieron la oportunidad de votar en las elecciones del Parlamento Europeo, celebradas entre el 6 y el 9 de junio, la participación alcanzó el 50,7%, lo que significa que casi la mitad de los europeos eligió no ejercer su derecho al voto. “Reconociendo la significativa proporción de ciudadanos que decidieron no participar”, indicó el Parlamento Europeo en su reciente Encuesta Postelectoral UE 2024, publicada este jueves, que profundiza en las preocupaciones y motivaciones de los abstencionistas.
Sin embargo, el descontento con el Parlamento Europeo solo fue mencionado por el 8% de los que no votaron, y la oposición a la Unión Europea por apenas un 4%. En cambio, los temas que sí movilizaron a los votantes fueron el aumento de los precios y el coste de la vida, ambos citados por el 42% de los que acudieron a las urnas, seguidos de la situación económica.
En cuanto a los no votantes, sus principales preocupaciones no distan mucho de las de quienes votaron. Ante la pregunta de qué temas podrían haberles motivado a participar, la mayoría también mencionó la inflación y el coste de la vida (46%) y la situación económica (36%).
¿Quién vota?
La Encuesta Postelectoral UE 2024 también destacó el perfil de los votantes, revelando que la edad es un factor clave en la participación electoral. Las personas mayores votan en mayor proporción que los jóvenes: el 58% de los mayores de 55 años participaron en las elecciones, frente al 36% de los jóvenes de entre 15 y 24 años (si cumplían los requisitos). Esta tasa de participación juvenil ha caído en 6 puntos porcentuales desde 2019, lo que contrasta con el aumento de 14 puntos que se registró entre 2014 y 2019.
Otro factor relevante es la brecha socioeconómica, que se ha ampliado desde las últimas elecciones. Las personas que enfrentan dificultades económicas frecuentes son menos propensas a votar (35%, -3 pp desde 2019), mientras que aquellos que rara vez o nunca tienen problemas para pagar sus facturas participaron más activamente (57%, +3 pp).
La educación también juega un papel importante: el 59% de quienes finalizaron su educación formal a los 20 años o más votaron, mientras que la participación fue del 49% entre quienes dejaron de estudiar entre los 16 y 19 años, y del 44% para aquellos que terminaron antes de los 16.





