El Consejo de Medio Ambiente de la Unión Europea, reunido este martes en Luxemburgo, ha acordado su posición sobre la nueva regulación destinada a transformar la gestión comunitaria de los vehículos al final de su vida útil. Esta iniciativa tiene como objetivo principal fortalecer la economía circular en el sector automotor, garantizando que los nuevos vehículos sean diseñados desde su concepción para facilitar su reutilización, reciclaje y recuperación de materiales.
En este sentido, los ministros europeos acordaron establecer un objetivo obligatorio de contenido mínimo de plásticos reciclados en los vehículos, que irá aumentando progresivamente con el tiempo. Además, se contempla la posibilidad de fijar metas similares para otros materiales estratégicos como el acero, el aluminio y determinadas materias primas críticas, con el fin de reducir la dependencia de las importaciones y mejorar la sostenibilidad del sector.
El alcance de la regulación se amplía significativamente: no solo abarca automóviles y furgonetas, sino también camiones pesados, motocicletas, triciclos, cuadriciclos y vehículos de propósito especial, como grúas móviles o ambulancias. Todos estos deberán diseñarse de manera que sus componentes puedan ser retirados fácilmente. Asimismo, los fabricantes estarán obligados a elaborar una estrategia de circularidad y a etiquetar los distintos componentes de sus vehículos.
También se refuerzan los controles sobre la compraventa de vehículos usados. Con la entrada en vigor de la norma, será obligatorio, en cada cambio de titularidad, demostrar que el vehículo no ha llegado al final de su vida útil, especialmente en transacciones realizadas a través de internet. Se prevén, sin embargo, excepciones para vehículos de interés cultural o antiguos restaurados que estén en condiciones de volver a circular.
Para reducir la carga burocrática, el Consejo propone que la estrategia de circularidad se aplique por categoría de vehículo, en lugar de por modelo específico. Asimismo, el pasaporte digital que recopilará esta información deberá coordinarse con otros sistemas ya existentes en la legislación europea.
Otro de los pilares clave de la nueva normativa es la consolidación del principio de responsabilidad ampliada del productor. Esto implica que los fabricantes serán responsables no solo del tratamiento de sus vehículos al final de su vida útil, sino también del transporte hasta las instalaciones correspondientes, e incluso de los costes de reciclaje de aquellos vehículos cuya procedencia no pueda ser determinada. Esta obligación también se extenderá a los fabricantes de terceros países que introduzcan vehículos en el mercado europeo.
La legislación también establece requisitos específicos sobre cómo deben recogerse y tratarse los vehículos al final de su vida útil. Se detallan las etapas de almacenamiento, descontaminación y trituración, y se prohíbe mezclar estos vehículos con otros residuos si no se cumplen ciertos estándares de calidad.
Para evitar la exportación de coches que deberían ser reciclados dentro de Europa, se automatizarán los controles aduaneros mediante la aplicación de principios de gestión de riesgos, y se reforzará el uso de la plataforma digital MOVE-HUB, con el fin de coordinar los registros nacionales con los sistemas aduaneros.
Con este acuerdo, el Consejo está preparado para iniciar las negociaciones con el Parlamento Europeo, que deberá adoptar su propia posición. Esta nueva legislación, que sustituirá a normativas anteriores ya obsoletas, se enmarca en el Pacto Verde Europeo y responde a la necesidad de hacer más sostenible uno de los sectores más intensivos en el uso de recursos: el automotriz. Según destacó la ministra de Clima y Medio Ambiente de Polonia, Paulina Hennig-Kloska, esta regulación representa un paso decisivo hacia una industria más competitiva, autónoma y respetuosa con el medio ambiente.






