El Comité Europeo de las Regiones (CdR) aprobó este miércoles por unanimidad, en su 172ª sesión plenaria, el dictamen sobre la estrategia de relevo generacional en la agricultura del que ha sido ponente el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
Es la primera vez que la región castellanomanchega lidera un dictamen en la asamblea que representa a los entes locales y regionales de la UE, un dato que la Junta atribuye a su creciente peso ante las instituciones europeas.
El documento, de carácter consultivo pero que fija la posición formal de las regiones ante la Comisión, el Parlamento y el Consejo en el diseño de la futura Política Agraria Común (PAC), reclama que un 10 % de la dotación del periodo 2028-2034 se dedique específicamente a rejuvenecer el sector. La cifra supera el 6 % mínimo de gasto agrícola que la Comisión recomienda en su estrategia, que aspira a duplicar la proporción de jóvenes agricultores hasta el 24 % en 2040.
«Estamos a tiempo de corregir el problema de falta de gente joven en el campo, pero no nos sobra tiempo», advirtió García-Page antes de la votación. El ponente enmarcó el relevo como «un grito de auxilio para la pervivencia del mundo rural» y recordó que solo en torno al 12 % de los productores europeos tiene menos de 40 años, una realidad que, a su juicio, convierte la cuestión en un asunto de seguridad y soberanía alimentaria más que sectorial.
El dictamen incorpora estímulos fiscales, apoyo financiero, incentivos a la inversión, facilidades de acceso a la tierra, formación, modernización de maquinaria, reducción de burocracia y mayor participación regional en el diseño de las políticas agrarias. García-Page defendió, además, un «planteamiento ambicioso» que blinde el gasto agrario: reclamó que cualquier coste adicional de la UE en otras políticas «no sea a costa del campo y de la ganadería», en abierta discrepancia con las propuestas de la Comisión sobre la futura PAC.
El respaldo trascendió las líneas partidistas y nacionales. En el debate posterior, la representante de la Comunidad Valenciana, Ruth Merino, valoró el trabajo del ponente y pidió que el dictamen «no se quede en un mero trámite consultivo», advirtiendo de que «sin seguridad hídrica y sin explotaciones viables económicamente, no habrá relevo generacional». Delegaciones de Italia y Dinamarca también apoyaron el enfoque, con llamamientos a no recortar los recursos destinados al campo y a favorecer un modelo agrícola sostenible frente a los grandes operadores.
García-Page cerró su intervención agradeciendo el «alto grado de consenso», alcanzado tras un proceso de escucha a organizaciones agrarias y administraciones, y después de que el texto ya hubiera sido aprobado por unanimidad en la comisión de Recursos Naturales.






