El Banco Central Europeo señaló este viernes que la inflación en la zona del euro se situará en el 2,6% de media en 2026, por encima del 2,1% previsto para 2025, debido al encarecimiento de la energía vinculado al conflicto en Oriente Medio. En el corto plazo, la inflación seguirá una trayectoria ascendente y alcanzará un máximo cercano al 3,1% en el segundo trimestre de 2026, antes de moderarse en la segunda mitad del año.
El boletín publicado este viernes señala que el conflicto en Oriente Medio introduce un factor de incertidumbre, cuyo principal canal de transmisión es el aumento de los precios de la energía. El encarecimiento del petróleo y del gas repercute de forma directa en la inflación a corto plazo y reduce el poder adquisitivo de los hogares, lo que incide en el consumo. Este efecto también se traslada a los costes de producción de las empresas.
Asimismo, el informe indica que el conflicto está alterando los mercados de materias primas y afectando a la confianza. Como resultado, se prevén revisiones a la baja en la inversión y el gasto, especialmente en 2026, lo que se traduce en una menor tasa de crecimiento en el escenario central.
El BCE advierte de que una prolongación del conflicto podría intensificar estos efectos. Un aumento sostenido de los precios energéticos podría situar la inflación por encima de las previsiones y el crecimiento por debajo de lo estimado. También se contempla el riesgo de efectos indirectos sobre otros precios y sobre los salarios.
En este contexto, el organismo sitúa el crecimiento de la zona del euro en una senda de expansión durante el periodo 2026-2028, con tasas del 0,9%, 1,3% y 1,4%, respectivamente. Estas cifras suponen una revisión a la baja respecto a estimaciones anteriores, especialmente en 2026, debido al impacto del encarecimiento de la energía sobre la actividad.
El documento señala que el consumo privado seguirá siendo el principal soporte del crecimiento a medio plazo, respaldado por la evolución del empleo y la recuperación de los ingresos reales tras episodios anteriores de inflación. La inversión también contribuirá a la actividad, apoyada por el gasto público en defensa e infraestructuras y por el desarrollo de tecnologías digitales. No obstante, advierte el BCE, estas dinámicas se verán condicionadas por un entorno exterior marcado por la incertidumbre, en el que factores como las tensiones comerciales y la evolución de la demanda global inciden en las exportaciones.






