La Comisión Europea anunció este lunes la creación de un grupo de trabajo destinado a fortalecer los controles sobre las importaciones en el ámbito de la seguridad alimentaria. El grupo tiene como objetivo mantener y reforzar la capacidad de la Unión Europea para garantizar que los productos importados cumplan con los estándares del bloque, al mismo tiempo que respalda la actividad económica de los productores europeos.
El grupo, explicó Bruselas, se centrará principalmente en la seguridad de los alimentos y piensos, en la verificación de residuos de pesticidas y en la coordinación de acciones de vigilancia sobre productos importados específicos.
Reunirá conocimientos de la Comisión y de los Estados miembros y contribuirá a armonizar los controles de importación, desarrollar recomendaciones de acción conjunta y señalar la necesidad de medidas administrativas o regulatorias adicionales para reforzar estos controles.
El comisario de Salud y Bienestar Animal, Olivér Várhelyi, afirmó afirmó que los ciudadanos europeos “ya se benefician de los más altos estándares de seguridad alimentaria del mundo”. Estas reglas, señaló, “protegen la salud humana, la salud y el bienestar animal, la salud de las plantas y el medio ambiente”.
“Ya sea que los alimentos provengan de cerca o de cualquier parte del mundo, la norma es la misma: cualquier producto que ingrese a la Unión debe cumplir con nuestros estándares, sin excepción”, insistó el comisario.
Várhelyi aseguró que el grupo de trabajo lanzado este lunes, en línea con la Visión para la Agricultura y la Alimentación, “nos ayudará a reforzar los controles de importación asegurando que las reglas estrictas se apliquen de manera más coherente y eficaz en toda la Unión».
El lanzamiento formal del grupo de trabajo se produjo en el marco del Consejo de Agricultura y Pesca celebrado este lunes y se basa en el diálogo sobre la implementación de los controles de importación iniciado en diciembre pasado, cuando la Comisión anunció la intensificación de sus acciones en este ámbito.
La Comisión realiza auditorías en los países terceros para evaluar sus sistemas y su fiabilidad, mientras que las autoridades nacionales se encargan de verificar el cumplimiento de las normas sobre alimentos y piensos en los productos que ingresan desde fuera de la UE.






