La Comisión Europea y la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) han publicado este lunes el segundo informe de seguimiento y perspectivas de contaminación cero, que evalúa el progreso de la Unión Europea en la reducción de la contaminación dentro del marco del Pacto Verde Europeo y el Plan de Acción de Contaminación Cero.
El informe destaca que, si bien las políticas comunitarias han contribuido a reducir la contaminación del aire, el uso de plaguicidas y la presencia de residuos plásticos en los océanos, la UE debe adoptar medidas más firmes para alcanzar los objetivos fijados para 2030.
El documento reconoce mejoras en la calidad del aire, la reducción de pesticidas y la disminución de la contaminación marina. Sin embargo, persisten desafíos significativos, como el ruido del transporte, la contaminación por nitrógeno en los ecosistemas y el aumento de los residuos municipales.
Jessika Roswall, comisaria europea de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, subrayó que algunos objetivos aún son alcanzables, como la reducción de muertes prematuras por contaminación del aire. No obstante, otros, como la disminución del impacto del ruido del transporte y la contaminación por nitrógeno, requieren esfuerzos adicionales por parte de los Estados miembros.
Según el informe, aunque el uso de pesticidas ha disminuido, su impacto ambiental sigue siendo incierto. La reducción de plásticos en el mar avanza, pero la contaminación por microplásticos continúa siendo un reto importante. En el ámbito de la gestión de residuos, la generación sigue en aumento, lo que pone en riesgo el cumplimiento de los objetivos para 2030.
Alcanzar los objetivos de 2030
Bruselas subraya que la implementación efectiva de la legislación vigente es esencial para lograr una contaminación cero. Entre las normativas clave, destaca la Directiva de Emisiones Industriales y el Reglamento sobre Mercurio. Además, resalta la importancia de reforzar las estrategias de economía circular para reducir el uso de materiales vírgenes y minimizar la contaminación.
El informe también señala la necesidad de cerrar las lagunas en la investigación sobre los impactos de la contaminación química y los microplásticos en la salud y los ecosistemas. Para ello, recomienda mejorar la recopilación de datos y desarrollar indicadores más precisos. Asimismo, la innovación y el uso de tecnologías limpias serán fundamentales para reducir la contaminación sin comprometer la competitividad económica.
Roswall enfatizó que, pese a los avances, «queda mucho por hacer» y abogó por una aplicación más efectiva de las políticas en los Estados miembros. También destacó la necesidad de medidas más ambiciosas en sectores clave como el transporte, la agricultura y la gestión de residuos, asegurando que las políticas ambientales vayan de la mano con el crecimiento económico y la resiliencia social.
Cuadro de Indicadores de Contaminación Cero
El informe se complementa con el lanzamiento del Cuadro de Indicadores de Contaminación Cero, que evalúa los avances de las regiones de la UE y todas sus capitales en la mejora de la calidad del aire, el agua y el suelo.
Este panel de control compara las regiones entre sí y con la media de la UE, basándose en indicadores ambientales que abarcan la salud, la protección de los ecosistemas y la sostenibilidad en la producción y el consumo. Según los datos, 15 regiones de Austria, Finlandia, Francia, Alemania y Suecia se destacan actualmente por tener los niveles de contaminación más bajos de la Unión Europea.





