La Comisión Europea ha aprobado este martes un plan de ayudas estatales italianas por valor de 5050 millones de euros que tiene como objetivo fomentar las inversiones en el uso de hidrógeno en procesos industriales contribuyendo a la transición hacia una «net-zero economy».
En línea con el Pacto Verde, el Ejecutivo comunitario ha aprobado el plan italiano de ayudas estatales para apoyar inversiones que permitan la sustitución del metano y otros combustibles fósiles por hidrógeno renovable.
Como parte del Marco Temporal de Crisis y Transición de las ayudas estatales adoptado por la Comisión el 9 de marzo de 2023 y modificado el 20 de noviembre de 2023, con el fin de apoyar medidas en sectores clave para acelerar la transición ecológica y reducir la dependencia de los combustibles.
El plan, que se financiará a través de recursos asignados al Plan Nacional Italiano de Recuperación y Resiliencia en forma de subvenciones directas, estará abierto a empresas que dependan del uso de combustibles fósiles como fuente de energía o materia prima para sus procesos de producción en los sectores industriales de Italia.
Para poder optar a las ayudas, los proyectos propuestos deberán conducir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los procesos de producción en al menos un 40% o reducir el consumo de energía en al menos un 20%, en comparación con la actualidad. Asimismo, las empresas que quieran beneficiarse deberán pasar del uso de combustibles fósiles al hidrógeno renovable, pudiendo combinar esta inversión con inversiones en la electrificación de sus procesos de producción.
Así pues, se ha establecido que las ayudas no excederán los 200 millones de euros por beneficiario; no excederán las intensidades de ayuda establecidas en el Marco Temporal de Crisis y Transición; y se otorgará antes del 31 de diciembre de 2025.
El Marco Temporal de Crisis y Transición, modificado en noviembre de 2023 para abordar la crisis tras la agresión de Rusia contra Ucrania y el aumento de los precios de la energía, incluye límites temporales para ayudas financieras, garantías y préstamos estatales, compensación por altos precios de energía, apoyo al despliegue de energías renovables, medidas para la descarbonización de procesos industriales y respaldo a la reducción de la demanda de electricidad. Estas medidas buscan aliviar los impactos de la crisis y facilitar la transición hacia una economía más sostenible hasta 2025.
