Después de los nombramientos primeros de la legislatura del pasado mes de julio, la renovación de las instituciones europeas se apresta ahora a definir la composición de la nueva Comisión Europea que volverá a presidir la alemana Ursula von de Leyen. Complejo puzzle que debe contar con no pocas variables para que el equipo ejecutivo europeo soporte los vaivenes políticos de Bruselas y de las capitales de los 27 durante los próximos cinco años. Las nominaciones de los gobiernos nacionales, los equilibrios de las distintas familias políticas, la paridad de género, la capacidad de compaginar la diversidad Norte, Sur, Este y Oeste, y un largo etcétera de condicionantes con los que Von der Leyen tiene que barajar las cartas de la baraja del Colegio de Comisarios.
REPITEN SIETE CON LA PRESIDENTA
Además de la propia Von der Leyen, seis son los candidatos que repiten para seguir trabajando en el Berlaymont. Tres de ellos han tenido un peso relevante en las políticas desarrolladas por el anterior equipo: el eslovaco Maros Sefcovic, vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para el Pacto Verde Europeo y de las relaciones interinstitucionales; el francés, Thiery Breton, comisario de Mercado Interior y Servicios y el letón Valdis Dombrovskis. vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para una economía al servicio de las personas y Comisario europeo de Comercio. Los otros tres que vuelven a estar nominados ocuparon carteras menores: la croata Dubravka Suica. Comisaria europea de democracia y demografía; el húngaro Olivér Várhelyi, Comisario europeo de Vecindad y Ampliación y el holandés Wopke Hoekstra, Comisario europeo de acción por el clima. Realmente solo son 6 de 27, lo que es un altísimo porcentaje de cambio en los despachos, que tiene que ver con la poca estabilidad que los gobiernos nacionales tienen en estos momentos.
LOS PESOS PESADOS
Además de la ya ratificada para el cargo de Alta Representante de Política Exterior y Seguridad, la ex primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, varios nombres sobresalen para ocupar carteras. Meloni ha jugado muy fuerte nominando a su ministro de Asuntos Europeos y persona de su máxima confianza, Rafaelle Fitto, con quien la primera ministra italiana aspira a situarle al frente de los asuntos económicos y de uno de los grandes objetivos de esta Comisión, mejorar la competitividad de las empresas y la industria europea. No en vano, el informe determinante de este tema lo está entregando estos días a las distintas instituciones europeas que se lo encargaron otro italiano, Mario Draghi. España juega a paridad de género reforzando la posición femenina, que hoy por hoy, con los candidatos nominados no alcanza el objetivo del 50% y también apuesta por completar el Pacto Verde y la transición ecológica con la vicepresidenta del Gobierno, Teresa Ribera. Mientras que varios países han optado por importantes ministros de sus Ejecutivos como es el caso de Austria, Bélgica, Chequia, Irlanda y Suecia.
LOS EXÁMENES DEL PARLAMENTO EUROPEO
De momento, ante la lista de nominados, le queda trabajo previo a presentar la lista al Parlamento Europeo a la presidenta Von der Leyen. Primero cumplir con el objetivo de paridad reseñado. Sería un claro paso atrás no hacerlo, aunque tres de los cuatro cargos presidenciales de la UE los ostentan mujeres: Metsola, la propia Von der Leyen y la citada Kallas. En esa nueva ronda de llamadas con los jefes de gobierno, la alemana tendrá que pedir con mucha mano izquierda a algunos países que cambien hombres por mujeres. Y después, tendrá que evitar que los grupos parlamentarios se dediquen a tumbar comisarios en los “hearings” – exámenes que realiza la Eurocámara de los candidatos para su elección – por enfrentamiento político y lucha de poder partidista. Tradicionalmente siempre caía un candidato a comisario en las audiencias parlamentarias, pero en las dos últimas legislaturas ese número se ha incrementado a dos. Esta vez si la presidenta de la Comisión no se anda con mucho cuidado, los eurodiputados podrían tumbar hasta cuatro candidatos, lo que alargaría mucho el proceso de elección. En cualquier caso, tal y como está el Parlamento mucho más fragmentado, nos vamos a ir a primeros de diciembre para tener la nueva Comisión, con lo que habrá pasado medio año de interinidad desde que los europeos votamos en junio. Un nuevo equipo que realmente empezará a trabajar en la agenda 2024-2030 a primeros de 2025. Eso sí con el mapa geopolítico despejado tras la gran cita electoral del año, las presidenciales de EE.UU. Cuando los comisarios se pongan las pilas ya sabremos si Harris ocupa la Casa Blanca o la UE se enfrenta a la temida administración Trump II.






