Periodista de profesión, el murciano Pablo Pérez dio el salto a Bruselas sin saber que se acabaría convirtiendo en el responsable del equipo de redes sociales y comunicación política de la Comisión Europea, que a día de hoy cuenta con casi dos millones de seguidores en Twitter. Firme defensor de las redes sociales como medio de comunicación y uno de los pioneros de los «memes» sobre la UE, a día de hoy se encuentra en Alicante afrontando un nuevo reto profesional en la EUIPO, pero agradecido de ver cada día el sol que tanto se hace de rogar en la capital belga.
Aquí Europa- Durante años estuviste a cargo de las redes sociales de la Comisión Europa, ¿cómo llegaste hasta ahí?
Pablo Pérez– Yo soy periodista de formación. Empecé en el Teletexto en España y después de un tiempo pude dar el salto a Bruselas, donde estuve de corresponsal hasta que surgió la oportunidad de entrar en las instituciones europeas después de hacer un examen. Entré en un momento en que estaban las redes sociales recién llegadas al entorno institucional y en la Unión Europea no tenían todavía demasiado impacto, pero estaban ahí.
La verdad es que la coyuntura, ese momento en el que yo era joven, que mi jefe no lo era tanto y que más o menos yo podía entender lo que para mí siempre ha sido un medio de comunicación más, como son las redes sociales, surgió esa oportunidad, además de la predisposición política de querer hacer algo con la información en las redes sociales de la Unión Europea. Al estar todo por hacer, pudimos construir lo que a día de hoy es una presencia imponente de la Comisión Europea en el entorno de las redes sociales. En aquel momento básicamente no tenían presencia. Había una cuenta abierta en Twitter, con muy pocos seguidores, que no llegaban a los 500. A día de hoy, creo que ya están cerca de los dos millones pero el crecimiento, evidentemente, fue poco a poco.
AE- ¿Cómo fue la evolución para poder crecer tanto?
PP- El equipo fue creciendo. Empezamos tres y cuando yo me marché de la Comisión siete años después, el equipo ya eran 30 personas y lo que habíamos construido en la unidad de redes sociales, era una red. Además de la red de oficinas nacionales que hay de la Comisión Europea en cada uno de los Estados miembros, habíamos introducido en cada una de estas oficinas la presencia en redes sociales. Se coordinaba desde Bruselas pero tenían libertad para introducir la información que había que hacerle llegar a la gente en el idioma de cada uno de esos países y con la cercanía y el ángulo que le querían dar cada uno de esos Estados miembros.
La verdad es que fue una experiencia maravillosa. Mi rol también fue evolucionando, yo empecé como un técnico de comunicación y al final de mi trayectoria en la Comisión estaba llevando el equipo de redes sociales, el equipo de Social Media y Political Communication en Bruselas. Yo tuve la oportunidad de trabajar con tres presidentes, con Barroso, con Juncker y con Von der Leyen muy poco, pero ayudé en la transición, y una vez estaba esa transición establecida, me marché.
AE- De Bruselas a Alicante, ¿por qué ese cambio?
PP- Me marché para iniciar una nueva etapa en Alicante, en la Oficina de Propiedad Intelectual. Necesitaba nuevos retos, y me parecía que la labor que se realiza desde España y desde Alicante para el mercado interior, que es uno de los pilares fundamentales de la Unión Europea, era una labor importante y relativamente poco conocida. Pensé que yo podría aportar algo y acercarlo a los ciudadanos e intentar trasladar lo que yo había estado haciendo desde el punto de vista político a lo que es algo mucho más técnico, como es la propiedad intelectual, los derechos de autor, las marcas, los diseños y cómo contribuye todo esto al mercado interior de la Unión Europea.
AE– Hablabas de que las redes sociales son otro medio de comunicación, pero hay quien piensa que son una fuente de desinformación, ¿qué crees?
PP– Creo que al final es un poco como todo. Tú te puedes meter en una Eco Chamber en una cámara de Eco en la que te dejes contaminar. Es evidente que las redes sociales han servido para propagar desinformación a unos niveles que no habíamos visto hasta ahora. También es una realidad que la desinformación o las noticias falsas siempre han existido. Esto ha sido una manera de extenderlas con una velocidad mucho mayor y dificultando mucho más la tarea de intentar corregir o puntualizar determinadas informaciones o determinados ataques de desinformación que han influido en procesos políticos hasta un punto que las instituciones en un primer momento, no llegaron a imaginar que podría ocurrir.
Yo las considero un medio de comunicación porque creo que desde el punto de vista institucional hay que utilizar todas las herramientas que existen a disposición de los ciudadanos para hacerles llegar la información de la manera más próxima y directa posible. A la hora de informarse, el ciudadano tiene que buscar profesionales de la información igual que a la hora de curarse un resfriado tienes que acudir al médico. Para mí no hay mejor escudo contra esa desinformación que los periodistas y que los profesionales.
Es verdad que desde el punto de vista institucional, las redes sociales te dan la oportunidad de, entre comillas, saltarte al periodista, pero el periodismo es completamente necesario para fiscalizar la acción de cualquier tipo de institución, cualquier tipo de gobierno y cualquier tipo de gobernante. A partir de ahí, claro que sí, hay una proliferación que hemos visto durante años en las redes sociales de desinformación y de noticias falsas que a día de hoy hay que entender un poco las redes sociales o poner un poco en duda lo que veas en las redes sociales e intentar encontrar más ángulos o mayor contexto a la información que estés consumiendo.
AE– Como decías es una manera más directa y cercana de comunicar a los ciudadanos, pero el formato es más limitado, no te permite comunicar todo lo que se podría abordar en un medio tradicional. ¿Cómo planteabais esto desde la Comisión?
PP– Siempre he planteado las redes sociales, no solo en la Comisión, sino en todos los sitios en los que he podido contribuir desde el punto de vista de la comunicación a las redes sociales, como un entorno con tres pilares o estrategias claves. Para empezar, tienes que ser útil y práctico para la audiencia a la que te diriges, es decir, si la Comisión en su momento sacaba una política determinada con un impacto específico en una audiencia, básicamente, responder a las cinco preguntas clave que responden las noticias: qué ocurre, cómo te impacta o cómo acceder a determinadas ayudas, etcétera. Entonces, ser útil y práctico siempre me ha parecido una de las estrategias más importantes desde el punto de vista institucional en redes sociales. También intentábamos captar la atención a través de los valores, los derechos, las obligaciones… lo que significaba para todos ser europeos. Propagando esos valores, tratábamos de coleccionar el apoyo que creíamos que necesitaba la Unión Europea en ese momento.
Yo llegué en un momento a la Comisión Europea en el que la institución o el entorno institucional eran los hombres de gris, era el entorno post crisis económica que fue muy dura y había que cambiar esta percepción ciudadana, sobre todo para contribuir más adelante a una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones en la Unión Europea. Entonces, uno es ser útil y práctico, otro es propagar estos valores, y el tercero es intentar captar la atención del ciudadano a través de lo que puede ser ganchos determinados que te hagan prestar atención a una institución vista como muy gris y acercarte a ella.
Es decir, intentar humanizar las figuras políticas y acercarlas al ciudadano para que ellos mismos se sientan parte o se sientan capaces de identificarse no solo con la institución, sino también con la gente y el cuerpo técnico que forma esa institución. De ahí que siempre intentara llevar esa estrategia de mostrar que hay mucha gente comprometida por el proyecto europeo y por trabajar para la gente, que es algo que se desconoce.
AE– Como bien has comentado, a menudo existe esa percepción gris de las instituciones europeas. Sin embargo, existen espacios como DG MEME, la cuenta de Twitter que publica memes de la UE con más de 100.000 seguidores y en la que tu también participas. Habrá quien piense que no se pueden hacer memes o humor sobre la Unión Europea, ¿se puede?
PP– Sí se puede, sí. Recuerdo el primer meme que hicimos de las cuentas institucionales de la Unión Europea, se remonta a 2013, si no me equivoco. Todavía no había llegado Juncker, era con Barroso, después de un debate sobre el Estado de la Unión Europea que hizo Barroso. Nosotros sacamos el primer meme institucional de la Unión Europea desde las cuentas institucionales. Conforme evolucionaron las redes sociales, también evolucionó de alguna manera la estrategia de las instituciones. Cuando empezamos a ver los fantasmas y los peligros es verdad que la gente le pilló un poco de miedo. Yo siempre vuelvo a lo mismo. Jean Monnet, padre fundador de este proyecto, decía que necesitamos utilizar todos los medios de propaganda que estén a nuestra disposición para hacerle llegar el mensaje a la gente. Porque los documentos técnicos están muy bien, son maravillosos, pero lo importante es que la gente entienda lo que se está haciendo. Y si un meme o un visual determinado sirve para transmitir la información o captar la atención para luego llevar a esa audiencia a la información a la que tú quieres hacerle llegar, me parece completamente válido.
Luego, lo que ocurre con el uso del humor es que es muy peligroso, claro que sí. Al final, un español no va a entender la broma igual que la entiende un finlandés. El humor y cómo se entiende es diferente. Hay que tener también en cuenta la situación social. Puedes hacer humor desde una cuenta institucional en determinados momentos o con determinadas temáticas. Pero hay una ventana de oportunidad. Siempre hemos intentado utilizarlo para acercarnos a la gente y, sobre todo, para despertar una sonrisa, no una carcajada, las carcajadas se las dejamos a los humoristas. Nuestra principal función no es hacer reír, eso está claro, pero si podemos utilizar el humor para hacer llegar la información, me parece una herramienta magnífica.
La cuenta de DG MEME surgió mucho más adelante. Un compañero de la Comisión y muy buen amigo fue quien la lanzó. Yo siempre los he defendido mucho, porque es verdad que sus inicios fueron conflictivos internamente. Ahora incluso se abraza lo que hacen. Fabio, que es el chico que la lleva, es un chico italiano, es un profesional magnífico y es un tipo que entiende las herramientas de la comunicación como nadie y lo ha estado utilizando en favor de la Unión Europea, bajo mi punto de vista. Por mucho que critique, por mucho que utilice la sátira, me parece que ayuda mucho a entender la Unión Europea y a acercarla, sobre todo, a la gente, que igual ni se había planteado la necesidad de entender cómo funciona la Unión Europea.
AE– Está claro que cuentas con una larga trayectoria en redes sociales, ´tanto es así que en septiembre te incluyeron en el ranking de los 50 principales EU Influencers 2023 publicado por ZN.
PP– Siete años llevo ya en el ranking. Sí, lo lanzó ZN hace siete años. Siempre digo que he tenido la suerte de que ha sido coyuntural. Por mi posición en la Comisión Europea, tenía un altavoz o la capacidad de que determinadas personas me prestasen atención en redes. Mi trabajo me ha llevado a la posibilidad de transmitir de alguna manera tanto la historia de la Unión Europea como la política e intentar, como he dicho antes, acercar desde mi cuenta personal a la Unión Europea a todo el que quisiese escuchar. Luego, influencia, sinceramente, tengo poca. Lo que hago y a lo que me dedico es a ayudar a los que realmente tienen impacto en el día a día de la gente a ser influyentes, ayudarles a ejercer esa influencia de manera que sirva para hacer llegar la información. Estoy muy agradecido de estar en estas listas, me hace mucha ilusión. Y si sirve para un proyecto en el que creo ciegamente cómo es el proyecto de la Unión Europea, para mí siempre es bien recibido.
De todas formas, hay otras cuentas que considero que vale mucho la pena seguir. Hay un chico que se llama Karin Halal que tiene un canal de Twitch y es un divulgador maravilloso. Luego, por supuesto, tenemos al cuerpo de periodistas más importantes de Europa, de corresponsales en Bruselas, está Beatriz Ríos, Laura Zornoza, María Zornoza, Pablo Rodríguez Suances, Nacho Alarcón… No quiero que se me olvide ninguno, pero esta gente hay que seguirla también en redes sociales, no solo leer lo que escriben o ver lo que hacen para los diferentes canales de televisión. La capacidad que tienen ellos de divulgar y de compartir información de la Unión Europea es mucho más profunda y mucho más sustancial que lo que hago yo, que al final está muy orientado políticamente e institucionalmente.
AE– Volviendo a la actualidad, ahora estás en Alicante como líder del Equipo Audiovisual, Diseño y web de la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE, ¿cómo ha sido el cambio?
PP– Bueno, la verdad es que fácil no fue. Venía de un entorno político muy potente. Estaba trabajando en la toma de decisiones diaria, llevando proyectos como la información sobre el Brexit, la crisis migratoria desde el punto de vista de comunicación, que eran muy impactantes. Pero el entorno, los profesionales y el apoyo que me he encontrado en esta Agencia Europea, que está aquí en Alicante, ha sido magnífico. He visto una gran capacidad de aceptar nuevas ideas o nuevos acercamientos a la comunicación para intentar cambiar las cosas, porque hay muchas instituciones que te dicen que quieren cambiar las cosas, pero luego no dan los pasos necesarios.
Ahora he cambiado de sector, ya no estoy tan metido en redes sociales que todavía sigo ahí, ahora estoy llevando los equipos de producción audiovisual, de diseño gráfico y de web de la agencia, y disfrutando a la vez que aprendiendo mucho de los profesionales que hay en esta casa. Entonces, muy contento del cambio, muy contento de ver el mar cada día, la verdad, no te voy a engañar y de ver el sol cada día después de tantos años en Bruselas.
AE– ¿Con qué te gustaría concluir?
PP– Me gustaría acabar con un llamamiento. En mayo tenemos elecciones europeas y creo que estamos en un momento importante. Me hace gracia porque parece que cada vez que hay elecciones europeas decimos lo mismo, que son las elecciones más importantes de la historia de la Unión Europea, pero es que lo son, la historia avanza y con lo que estamos viendo en entornos geopolíticos y históricos, es un momento fundamental. Al final, la democracia siempre tiene razón y la gente tiene que votar. Así que yo invito a todos en mayo a ejercer un derecho que tenemos, que es el de ser capaces de otorgar nuestra confianza a unas determinadas ideas políticas que van a definir el futuro de la Unión Europea en los siguientes años.






