El periodista especializado en política internacional, Ofer Laszewicki, nació en Israel pero con tan solo un año, ya estaba asentado en España. Ha pasado los últimos siete años de su vida entre Barcelona, donde tenía a su familia, y Oriente Medio, donde ejercía como corresponsal en Palestina e Israel cubriendo los conflictos de la región.
Aquí Europa- ¿Qué valoración harías del desarrollo que está teniendo el conflicto en Oriente Medio?
Ofer Laszewicki– Creo que no hace falta repasar los hechos porque ya están entendidos y se habla suficiente en toda la prensa, pero actualmente, creo que estamos en un momento de estancamiento, porque la situación es tan compleja y vemos que hay tantos actores internacionales involucrados en el conflicto entre Israel y Hamás, que lo hace todo mucho más complejo.
Estamos viendo que esa anunciada invasión terrestre del ejército israelí en Gaza se posterga, al parecer, por presiones bajo la mesa de Estados Unidos y Europa para que Israel no vaya con todo y así intentar ganar tiempo para poder liberar a los 220, si no me equivoco, secuestrados israelíes confirmados que están en Gaza, en manos de Hamás.
Mientras tanto, continúan los bombardeos aéreos israelíes sobre objetivos de Hamás, con el consecuente costo de víctimas civiles. Si no me equivoco, ya superamos las más de 1400 muertos en Israel. Bueno, es una situación compleja, vamos a seguir viendo muerte y destrucción en las próximas semanas
Ahora está en este ‘stand by’ que no significa que la cosa haya parado. Las sirenas siguen sonando en Israel, las milicias palestinas siguen disparando cohetes y el ejército israelí cada mañana nos levanta con el listado de objetivos y bombardeos que sigue materializando en Gaza. Por lo tanto, situación muy dura.
AE– Como bien has dicho, este no es un conflicto reciente, lleva muchos años pero fue el ataque de Hamás a Israel el que hizo que volviese a estar en todas las portadas. Durante siete años fuiste corresponsal en Israel y Palestina, ¿cómo viviste esos años?
OL– Como uno puede imaginar, es intenso y duro y cuando te enfrentas a las situaciones de tensión, cuando estás en la frontera en Gaza y caen los cohetes o ves los bombardeos, son situaciones difíciles de gestionar, porque tú al final eres periodista, pero también tienes una vida y una familia y tienes que regresar a casa e intentar seguir con tu rutina.
Todo lo que yo había vivido como periodista hasta entonces no tiene nada que ver con lo que estamos sufriendo ahora. Mis mejores amigos, periodistas y cámaras que han ido estos días a los lugares que fueron tomados y masacrados en los atentados terroristas de Hamás, te cuentan las vivencias, cómo se respira lo que sufrieron ahí los supervivientes de esa matanza, toda la sangre y los cuerpos todavía desparramados, los análisis forenses que estamos escuchando sobre las atrocidades perpetradas por Hamás, que ellos mismos han reconocido en investigaciones que ha revelado los servicios secretos de Israel.
Todo esto no tiene comparación, incluso te diría con los años cruentos de la segunda Intifada, donde los autobuses en las ciudades de Israel volaron por los aires, donde las incursiones del ejército israelí en Cisjordania eran brutales, mortales, donde el costo de vida fue enorme. La verdad es que lo que vimos el 7 de octubre, a ese nivel, nunca lo habíamos vivido ni en las peores guerras existenciales que ha afrontado Israel. Lo que ocurrió el 7 de octubre, que en un solo día maten a más de 1400 civiles. Que un grupo armado que no un ejército logre tomar y secuestrar tantas comunidades dentro del territorio soberano de Israel y ese fracaso sin paliativos del ejército y de la inteligencia de Israel y, obviamente, del estamento político, todos estos factores no tienen nada que se pueda comparar en la historia de este país, que es muy breve, son 75 años. Ya te digo que yo a nivel humano y periodístico he vivido situaciones duras,de estas que uno sufre, que dan miedo, he vivido situaciones de represión del ejército Israelí en Cisjordania, atentados palestinos en Jerusalén, pero esto no tiene comparación.
AE- Hablábas antes de que el conflicto se encuentra en ‘stand by’. Me gustaría abordar el papel de los agentes internacionales. Se ha criticado severamente la actitud de la Unión Europea, puesto que ha mostrado una clara incoherencia en política exterior. Al principio se anunció el cese de los fondos a Palestina, luego se dijo que se iban a revisar, también se ha criticado el viaje tanto de la presidenta de la Comisión como la presidenta del Parlamento a Tel Aviv, y también el hecho de que se haya tardado tanto en exigir a Israel respetar el derecho internacional.
OL– Creo que con las anécdotas que tú misma has enumerado, la pregunta se responde. Es un cúmulo de incongruencias que si nos remontamos atrás en el tiempo, al propio origen de este conflicto, a qué papel ejerció el Reino Unido, entonces la colonia que mantenía el protectorado de Palestina y las falsas promesas hechas a un bando y al otro… Si vemos históricamente el rol de la comunidad internacional a la hora de intentar ejercer para desencallar las cosas, es evidente y sobre todo en las últimas décadas, que ha brillado por su ausencia, que sus acciones en ningún caso han contribuido a presionar a las partes, a presionar a Israel o a presionar a los palestinos que viven bajo dos gobiernos autocráticos separados.
La verdad que escuchamos esto, quienes somos de ahí, quienes cubrimos la realidad de ahí y nuevamente constatamos que todas estas acciones son muy poco efectivas, es decir, lo de la ayuda de los palestinos, ¿a qué viene? Ese es un tema también muy complejo. Los palestinos, y sobre todo los más vulnerables en campos de refugiados, son dependientes de esta ayuda humanitaria. Lo que pasa también es que perpetuar en el tiempo estas ayudas, que en muchos casos también van a parar a las manos equivocadas, también contribuyen a postergar el statu quo del conflicto.
Ojalá que estas personas refugiadas que viven condiciones de vida tan duras puedan tener una situación social y económica en Palestina para que ellas mismas puedan prosperar y no depender de las ayudas que otorgue la Unión Europea o Naciones Unidas o cualquier otro ente internacional. El papel de Úrsula von der Leyen, que sorprende, que es como una especie de lobo solitario que defiende a ultranza el derecho de Israel a defenderse, lo cual es un postulado comprensible o legítimo siempre y cuando también ayude a que no se abra una guerra desbocada y de luz verde a que Israel, o cualquier otro país, o cualquier otra milicia, pueda cometer violaciones de derechos humanos o crímenes de guerra.
En el caso de Estados Unidos es evidente y es histórico que es una alianza inquebrantable, política, militar, incluso sentimental con Israel, que va más allá de que esté Netanyahu o un primer ministro laborista, o quien sea, y esto va a seguir siendo así, igual que los palestinos o su liderazgo, en este caso en Gaza, Hamás, está respaldado y armado por Irán, financiado por Catar. Es decir, aquí todo el mundo participa, para bien o para mal. Vemos que en este conflicto tan complejo que se ha abierto ahora, todos estos actores internacionales, tienen mucho que decir. Vemos el riesgo de que Irán apriete con Hezbolá y se abra una guerra regional a gran escala, Estados Unidos es aliada de Israel, la Unión Europea… Es decir, está involucrado todo el mundo.
Este conflicto no sabemos cómo acabará, pero un día habrá un alto el fuego, se volverá un statu quo y ojalá lo que se resuelva sirva para desencallar y no seguir permanentemente tapando las carencias o la resolución de este conflicto con nuevos statu quo. Ahora hay unas exigencias que creo que son imprescindibles: el alto al fuego, la liberación inmediata de los rehenes, la entrada de ayuda humanitaria a la franja de Gaza, que pare la muerte, que pare la destrucción, y a partir de ahí ver si es posible reencaminar algún tipo de proceso de negociación o reconciliación.
Yo creo que es complejo, pero es posible. En el caso de Israel, ha negociado con enemigos mucho más poderosos y temibles que Hamás en el pasado. No digo que Hamás sea legítimamente un actor que tenga que estar en una mesa de negociación. No sé si va a ser Hamás o la autoridad palestina por el otro lado, pero la comunidad internacional y su rol tiene que contribuir a que la diplomacia vuelva a ejercer y a funcionar.
AE– También se habla constantemente de la preocupación de la posible escalada del conflicto, como bien has dicho, al final hay muchos actores implicados. ¿Quién tiene el poder o la capacidad de mediar en este conflicto?
OL– Creo que partes diferentes y en diferente grado. Por ejemplo, vimos que Hamás liberó a dos ancianas israelíes en Gaza. Al parecer, según informó la prensa en Israel, bajo mediación de Catar y Egipto. Cada uno en su parte tiene algo que decir y que aportar. Obviamente Hamás tiene sus interlocutores, que son principalmente Catar y Egipto, Israel tiene los suyos y sobre todo esa alianza incondicional que mencionábamos por parte de Washington.
Creo que las partes tienen sus interlocutores y aliados que ejercen, inciden y, en cierta manera, intentan condicionar. Claro, Catar, por ejemplo, tiene mucho que decir. Catar alberga liderazgo político de Hamás, que está en Doha, viviendo una vida de lujo y confort mientras su pueblo está siendo prácticamente masacrado por las órdenes que ellos mismos emitieron a sus combatientes.
Vemos que en Turquía si no recuerdo mal, el presidente turco Erdogan ordenó la expulsión del brazo político de Hamás en Turquía, que hasta ahora el país había sido un santuario para el grupo islamista palestino.
Los factores internacionales y los países de Oriente Medio que tienen algo que ver aquí, vemos que tienen poder de influencia. También está la cara B de Estado Unidos. La cara A públicamente es este apoyo inquebrantable, sin fisuras, pero bajo la mesa hay ciertas discrepancias y, al parecer, todo indica que la presión de Biden y la Casa Blanca, de “bueno, os vamos a ayudar, os vamos a dar armamento, vamos a dar dinero, como siempre ha ocurrido”, pero lanzad la ofensiva masiva en Gaza con lo que eso pueda suponer. Obviamente, destrucción y muerte civil en Gaza, muerte de muchos soldados israelíes. Al parecer, bajo la mesa hay esa fricción entre Jerusalén y Washington, porque también hay ciertos condicionantes que ahora mismo están generando tensiones entre el estamento político y el estamento militar de Israel.
El Ejército de Israel está diciendo que está preparado para entrar ya y acabar con la faena. Tener al país en ‘stand by’, tener decenas de miles de reservistas movilizados, tener a todo el país parado… esto es un lastre para la economía y para las vidas. No hay que olvidar que también en Israel hay desplazados, se habla de medio millón de desplazados internos en Israel, en Gaza más de un millón. Claro, ¿hasta cuánto se puede postergar esto? Es muy complejo y cada día que avanza, hay que ir viendo qué dirección toma.
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