La exdirectora del Instituto Canario de Igualdad, Kika Fumero, es actualmente una de las portavoces en España de la Iniciativa Ciudadana Europea «Mi Voz, Mi Decisión.» Este movimiento, impulsado por ocho Estados miembros, entre ellos España, busca garantizar el acceso seguro y gratuito al aborto en toda la Unión Europea.
Un millón de firmas de ciudadanos de la Unión : ese es el mínimo que una Iniciativa Ciudadana Europea debe alcanzar para que la Comisión la examine y proponga una legislación comunitaria. Este es el objetivo del movimiento "Mi Voz, Mi Decisión".
Actualmente en su ecuador, esta recogida de firmas busca que la Comisión presente una propuesta de apoyo financiero a los Estados miembros para que cualquier mujer en Europa pueda acceder a un aborto seguro y legal.
La iniciativa nació en Eslovenia, impulsada por el Instituto 8 de Marzo, en respuesta al avance de la extrema derecha a nivel global y europeo. Ante la preocupación de que, al llegar al poder, estas fuerzas políticas restringen o eliminan derechos sexuales y reproductivos, tal como pasó en Polonia, Eslovenia, junto con otros siete países (Francia, España, Irlanda, Austria, Croacia, Polonia y Finlandia), lanzaron esta Iniciativa Ciudadana Europea.
Tras el visto bueno por parte de la Comisión al arranque de la recogida de firmas, el movimiento se ha organizado en los 27 países de la Unión Europea para alcanzar el millón antes de la fecha límite: el 9 de junio, día de las elecciones europeas.
Aquí Europa- La recogida de firmas emoezó el pasado 24 de abril con el objetivo de llegar al millón antes del 9 de junio. ¿Cómo vais?
Kika Fumero- Estamos muy contentas con la acogida que está teniendo. Vamos escalando poco a poco en la recogida de firmas y sí es verdad que está teniendo un gran impacto en medios de comunicación, en España, especialmente.
En la actualidad hemos sobrepasado las 200.000 firmas en menos de tres semanas, estamos ahora trabajando y organizándonos conjuntamente para alcanzar, como dices, el millón de firmas que requiere y que la Unión Europea, las instituciones por ley obligan para consolidar esta Iniciativa Ciudadana Europea.
Tenemos que seguir trabajando para seguir avanzando y a ver si podemos conseguirlo antes de las elecciones europeas, que creo que es un momento simbólico e importante para poner sobre la mesa de las instituciones europeas nuestros derechos sexuales y reproductivos.
AE- ¿Qué hay detrás de este movimiento?
KF- Esta iniciativa parte de Eslovenia, de las compañeras del Instituto 8 de marzo, por la preocupación de ver cómo está avanzando a nivel global, a nivel mundial y también europeo, la extrema derecha, que está llegando al poder en muchos países.
Las primeras políticas públicas que están llevando a cabo al llegar al poder, es la de restringir o privarnos de los derechos sexuales reproductivos alcanzados, y especialmente del derecho al aborto.
En Polonia, por ejemplo, que tenían una buena ley del aborto, tenían derechos sexuales y reproductivos ya conseguidos las compañeras, pues al entrar la derecha en el poder, vuelve otra vez a tener una ley del aborto bastante precaria que se limita a los tres casos de nuestra ley de 1985, aquí en España.
Por lo tanto, viendo el panorama global y el panorama europeo que tenemos ante nosotras, evidentemente deciden lanzar una Iniciativa Ciudadana Europea conjuntamente con otros países.
En concreto, fuimos ocho países quienes firmamos. Cuando digo que firmamos países, no son instituciones, hablo del movimiento social, del movimiento de la sociedad civil y del movimiento feminista y de activistas que estamos organizadas en los distintos territorios.
Fuimos, al principio, Eslovenia, Francia, España, Irlanda, Austria, Croacia, Polonia y Finlandia. Actualmente, estamos ya organizadas desde el movimiento feminista, activista y civil y social de todos los países de la Unión Europea.
"La Unión Europea no puede inmiscuirse en ese tipo de competencias y regularlas porque forman parte de los Estado miembros, pero sí puede garantizar que allí donde el aborto es legal, que el aborto sea legal, seguro y gratuito para todas las mujeres que viven en la Unión Europea".
AE- La Unión Europea no puede obligar a los Estas miembros a que garanticen el aborto seguro, gratuito y accesible ¿cómo pretendéis conseguir que ese derecho se garantice a nivel comunitario, sin tener que conseguir, precisamente, que sean los propios países los que den ese paso?
KF- Efectivamente, no podemos exigir a las instituciones europeas que el aborto sea legal, seguro y gratuito en todos los países porque los derechos sexuales y reproductivos, sobre todo, del aborto, forman parte de las competencias de cada Estado miembro.
Por lo tanto, la Unión Europea no puede inmiscuirse en ese tipo de competencias y regularlas pero sí puede garantizar que allí donde el aborto es legal, que el aborto sea legal, seguro y gratuito para todas las mujeres que viven en la Unión Europea.
Esto podría hacerse a través de programas plurianuales dotados de financiación económica. Así, las mujeres que viven en un país como, por ejemplo, Malta, que está totalmente prohibido el aborto, incluso en caso de violación, las mujeres en Malta podrían desplazarse a otro país vecino en el que el acceso al aborto sea seguro y gratuito.
O, por ejemplo, las mujeres de Polonia que quieran practicar voluntariamente el aborto, que puedan llegar a Eslovenia y que una vez allí el aborto sea seguro y gratuito.
Hemos pedido que, en el caso de las mujeres que están en una situación de vulnerabilidad, como las mujeres migrantes, las mujeres en situación administrativa irregular, lo que vulgarmente llamamos sin papeles, también se garantice el acceso al derecho al aborto a estas compañeras.
Estamos trabajando conjuntamente para hacer posible poner otra vez el aborto sobre la mesa en el Parlamento y en las instituciones europeas. Hace poco vimos en el Parlamento se debatió sobre si blindarlo en la Carta de Derechos Humanos de la Unión Europea.
Se requiere unanimidad, porque no es algo que la Unión Europea pueda exigir a todos los países porque forman parte de las competencias que regula cada país. La unanimidad no se consiguió ni se va a conseguir porque precisamente la derecha está avanzando y está tomando puestos de poder y está gobernando ya en muchos países, pero es importante el movimiento que se está generando y el hecho de que se haya debatido el Parlamento.
"Las mujeres de Vox abortan, las mujeres del PP abortan, las mujeres abortamos y vamos a seguir abortando. Siempre hemos abortado. El problema es una cuestión de salud pública".
AE- Vosotras defendéis que prevenir los abortos no seguros es un asunto de salud pública en el que la Unión Europea tiene que intervenir, pero existe una creencia ampliamente extendida, de que garantizar la atención reproductiva segura, gratuita y accesible puede llevar a un aumento en el número de casos de mujeres que abortan.
KF- Es totalmente falso. No se puede prohibir el aborto. Las mujeres de Vox abortan, las mujeres del PP abortan, las mujeres abortamos y vamos a seguir abortando. Siempre hemos abortado. Es una cuestión de salud pública, porque lo que sí puedes prohibir es el aborto seguro.
Prohibir el aborto seguro nos condena en muchas ocasiones a la muerte, nos condena o incluso a una esperanza de vida más baja de la que nos correspondería, porque podríamos acabar con enfermedades y con consecuencias de salud graves por el aborto clandestino, no seguro, no garantizado.
Esto también forma parte del capitalismo porque lo que hace es condenar a las mujeres que no tienen acceso, que no tienen una economía resuelta, o lo suficientemente fuerte como para poder invertir dinero en un aborto no puedan llegar a él.
La sometes también a los abortos clandestinos y, por supuesto, en muchos casos, a la muerte. Sometes a las mujeres que no tienen ese nivel económico a que se trunquen sus planes de vida, por lo tanto, a una mayor vulnerabilidad y a una mayor pobreza. La sometes a que se trunquen y a que no puedan desarrollar sus carreras profesionales, sus carreras en materia de formación, porque las cargas con un proyecto que no quieren o que no pueden.
Sin embargo, siguen existiendo clínicas privadas, que es a donde van las mujeres de VOX y las mujeres del PP a abortar, y siguen alimentando esa financiación y ese patrimonio. Quiero decir con esto que es cínico, es hipócrita y también es maquiavélico y tiene una base de la cultura de la extrema derecha en los motivos por los que no quieren el aborto.
La cultura de la muerte es someternos a nosotras a esta vida y a estos abortos clandestinos porque pones en jaque nuestra vida y nos encontramos con la muerte en muchos de los casos. Esa es la verdadera cultura de la muerte. Y la verdadera cultura de la vida es velar por nuestra salud, por la de las mujeres.
Y también me gustaría decir que otra de las cosas de las que estamos en contra es la objeción de conciencia en lo público. No es matar a un ser vivo. Un ser vivo es ser vivo a partir de que está fuera del feto y tiene personalidad. Es decir, se convierte en persona. Eso está en el derecho civil. Tenemos que tener mucho cuidado con eso porque estaremos cayendo las trampas de la ultraderecha.
AE- Hemos estado hablando del auge de la derecha y la ultraderecha. ¿Os preocupan los resultados de las próximas elecciones de junio y cómo pueda quedar el nuevo Parlamento Europeo?
KF- Sí, desde luego es una de las principales preocupaciones nuestras y, de hecho, ya estamos haciendo campaña para invitar a la gente a que vaya a votar. Especialmente a toda la izquierda, independientemente de a quiénes voten, por supuesto, solo faltaba. Tenemos que movilizarnos porque a veces Europa la vemos como algo muy lejano.
Tenemos que acercar a Europa y entender que ahí se gesta también mucho de nuestros derechos y podemos blindar derechos como el derecho al aborto, nuestros derechos sexuales y reproductivos.
Tenemos que tener en cuenta que el hecho de que llegue la ultraderecha al poder en las instituciones europeas y que alcancen una gran mayoría, va en detrimento de todas nosotras, en especial, y de toda la sociedad, por supuesto, y tenemos que entender que la única herramienta que tenemos para preservar y para luchar, por lo menos, por nuestros derechos, es el voto como ciudadanía.
Y tenemos que ejercer ese derecho que, por otra parte, tanto nos ha costado, especialmente a las mujeres, tener acceso a él. Tenemos que ejercer ese derecho, utilizar esa herramienta, ese instrumento que tenemos en nuestra mano, que es nuestro y que no depende de nadie.
AE- Para quien quiera participar de esta iniciativa, ¿cómo puede hacerlo?
KF- Participar de esta iniciativa y firmar es muy fácil. En primer lugar, es importante saber que los tres datos que se meten, van directamente a la Comisión Europea, que no hay ningún filtro en medio. Esto es importante.
En segundo lugar, que se tarda menos de 30 segundos. Consiste en acceder al blog y simplemente tienes que incluir tu DNI, tu nombre y apellidos y enviar. Así, ya habrás firmado la iniciativa.






