El sector agrícola europeo se encuentra en el centro de una ola de protestas que ha sacudido diversas regiones del continente. José María Castilla, Director de la Oficina de ASAJA (Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores) en Bruselas, contextualiza estas manifestaciones como una respuesta al «tsunami legislativo» impuesto por la Comisión Europea. Castilla hace un llamamiento a que las conclusiones del próximo Consejo de Agricultura que se traduzcan en algo a largo plazo, denunciando que siempre que en Bruselas se habla de simplificar la PAC, consiguen justamente lo contrario.
Aquí Europa- ¿Cuál es el motivo detrás de las recientes protestas de agricultores en Europa, que comenzaron en Bruselas y se han propagado a otras regiones? ¿Cuáles son las demandas y preocupaciones planteadas por los agricultores?
José María Castilla- Hay que poner estas protestas en contexto, nosotros ya iniciamos una ronda de movilizaciones en 2020. Después de la pandemia volvimos de nuevo a las protestas cuando fue el primer Consejo informal de agricultura bajo Presidencia española en septiembre en Córdoba.
Los denominadores comunes siguen siendo los mismos, no solo en España, sino en Italia, en Francia, en Alemania. Y es que estamos asfixiados por la normativa europea. Hemos estado durante estos últimos cinco años aguantando un tsunami legislativo por parte de la Comisión Europea, que además no ha exigido esas mismas normas a terceros países. Entonces se produce un descontento, un hartazgo general en el sector, y eso ha propiciado que salga la gente a la calle y que haya dicho basta.
Estamos en un momento muy importante porque se acercan las elecciones europeas en junio de este año, y los agricultores ahora creemos que, todo lo que no hemos conseguido en los despachos mediante la presentación de informes advirtiendo de las consecuencias lesivas de ciertas estrategias, pues lo tenemos que conseguir ahora en las calles.
AE- Desde que iniciaron esas protestas, las cuales mencionas que son la consecuencia de unas políticas europeas asfixiantes, hemos visto que se han tomado diferentes medidas como la retirada de la propuesta de ley para reducir el riesgo de los pesticidas por parte de la presidenta de la Comisión Europea el 6 de febrero o la adopción oficial del reglamento que otorga una extinción parcial a los agricultores europeos de la norma de condicionalidad sobre las tierras en barbecho. ¿Estas medidas están brindando un respiro a los agricultores o están contribuyendo de alguna manera o las percibís más como una estrategia para apaciguar las tensiones en este contexto tan tenso?
JMC- De momento son medidas positivas, pero son medidas que era normal que se tomasen. Es decir, la retirada del reglamento de uso de fitosanitarios, el Parlamento Europeo ya lo había tumbado, el Parlamento Europeo ya había rechazado su normativa, por lo tanto, era cuestión de tiempo que la Comisión decidiese retirar esa normativa.
Es muy importante recalcar este mensaje, esto no significa que ahora los agricultores vamos a poder utilizar todos los fitosanitarios que queramos, no, ni muchísimo menos. Seguimos bajo una directiva europea donde se regula el uso de fitosanitarios y donde, además, tenemos el sistema más seguro del mundo.
Y conforme a la retirada del 4% que comentabas, ya se hizo el año pasado y el anterior, son derogaciones que se hacen de la PAC, los famosos en GAEC, en inglés o BCAM (Buenas Condiciones Agrarias y Medioambientales) en español, al final son esas condicionalidades que nos exigen para recibir las ayudas de la PAC, pero lo que ocurre es que en un momento de sequía extrema en Europa y de problema con los cereales que venían antiguamente de Ucrania y de Rusia, pues no podemos ahora mismo correr el riesgo de no utilizar toda la superficie agraria que hay en Europa para seguir poniendo alimentos de calidad sobre la mesa y también para poder seguir produciendo, por ejemplo, los piensos que necesitamos para alimentar a los animales.
Por lo tanto, sí, van por el buen camino, pero no son suficientes y además son parte de una consecuencia normal y que tarde o temprano iban a ocurrir.
AE- El martes, además, la Organización Mundial del Comercio declaró ilegales los aranceles a la aceituna negra, algo que fue muy celebrado. ¿Qué suponen decisiones como esta?
JMC- Más allá de un arancel puntual como era este, que además era muy lesivo para únicamente España, porque el resto de países no habían sido sancionados. Lo que viene a clarificar es que el sistema de las ayudas de la PAC, no distorsionan el comercio y que el sistema de las ayudas de la PAC es perfectamente compatible con las normas de comercio internacionales.
Por lo tanto, ha dado una seguridad, tanto en la Unión Europea como en el resto de Estados miembros, para seguir aplicando las actuales políticas agrarias comunes y para que nuestros agricultores puedan seguir compitiendo en los mercados internacionales sin tener miedo a represalias por parte de aranceles totalmente injustificados. Yo creo que ahora Estados Unidos tiene que aceptar de una vez que se ha equivocado, retirar estos aranceles que se pusieron bajo la administración Trump y volver al camino de la negociación, volver al camino del comercio internacional.
Nosotros estamos muy contentos, o mejor dicho, estábamos muy contentos cuando salió el TTIP, el acuerdo comercial que se quería hacer con Estados Unidos. Sin embargo, en otros tipos comerciales como puede ser el Mercosur, estamos totalmente en contra porque la agricultura necesita de los mercados, la agricultura necesita vender, exportar y al final eso es muy bueno, siempre lo hemos dicho, la mejor PAC es aquella que viene de los mercados.
Ahora, eso sí, siempre que se pueda competir en igualdad de condiciones. Para eso es fundamental respetar las famosas cláusulas espejo que venimos reclamando desde el sector, no puede ser que haya utilización de fitosanitarios que estén prohibidos en Europa y que se utilicen fuera de Europa, no puede ser que por ejemplo se quiera en Europa adoptar medidas de bienestar animal prohibiendo la utilización de jaulas, sin embargo, el resto de países no van a adoptar esas medidas. Por lo tanto, los agricultores pedimos una seguridad jurídica para competir en el largo plazo y que nos dejen trabajar.
AE- Acabas de mencionar las cláusulas espejo, precisamente el miércoles, el ministro de Agricultura, Luis Planas, anunció que en el próximo Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea, que se celebrará el 26 de febrero en Bruselas, volverá a defender que se establezcan “cláusulas espejo” en los acuerdos comerciales con terceros países para exigir que los alimentos importados reúnan las mismas condiciones que se exigen a los producidos dentro de la Unión.
JMC- Bueno, yo creo que es una medida histórica del sector que tiene que ser llevada a cabo con cabeza, porque al final también tenemos intereses exportadores, no podemos cerrar el comercio internacional. Ya lo decía, la mejor PAC es aquella que viene de los mercados, pero no es menos cierto que los agricultores tienen una queja no solo en España, sino en el resto de países de la Unión Europea, para poder competir con las mismas herramientas. Por ejemplo, los organismos genéticamente modificados, ¿por qué se pueden cultivar en todo el mundo y por qué incluso Europa los importa para la alimentación de ganado y de las personas y, sin embargo, no permite utilizarlo en Europa?
Creemos que eso es totalmente injusto. Por lo tanto, hay que buscar siempre decisiones basadas en la ciencia, es decir, cuando la ciencia reconozca que hay una herramienta, que hay una biotecnología, que hay un producto fitosanitario, aprobarlo, que todos los agricultores lo utilicen en un sitio o era el otro, pero que no haya un posicionamiento ideológico que no permita a la agricultura competir en igualdad de condiciones.
AE- En relación con el próximo Consejo de Agricultura programado para el 26 de febrero, ¿cuáles son las expectativas o qué resultados se espera que surjan de esa reunión?
JMC- Según hemos sido informados, se va a presentar un paquete de simplificación real de la PAC. Estamos muy expectantes, sabemos que el gobierno de España ya ha mandado sus propuestas para simplificar la PAC. Considero que hay algunas cosas que son bastante positivas, pero al final creo que van a ser medidas puntuales.
Esperamos que esto se traduzca en algo a largo plazo. Es decir, siempre que se habla en Bruselas de simplificar la PAC, consiguen justamente lo contrario. Por lo tanto, hacemos un llamamiento a los ministros para que lo que aprueben sea a largo plazo y no algo momentáneo.
AE- ¿Cuáles son las expectativas del sector agrícola de cara a la próxima legislatura, considerando las elecciones europeas que se celebrarán en junio de este año?
JMC- Las elecciones europeas son de especial importancia para todos, aunque a veces no lo creamos, pero sobre todo para la comunidad agrícola. Al final, el presupuesto comunitario, el Marco Financiero Plurianual, la PAC, el famoso Green Deal, son todo normativas que se aprueban en Bruselas, y al final se transponen en los Estados miembros.
Por lo tanto, yo aprovecharía y haría un llamamiento a todos los agricultores para que acudan a votar en masa las opciones que mejor representan la agricultura. Y luego, de cara a la nueva Comisión, esperamos varias cosas.
La primera, un respeto hacia el sector que creo que no ha existido. Un reconocimiento de la seguridad alimentaria como algo clave en las claves geopolíticas de la Unión Europea, y luego también pediríamos que el futuro comisario de Agricultura también tuviese rango de vicepresidente dentro de la Comisión.
Hemos sufrido estos últimos cinco años el ataque feroz por parte del vicepresidente socialista Timmermans, cuando era vicepresidente de la Comisión Europea, él mismo dirigía todas las estrategias ‘De la Granja a la Mesa’, biodiversidad, por encima del comisario de Agricultura. Y de hecho, una vez que ha dimitido, el comisario de Agricultura sigue totalmente desaparecido. Por eso mismo, entre otras cosas, pedimos la dimisión la semana pasada del comisario de Agricultura por esa inacción que ha hecho desde el primer día.
A modo de resumen, pediríamos que, por favor, el próximo comisario de Agricultura fuera vicepresidente en la Comisión Europea.






