Kiev cumple con su amenaza y ha denunciado a los tres países de la UE a la Organización Mundial del Comercio al considerar ilegales las prohibiciones al grano ucraniano.
"Para nosotros es fundamental demostrar que los Estados miembros no pueden prohibir la importación de productos ucranianos. Por eso presentamos demandas contra ellos en la OMC. Al mismo tiempo, esperamos que estos Estados levanten sus restricciones y no tengamos que aclarar la relación en los tribunales durante mucho tiempo. Necesitamos solidaridad con ellos y protección de los intereses de los agricultores. Las medidas que hemos tomado y la presión de la Comisión Europea y otros Estados miembros ayudarán a restablecer el comercio normal entre Ucrania y los países vecinos, además de mostrar la solidaridad entre nosotros", explicó Yulia Svyridenko, ministra de economía de Ucrania.
Según el comunicado que ha publicado Ucrania lo considera una violación de "sus obligaciones internacionales por parte de los tres países de la UE". Además, la parte ucraniana cree que las acciones unilaterales de los Estados miembros de la UE en el ámbito del comercio "son inaceptables y todos los Estados miembros del bloque deben coordinar y acordar la política comercial, ya que pertenece a la competencia exclusiva de la UE".
El pasado viernes día 15 la Comisión Europea anunció que gracias a las medidas temporales, se eliminaron las distorsiones del mercado en cinco estados miembros fronterizos con Ucrania. En este sentido, la Comisión Europea decidió no prorrogar su decisión relativa a la prohibición de la importación de mercancías procedentes de Ucrania. Además Bruselas señaló que Ucrania debería tomar medidas para evitar cualquier distorsión del mercado en los Estados miembros vecinos.
La distorsiones habían estado causadas por la eliminación de los aranceles a Ucrania tras el estallido de la guerra y con el objetivo de evitar que el comercio del país se viera afectado en demasía. Pero esto hizo que entrarán grandes cantidades de grano más barato a los cinco países que protestaron ante la caída de precios en sus países. Entonces la Comisión impusó una medida que prohibía la venta y almacenamiento de cereal en ellos.
