El Parlamento Europeo debatió este lunes una moción de censura contra Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, presentada por el grupo Patriotas por Europa. La moción se origina en la oposición al acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, que, según los críticos, permitiría la entrada en Europa de productos agroalimentarios del Mercosur que no cumplirían con los estándares de calidad exigidos por la UE, afectando negativamente a la agricultura europea.
Los firmantes de la moción acusaron a von der Leyen de ignorar las protestas de agricultores y ganaderos, así como de acelerar las negociaciones de manera «oscura y antidemocrática». También cuestionaron la fragmentación del acuerdo para evitar su ratificación por los parlamentos nacionales, lo que consideraron una forma de «desprecio a la soberanía nacional». El voto sobre la moción se realizará el jueves, y para ser adoptada se requiere una mayoría de dos tercios.
En lugar de von der Leyen, fue el comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, quien compareció ante el hemiciclo. Esta decisión fue criticada por el grupo que impulsó la moción, cuyos miembros consideraron que la ausencia de la presidenta reflejaba un «desprecio» hacia los agricultores que se manifiestan en las calles y a los votantes que representa su grupo.
La eurodiputada húngara Kinga Gal, miembro de Patriotas por Europa, afirmó que los agricultores europeos están protestando porque consideran que la Comisión ha traicionado sus intereses al permitir la entrada de productos «desregulados» y «baratos» provenientes del Mercosur, lo que generaría competencia desleal en el mercado europeo.
Criticó las promesas de la Comisión sobre salvaguardias, considerándolas insuficientes para proteger al sector agrícola, y señaló que el Pacto Verde y otras políticas agravan la crisis que atraviesa la agricultura. Para Gal, los acuerdos comerciales con Ucrania y Mercosur son un ataque a los agricultores europeos, a quienes considera esenciales para la seguridad alimentaria.
La eurodiputada también denunció la falta de transparencia en las negociaciones y la fragmentación del acuerdo para eludir la ratificación por los parlamentos nacionales. En su intervención, pidió un cambio de liderazgo en la Comisión y la dimisión de von der Leyen.
Por su parte, Maroš Šefčovič defendió el acuerdo con Mercosur, destacando su importancia estratégica y el impacto positivo que, según él, tendrá para la UE. Señaló que el acuerdo, firmado recientemente en Paraguay, es «el acuerdo comercial más importante que hemos firmado nunca» y resaltó su papel en la promoción de un comercio basado en normas.
El comisario añadió que este acuerdo conectará a más de 700 millones de consumidores, eliminando barreras comerciales y promoviendo el empleo y las oportunidades empresariales, además de mejorar la competitividad de la UE a nivel global.
Šefčovič subrayó que el acuerdo incluye medidas para garantizar la sostenibilidad, como compromisos contra la deforestación y el cambio del uso del suelo, y protecciones para los derechos laborales, humanos y el bienestar animal. En cuanto a las preocupaciones de los agricultores, destacó que la Comisión ha escuchado sus inquietudes e implementado medidas adicionales, incluyendo salvaguardias bilaterales.
Posicionamientos de los grupos parlamentarios
Los grupos parlamentarios de derecha y extrema derecha, como Europa de las Naciones Soberanas, Patriotas por Europa y ECR, se mostraron a favor de la moción, criticando el acuerdo Mercosur y acusando a la Comisión de actuar de manera antidemocrática al priorizar los intereses externos sobre los de los ciudadanos europeos.
Sin embargo, los grupos del Partido Popular Europeo (PPE), Socialistas y Demócratas (S&D) y Renew se posicionaron en contra. Defendieron la importancia del acuerdo es para fortalecer la cooperación internacional y la unidad europea, y, aunque reconocieron sus imperfecciones, defendieron que es necesario para reforzar la economía y la soberanía de la UE frente a amenazas externas. La Izquierda y Los Verdes también rechazaron la moción, a pesar de criticar el acuerdo, ya que no consideraban que la extrema derecha tuviera legitimidad para liderar esta oposición.
Jeroen Lenaers, del PPE, afirmó que el escrutinio democrático del Parlamento es importante, pero advirtió que la moción de censura no debe convertirse en una campaña a nivel nacional. Criticó la participación de la extrema derecha en la moción y destacó que «no es el momento de saboteos políticos», ya que Europa necesita «soluciones comunes». También defendió que la Comisión ha demostrado liderazgo en un contexto geopolítico complicado y subrayó que la UE debe diversificar sus socios comerciales.
Kathleen Van Brempt, eurodiputada del grupo S&D, reconoció que el acuerdo no es perfecto, pero destacó la importancia de cooperar con los países del Mercosur, ya que «estos partenariados nos hacen más fuertes». Rechazó la moción de censura, acusando a la extrema derecha de querer «aislar a Europa» y debilitarla desde dentro.
Jean-Paul Garraud, miembro del grupo Patriotas por Europa, acusó a Ursula von der Leyen de «firmar la pena de muerte para nuestra cultura» y criticó la gestión del acuerdo, que calificó de hipócrita, citando la postura de líderes como Macron, que según él, no hicieron nada contra el Mercosur durante su mandato.
Patryk Jaki, eurodiputado del ECR, también se mostró crítico con el acuerdo, alegando que crea «competencia desleal», especialmente por el uso de plaguicidas en Brasil que no están permitidos en la UE, y cuestionó la eficacia de las salvaguardias propuestas. Aseguró que el acuerdo no es un «acuerdo de libre comercio», sino uno de «comercio desigual», que, según él, perjudica al sector agrícola europeo.
Billy Kelleher, del grupo Renew, acusó a la extrema derecha de tratar de «deshacerse de la presidencia de la Comisión» y destacó que, en tiempos de crisis, la UE necesita un ejecutivo que funcione, rechazando la moción de censura. Aunque reconoció desacuerdos con algunos aspectos de la presidencia de von der Leyen, Kelleher subrayó que «no podemos dejar a los Estados miembros» decidir por separado y que «Europa se va a oponer a esta moción de censura».
Marie Toussaint, de Los Verdes, criticó la moción, argumentando que la extrema derecha no defiende a los agricultores, sino que instrumentaliza su ira, aunque también cargó contra el acuerdo, asegurando que acelera la deforestación y socava los derechos de los productores, lo que es incompatible con los objetivos climáticos de la UE.
Manon Aubry, copresidenta de La Izquierda, acusó a la Comisión de «escapar a la democracia» al dividir el acuerdo en dos partes para evitar el veto de los parlamentos nacionales, y cuestionó la aplicación provisional del acuerdo.
Sin embargo, afirmó que la hipocresía de la extrema derecha es «increíble», ya que «la mayoría de su grupo votó a favor del acuerdo con Nueva Zelanda» y que «son una oposición de pacotilla». Concluyó que la moción de censura es parte de una «estrategia de la extrema derecha europea» que no tiene en cuenta los intereses de la UE.
El grupo Europa de las Naciones Soberanas criticó la ausencia de Ursula von der Leyen, sugiriendo que su falta de presencia en el debate refleja un «desprecio por la democracia» y denunciando que el acuerdo con Mercosur podría traer «alimentos tóxicos» a la UE.






