Acostumbrada a la cercanía de la política municipal, la socialista valenciana Sandra Gómez dio el salto al Parlamento Europeo en julio de 2024, en un contexto marcado por desafíos tanto globales como locales. Apenas unos meses después de recoger su acta, una DANA golpeó con fuerza la Comunidad Valenciana, dejando más de 200 víctimas mortales y poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones. Desde Bruselas, la recién llegada eurodiputada se volcó en movilizar recursos y garantizar la reconstrucción.
Pero su labor no se ha detenido ahí. En un momento en el que Europa afronta retos cruciales, como la guerra en Ucrania, el regreso de Trump a la Casa Blanca y el debate sobre la defensa común, Gómez ha encontrado su lugar en las comisiones de Presupuestos y Peticiones, además de participar como suplente en Asuntos Exteriores y Derechos Humanos. A este intenso trabajo político se suma un reto personal: hace solo seis meses fue madre de su segundo hijo. Un desafío que, reconoce, es el más difícil de conciliar con su nueva vida en Bruselas.
Aquí Europa – ¿Cómo ha sido tu salto a la política europea?
Sandra Gómez – Vengo de la política local, que es la más cercana a la ciudadanía, y podría parecer que he pasado al extremo opuesto, a una política más lejana.
Eso es lo que mucha gente piensa, pero no es así. Aquí se toman decisiones que tienen un gran impacto en el día a día de las personas. Por eso, he afrontado esta nueva etapa con mucha ilusión y ganas, especialmente para trabajar en cuestiones que afectan a mi tierra, como la DANA.
Me he dado cuenta de que, desde aquí, puedo hacer tanto o más que en el ámbito local, gracias a los recursos y al esfuerzo presupuestario que se movilizan.
La verdad es que estoy muy contenta con este aterrizaje, que, como digo, estuvo muy marcado por la DANA.
Aquí Europa – Has mencionado el impacto de las políticas europeas en la vida de las personas. Ahora formas parte de la Comisión de Peticiones, una de las comisiones con contacto más directo con los ciudadanos. ¿Cómo es para ti este trabajo de atender sus preocupaciones más directas?
Sandra Gómez – La verdad es que me parece apasionante porque permite abordar temas muy diversos. Es una comisión que, de alguna manera, representa al resto, ya que mientras estas regulan, la Comisión de Peticiones se encarga de garantizar que esa regulación se aplique correctamente. Investiga sobre el terreno y escucha a los ciudadanos, que son quienes alzan la voz para exigir el cumplimiento de la normativa en sus países.
Esta misma semana hemos abordado cuestiones tan importantes como la salud mental y la salud de las mujeres, exigiendo una estrategia europea para la prevención de la endometriosis. También ha sido muy emotivo escuchar el testimonio de un padre con un hijo autista, denunciando la falta de aplicación de un plan educativo para niños con estas dificultades.
Hemos analizado su caso y trabajado en una solución. En momentos así, te das cuenta del valor de esta comisión, que realmente puede ayudar a quienes sufren las consecuencias de una mala aplicación de la normativa europea. Para mí, tiene mucho que ver con mi vocación de política local y cercana, que es la que siempre he defendido. Esta comisión me permite seguir con los pies en el suelo.
Aquí Europa – Como mencionabas, vienes de la política local, pero ya entonces tenías una visión europea y una inquietud por conectar con las instituciones de la UE. Ahora, desde Bruselas, ¿cómo ves Valencia? ¿Cómo sigues conectada con sus preocupaciones?
Sandra Gómez – Cuando fui vicealcaldesa de Valencia durante casi ocho años, una de mis principales obsesiones fue situar a la ciudad en el mapa de las instituciones europeas, que tuviera relevancia. De hecho, logramos ser Ciudad Verde Europea, un reconocimiento que nos convirtió en referencia en políticas contra el cambio climático y resiliencia. Ese logro alineó a Valencia con los valores de la Unión.
Lamentablemente, ahora la ciudad ha renunciado a participar en redes europeas, ha perdido la capitalidad verde y ha dejado escapar muchas ayudas de los fondos de cohesión. Cuando fui responsable de urbanismo, conseguimos esos fondos para transformar Valencia, y es una pena ver cómo ahora ha desaparecido de los espacios europeos clave.
Desde Bruselas, mi prioridad ha sido gestionar ayudas para la reconstrucción tras la DANA, asegurando que las instituciones europeas miraran a Valencia. En estos meses hemos logrado que más de 3.000 millones de euros de los fondos de cohesión se destinen a catástrofes naturales, hemos impulsado el Fondo de Solidaridad y hemos facilitado que España y la Generalitat cuenten con recursos europeos para afrontar esta crisis.
Aquí Europa – Gran parte de vuestro trabajo consiste en debatir, negociar y llegar a acuerdos. Como eurodiputada de la segunda fuerza política de la Eurocámara, ¿cómo vives esa negociaciones?
Sandra Gómez – La verdad es que es divertido. Negociar y pactar es una de las partes más disfrutas de la política si realmente te gusta.
Quienes venimos de la política local y, especialmente, de gobiernos de coalición, tenemos experiencia en llegar a acuerdos, en saber ceder para que todos ganemos un poco, aunque eso implique que también tengamos que renunciar a algo. De eso se trata.
Lo vemos en cada enmienda o en la negociación de informes clave, como el del Marco Financiero Plurianual, que define las prioridades de la Unión Europea para los próximos cinco años. En este debate, por ejemplo, los partidos de la derecha enfatizan la inversión en defensa.
Nosotros, desde el grupo socialista, entendemos que es un aspecto importante dada la amenaza constante de Rusia, pero también defendemos una visión social. Por primera vez, hemos puesto sobre la mesa la necesidad de una política europea común de vivienda, porque estamos convencidos de que el acceso a la vivienda es uno de los principales focos de desigualdad del siglo XXI y puede marcar el futuro de toda una generación.
En las grandes ciudades de Europa, esta brecha en el acceso a la vivienda es una realidad que no podemos ignorar. Sin embargo, no todos los grupos lo ven igual. La extrema derecha apuesta por el modelo neoliberal y la desregulación total del mercado, lo que deja a muchas familias desprotegidas. Por eso estamos trabajando para que las prioridades del grupo socialista se conviertan en prioridades para toda la Unión Europea.
Aquí Europa – Cuando conseguiste tu escaño, mencionaste que uno de los mayores retos era frenar a la ultraderecha. En estas últimas elecciones, su auge ha sido significativo. ¿Cómo se afronta esta situación?
Sandra Gómez – Lamento profundamente que el Partido Popular, en comisiones como la de Peticiones, no establezca líneas rojas con la extrema derecha y pacte con ellos en muchas cuestiones. Esto nos perjudica a todos.
La extrema derecha no cree en los valores de la Unión Europea ni en su papel como proyecto común, sino que defiende una mera suma de Estados nacionales sin valor añadido. Ese modelo solo nos llevaría a la irrelevancia política.
Lo estamos viendo a nivel global: mientras potencias como Estados Unidos, China o Rusia refuerzan sus posiciones, hay movimientos que buscan debilitar a Europa. Sin embargo, la UE ha sido siempre un referente en democracia, libertad, igualdad y cohesión social, valores que muchos en el mundo no comparten.
Por eso, todos los partidos que creemos en esta Europa, aunque tengamos diferencias ideológicas –como ocurre entre el Partido Popular y la socialdemocracia–, debemos unirnos si queremos seguir teniendo peso en el mundo. Y más en un momento tan delicado como el actual, con la guerra en Ucrania, las amenazas de Trump y unas negociaciones de paz en las que la UE debe estar presente.
Un mandato decisivo para el futuro de la Unión
Aquí Europa – Imagino que representar a los ciudadanos en un momento así supone una gran responsabilidad. ¿Cómo la gestionas?
Sandra Gómez – Sin duda, estamos en un momento histórico clave. Sé que esta frase se ha repetido muchas veces, pero ahora es realmente cierto, y debemos ser plenamente conscientes de ello. Además, mi entrada en el Parlamento Europeo ha coincidido con este contexto, lo que añade una responsabilidad extra.
No es una legislatura más ni un mandato cualquiera: es un mandato decisivo para el futuro de la Unión. Por eso, hay que trabajar con el máximo compromiso.
Personalmente, siempre he sido una persona muy implicada, me gusta asumir retos y aportar todo lo posible en un momento tan crucial como este.
Aquí Europa – Un trabajo de tanta responsabilidad, ¿te permite desconectar?
Sandra Gómez – La verdad es que he vivido situaciones de muchísimo estrés. He sido candidata, y nada más estresante que una campaña electoral, pero, fuera de bromas, también estuve al frente del Ayuntamiento durante la crisis del COVID, y ese fue un momento que nadie quisiera vivir como responsable público.
Al final, he aprendido a manejarme en situaciones de estrés, y para mí, mi mejor bálsamo es mi familia. Siempre he sido una persona muy familiar, y ellos son mi prioridad. Es cierto que, a veces, la cabeza sigue trabajando incluso en casa, pero estar con mis hijos es lo que más me relaja. Aunque, bueno, digamos que cambio un tipo de estrés por otro: el de la maternidad, que daría para otro programa.
Aquí Europa – Imagino que esa es una de las partes más difíciles de esta profesión: pasar tanto tiempo fuera de casa. Entre Bruselas, Estrasburgo, Valencia y los viajes a otros Estados miembros, no debe de ser fácil.
Sandra Gómez – Sin duda. Si me preguntas qué es lo peor de ser eurodiputada, te diría que la distancia con la familia y la gestión de la vida familiar. Ahora tengo un bebé de seis meses y, como era tan pequeño, mi marido se ha venido este año a Bruselas conmigo. Pero, lógicamente, cada uno tiene su vida y su trabajo en nuestro país, y hay que respetarlo. Así que el año que viene tendré que encontrar ese equilibrio entre mi trabajo aquí y mi familia en España.
No va a ser fácil, porque soy una persona muy familiar, tengo dos hijos y me encanta estar con ellos. Quienes tienen trabajos que implican viajar mucho lo entenderán bien: aunque te apasione lo que haces, porque suele ser algo interesante y de valor, la distancia con la familia es la parte más dura. Sin duda, es mi mochila más pesada.
Aquí Europa – ¿Cómo se presentan estos próximos cinco años? ¿Tienes objetivos concretos que te gustaría alcanzar o en los que te gustaría trabajar?
Sandra Gómez – A nivel personal, quiero centrarme en lo que mencionaba antes. Es fundamental que la Unión Europea mantenga su posicionamiento geopolítico ante desafíos como la guerra en Ucrania o la incertidumbre comercial con Trump. Pero, además, creo que Europa debe mirar también hacia sus problemas internos.
Me preocupa especialmente la crisis de la vivienda y los derechos de la infancia. La pobreza infantil sigue siendo una realidad en muchos países de la Unión, y creo que debemos hacer mucho más en este ámbito. También quiero trabajar en temas de salud mental y en el impacto de las adicciones a las redes sociales, que afectan especialmente a los jóvenes.
Otro aspecto en el que estamos poniendo el foco con mi equipo es la defensa de los derechos humanos en nuestro entorno. La Unión Europea tiene una gran influencia a nivel global, y creo que debemos utilizarla para hacer del mundo un lugar más justo.
Por supuesto, todo esto se suma a mi compromiso con la Comunitat Valenciana, a la que represento y por la que seguiré trabajando desde el Parlamento Europeo.




