El futuro de los Balcanes Occidentales dentro de la Unión Europea depende todavía de la resolución de conflictos internos como las relaciones entre Serbia y Kosovo, y de garantizar el respaldo sostenido a las reformas necesarias. En este contexto, Miguel Roán, director del Centro de Pensamiento para el Conocimiento, la Divulgación y la Formación sobre la Región Balcánica, Balcanismos, analiza el Proceso de Estabilización y Asociación (PEA) que sigue la región en su camino hacia la integración europea y evalúa el estado actual de los países balcánicos.
Roán señala que, a pesar de que la guerra en Ucrania ha revitalizado el interés por la ampliación de la UE, los países balcánicos enfrentan obstáculos como las tensiones políticas internas y la creciente influencia de actores externos como Rusia y China.
No obstante, la creación de una cartera exclusiva para la ampliación en la Comisión Europea se percibe como un paso hacia un mayor compromiso, aunque su éxito dependerá de un apoyo político firme tanto a nivel europeo como local. En este escenario, la adhesión de los Balcanes a la Unión Europea continúa siendo una tarea que requerirá resolver disputas históricas y asegurar un respaldo sostenido a las reformas que allanen su camino hacia la membresía.
Aquí Europa- La Unión Europea tiene un proceso de ampliación establecido, pero los Balcanes Occidentales siguen un camino particular, conocido como el Proceso de Estabilización y Asociación (PEA). ¿En qué consiste este proceso?
Miguel Roán- Este proceso forma parte de la política de ampliación de la Unión Europea, un compromiso adquirido por los países miembros desde la cumbre de Tesalónica en 2003. Aquí hay que centrarse, sobre todo, en el concepto de estabilización, es decir, lograr que, como parte de la arquitectura de defensa de la Unión Europea, los Balcanes Occidentales, también denominados ‘Western Balkans Six’, se integren en el proceso de adhesión y, eventualmente, en el futuro, sean miembros de pleno derecho.
El último país en ser reconocido como miembro pleno de la Unión Europea fue Croacia en 2013. Entre 2014 y 2019, a raíz de los desafíos que vivió la Unión Europea, como la crisis económica, el Brexit, y la gestión de la crisis migratoria y de refugiados de 2015, se produjo una parálisis en el proceso de ampliación.
Este proceso solo se recuperó parcialmente en términos de reformas, vinculación o estrategia política hacia los Balcanes Occidentales a partir de 2019.
Sin embargo, la guerra, la invasión rusa a Ucrania en 2022, ha reactivado el proceso de ampliación, impulsándolo no solo en términos de defensa, sino también en políticas fundamentales como el mercado único y las reformas del Estado de Derecho, lo que se llama el rule of law. Además, se ha dado un nuevo impulso psicológico a la ampliación, ya que en algún momento los equipos de trabajo de los países candidatos perdieron la motivación necesaria para llevar a cabo esas reformas, y la clase política sufrió una crisis de confianza respecto a la ampliación.
Ahora está por verse cómo va a reaccionar tanto la Unión Europea y sus países miembros, como los países candidatos, en este momento, que en un primer vistazo resulta optimista, pero veremos hasta dónde llega este nuevo impulso a la ampliación.
¿Qué país de la región esta más cerca de integrarse en el bloque?
Aquí Europa- Al final, este es todo un proceso y, lógicamente, cada país avanza a un ritmo diferente. En el último paquete de ampliación presentado por la Comisión, se detallaba el progreso de cada país candidato, incluidos los de los Balcanes Occidentales. ¿Cuál es el estado actual de cada uno de estos países? ¿Cuál vemos que está más avanzado y cuál menos?
Miguel Roán– Conforme ha pasado el tiempo desde la presentación de las candidaturas, cada país ha tenido su propia evolución y su propia trayectoria nacional. En estos momentos, por ejemplo, el candidato, el llamado ‘Front Runner’, que está primero en las quinielas para ser miembro de la Unión Europea, es Montenegro.
Aunque no está claro, Montenegro podría cerrar todos los capítulos en 2026 y eventualmente ser miembro en 2028. Se especula que Albania también podría cerrar los capítulos en 2027 y ser miembro en 2030.
No obstante, esta es una lectura bastante optimista, porque no solo depende del impulso de la Unión Europea y de la Comisión Europea, sino también de los propios países a la hora de hacer las reformas. Todavía está por verse hasta qué punto los miembros del Consejo Europeo, como Hungría, tendrán una posición constructiva respecto a la ampliación, siempre cumpliendo con los criterios de Copenhague.
Estamos viendo que hay países que bloquean estos procesos, como es el caso de Bulgaria con Macedonia del Norte, que es un país candidato desde 2005 y cuyo proceso se ha paralizado recientemente debido a un litigio con Bulgaria. De hecho, se puede concluir que el cambio de nombre de Macedonia del Norte, a partir de los acuerdos con Grecia en 2018, ha supuesto ahora un problema de credibilidad de la Unión Europea en ese país. Esto plantea diversas cuestiones de aquí en adelante, hasta que los países candidatos puedan ser confirmados como miembros de pleno derecho.
Luego hay una cuestión de seguridad que es fundamental. Hasta que no sepamos en qué términos puede finalizar la guerra en Ucrania, y países como Serbia, que son claves en términos de estabilidad, no favorezcan una situación de seguridad en la zona, no se puede aventurar de forma categórica qué país será el primero en formar parte de la Unión Europea. Este proceso también depende de cómo evolucione la situación en Moldavia y en Georgia, y de cómo eso afecte a la credibilidad del proceso.
En cualquier caso, se trata de una ampliación que, en la actualidad, es sobre todo política, y es una cuestión fundamental para la región. Es decir, el hecho de que los líderes de los países de la Unión Europea involucren directamente la situación en estos países puede ayudar a acelerar el proceso.
Hay otra interrogante que rodea todo el proceso: ¿qué tipo de relación tendrá la Unión Europea con Estados Unidos y con el nuevo mandato del presidente Donald Trump?
Las cuestiones de seguridad son algo que atañe a Estados Unidos, que ha sido durante las últimas décadas un baluarte de seguridad en la región. Vamos a ver hasta qué punto se involucra Estados Unidos en el proceso de ampliación.
Hay señales positivas, como el hecho de que el martes 19 Albania y Macedonia del Norte firmaran un nuevo acuerdo de partenariado de paz y seguridad con la Unión Europea. Entonces, si el primer asunto, que es la seguridad, se resuelve, lo cual es fundamental para la Unión Europea, podemos ser optimistas en ese sentido.
Aquí Europa– Poniendo el foco en aquellos que sí están más avanzados en el proceso, en la presentación del paquete que comentaba anteriormente, el comisario de Vecindad y Ampliación afirmaba que la Comisión Saliente ha hecho todo lo posible para que esta nueva Comisión sea la de la ampliación. ¿Consideras viable que esta ampliación se vea en los próximos cinco años, o es quizás una visión demasiado optimista?
Mguel Roán– Es una visión optimista, pero no es malo tener esa visión. Es decir, lo que sí observamos entre 2014 y 2019 es que la falta de ampliación tuvo consecuencias negativas sobre las reformas de los países candidatos a la Unión Europea.
Los efectos del estancamiento de la ampliación
El hecho de desajustar los tiempos de ampliación y los incentivos que se reciben a la hora de hacer las reformas genera consecuencias negativas, no solo a nivel nacional en esos países, sino también a nivel geopolítico.
A raíz de la parálisis de la ampliación, han surgido potencias rivales, como Rusia, China o países de los Emiratos, que no están realmente alineados con la política de derechos humanos ni con los criterios de Copenhague de la Unión Europea. Esto ha tenido un impacto negativo sobre la región.
Lo positivo de ese paquete es que, yo creo, sobre todo debe insistir en la contribución económica, vinculando esas ayudas y esos instrumentos financieros a las reformas. Además, debe ser un proceso bastante claro. Creo que hay una voluntad de la Comisión Europea, y también de los países miembros, de asociar el paquete con las reformas fundamentales. Por ejemplo, a nivel del mercado único, para garantizar la seguridad jurídica, es importantísimo que los países candidatos avancen en las reformas del Poder Judicial, para que inversores, agentes económicos, etc., confíen en esas instituciones locales.
Vamos a ver hasta qué punto no solo este nuevo paquete es exitoso en esos términos, sino también qué tipo de presupuesto se alcanzará después de 2027 y cómo se alineará con ese proceso. Está claro que, si no hay un aumento sustancial de la inversión de los países miembros en los países candidatos, los resultados serán negativos. Hemos visto que se gastó muchísimo dinero entre 2014 y 2019, por ejemplo, en la reforma de los poderes judiciales locales, sin ver resultados, entre otras cosas por el grave problema de corrupción en la región. Por tanto, es también en beneficio de los propios países miembros que esas inversiones estén ajustadas a las reformas, y que los países candidatos vean que, si avanzan, recibirán más ayuda y más apoyo político.
Es muy difícil aventurar qué va a ocurrir, pero se trata también de construir confianza, algo que se ha visto dañado no solo en términos de la clase política, sino también de la propia sociedad durante la última década.
Aquí Europa– Hablamos constantemente de estos procesos de adhesión, pero, ¿qué ocurriría si realmente esa ampliación se diera y viéramos cómo los Balcanes Occidentales se adhieren a la Unión Europea y pasan a formar parte del bloque?
Miguel Roán– Es una cuestión de seguridad fundamental. No habrá una Unión Europea consolidada, cohesionada y que avance realmente en sus compromisos multilaterales, y eventualmente en una ciudadanía europea, si una periferia clave de la Unión Europea, como son los Balcanes, no se integra. Actualmente, los Balcanes son una especie de ‘punto aislado’ o, como se suele decir, una especie de ‘tripa blanda’ de la Unión Europea, lo que afecta de alguna manera a la credibilidad del propio proyecto. Hemos visto en los últimos años cómo la influencia de Rusia y China ha aumentado, especialmente la de Rusia en el poder blando, a través del eslavismo y el nacionalismo serbio, y la de China en términos de inversiones en infraestructura.
De alguna manera, si no logramos que la Unión Europea integre toda la zona, el propio proyecto estará en riesgo, ya que también implica una amenaza a la seguridad de la Unión Europea.
Por tanto, si la zona de los Balcanes se integra a la Unión Europea, ese escenario, aunque idealista, será un síntoma de que el proyecto es sólido y de que podemos avanzar hacia una Unión Europea que no sea solo un imperio regulatorio, sino que además alcance una condición de potencia internacional.
Cartera exclusiva de Ampliación en la nueva Comisión von der Leyen: un signo de compromiso
Aquí Europa- Sobre el impacto de la nueva cartera de ampliación anunciada por la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que pasó de una cartera de Vecindad y Ampliación a una exclusivamente de Ampliación, ¿qué implica esto? ¿Crees que podría ayudar a acelerar este proceso de integración?
Miguel Roán- Creo que esa nueva cartera dedicada exclusivamente a la ampliación es, ante todo, un síntoma de compromiso.
Es una señal para los países candidatos de que realmente no se trata solo de palabras vacías o discursos superficiales, como los que se impulsaban anteriormente.
Se trata de un compromiso efectivo y, además, integra una serie de litigios locales dentro de una política que establece que la Unión Europea se comprometerá políticamente, no solo institucionalmente, con la zona. Hay litigios fundamentales, y uno de ellos es que, incluso la integración de Montenegro podría estar en riesgo, porque Serbia, que en estos momentos está muy aliada con Hungría, podría bloquear este proceso al no resolver el litigio entre Belgrado y Prístina sobre el reconocimiento de Kosovo.
Esto implica una señal de que, esta vez, Bruselas, en este nuevo mandato y nueva legislatura, va en serio. Pero claro, si esto no va acompañado, sobre todo, de un apoyo político real de los líderes de los países miembros, seguramente se quedará en poco o nada.





