La Comisión Europea presentó este jueves una nueva estrategia global para el clima y la energía, diseñada para reforzar el liderazgo de Europa en la transición hacia un futuro más limpio y resiliente. Durante la rueda de prensa, los comisarios europeos subrayaron la importancia de esta visión, que pone a la cooperación internacional en el centro y busca fortalecer la competitividad de Europa en un mundo cada vez más interconectado y cambiante.
La Vicepresidenta Ejecutiva para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, comenzó destacando el urgente desafío global al que nos enfrentamos. Recordó la famosa frase de Ban Ki-moon sobre la relación entre las personas, el planeta y la prosperidad, e introdujo el concepto de seguridad y prosperidad como pilares fundamentales de la estrategia. «Sin agua limpia, energía confiable e infraestructura resiliente, no puede haber seguridad ni prosperidad», enfatizó Ribera, refiriéndose a la grave situación de millones de personas alrededor del mundo que aún carecen de estos servicios esenciales.
Europa, como líder en la transición energética, tiene tanto la obligación como la responsabilidad de contribuir activamente al futuro global, explicó Ribera. Mencionó que nuestras empresas e innovadores ya están preparados para liderar el cambio hacia un mundo libre de combustibles fósiles, ofreciendo soluciones verdes con altos estándares sociales y ambientales. En este contexto, destacó la estrategia como una oportunidad para garantizar la prosperidad global, una prosperidad que debe basarse en los valores europeos: la confianza, el Estado de derecho y la cooperación.
El Comisario de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, profundizó en la necesidad de reforzar la acción europea en el contexto de la creciente crisis climática que afecta especialmente a los países más vulnerables. «La situación política ha cambiado, el multilateralismo está bajo presión, y el clima ya está golpeando más fuerte a los países más vulnerables», advirtió Jørgensen, aludiendo a las temperaturas récord y los devastadores efectos que este cambio genera, particularmente en las regiones en desarrollo.
Subrayó que la UE, como mayor socio comercial y proveedor de ayuda al desarrollo, tiene un papel crucial en impulsar la transición energética global, especialmente en África, donde más de 600 millones de personas carecen de acceso a electricidad. «La electrificación y la expansión de las energías renovables son una necesidad urgente en estos países», explicó, señalando que la UE empleará su liderazgo diplomático y sus herramientas financieras, como el Global Gateway, para apoyar estos proyectos de transición. La estrategia, agregó, no solo promueve la cooperación, sino que busca aumentar la eficiencia y aprovechar las sinergias ya existentes a nivel internacional.
El Comisario de Clima y Medio Ambiente, Wopke Hoekstra, destacó la necesidad de una diplomacia climática más fuerte y estratégica en un mundo cada vez más complejo y competitivo. «El mundo es mucho más complicado que hace cinco años», afirmó Hoekstra, haciendo referencia a las tensiones geopolíticas actuales y el contexto global de mayor transaccionalismo y competencia. En este sentido, subrayó que la UE debe repensar y fortalecer su enfoque hacia la diplomacia climática.
Hoekstra explicó que el objetivo ya no es si la transición energética limpia sucederá, sino cómo de rápido, dónde y quién se beneficiará de ella. Para lograrlo, la UE debe usar herramientas clave como el sistema de precios de carbono que ha implementado a lo largo de los últimos 20 años, incluyendo el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono. Este mecanismo garantiza que los productos importados respeten las mismas normas de emisiones que los europeos. «El número de países que implementan políticas de precios del carbono se ha duplicado», celebró Hoekstra, señalando que la UE está liderando el camino, pero que ahora es crucial apoyar a otros países en la implementación de sus propios sistemas de precios de carbono.
Una de las piezas clave de la nueva estrategia es precisamente la cooperación multilateral, un principio esencial en las políticas de la UE. Como recordó Hoekstra, el sistema global de precios de carbono ya está siendo adoptado por economías emergentes como Brasil, Chile, México y otros países, lo que refleja el creciente interés global por políticas que faciliten una transición hacia economías de bajo carbono.
Por último, Jørgensen remarcó que, aunque Europa ha logrado un crecimiento económico sustancial mientras reduce sus emisiones, la crisis climática sigue afectando con más intensidad a muchos países. «Cuando otros retroceden, nosotros debemos avanzar», subrayó, refiriéndose a la necesidad urgente de cooperar globalmente para proteger a las naciones más afectadas por el cambio climático y para liderar con soluciones renovables, accesibles y sostenibles.
