Tras la visita a Washington este lunes del comisario de Comercio, Maroš Šefčovič, con el objetivo de desescalar las tensiones comerciales con Estados Unidos, el portavoz comunitario de Comercio, Olof Gill, explicó que el encuentro se enmarca en una fase de “definición del terreno” dentro de la tregua de 90 días que ambas partes se han concedido para explorar un posible acuerdo.
“Estamos en la fase de exploración, definiendo los contornos de posibles acuerdos”, señaló Gill este martes durante la rueda de prensa diaria del Ejecutivo comunitario. El portavoz indicó que, aunque aún no se ha entrado en los aspectos más técnicos de un tratado, el objetivo inmediato es “empezar a hablar con más profundidad, entrar realmente en los detalles concretos”.
Gill calificó la reunión de Šefčovič con sus homólogos estadounidenses como “muy enfocada y productiva”, descartando que se tratara de un simple diálogo sin consecuencias. “No fue un diálogo de sordos”, recalcó.
“Cuando decimos que necesitamos escuchar más de los estadounidenses, eso es exactamente lo que queremos decir: necesitamos tener una idea más clara sobre cuáles son sus resultados preferidos en estas negociaciones”, prosiguió.
Bruselas mantiene como oferta central su propuesta de eliminación mutua de aranceles a productos industriales, incluido el sector automotriz. “Nuestra oferta sigue sobre la mesa”, recordó Gill, insistiendo en que, para avanzar, se necesita “un nivel adicional de compromiso por parte de Estados Unidos”.
In D.C., met with Secretary @howardlutnick and Ambassador @jamiesongreer for 🇪🇺🇺🇸 negotiations, seizing the 90-day window for a mutual solution to unjustified tariffs. 1/2 pic.twitter.com/P0eMgZSudQ
— Maroš Šefčovič🇪🇺 (@MarosSefcovic) April 14, 2025
Los contactos técnicos a nivel de expertos continúan, y una nueva ronda política podría celebrarse en las próximas semanas si se constatan progresos.
La Comisión Europea dejó claro que ciertas áreas no están en discusión. “Los estándares de la UE, en particular los que se refieren a la salud y seguridad alimentaria, son sagrados. No forman parte de la negociación. Nunca lo serán, ni con EE. UU. ni con nadie”, subrayó Gill.
Preguntado sobre las recientes declaraciones de Donald Trump, quien acusó a la UE de “aprovecharse” de Estados Unidos, Gill señaló que “los hechos no respaldan esa afirmación. El comercio entre la UE y EE. UU. tiene un valor de 1,6 billones de euros anuales y genera beneficios económicos enormes para ambos lados”.
Negó que Bruselas rechace productos estadounidenses, destacando que las importaciones agroalimentarias procedentes de EE. UU. alcanzaron los 12.000 millones de euros en 2023, lo que representa un aumento del 77 % desde 2005. “Eso suena más a un mejor amigo que a alguien que se aprovecha”, ironizó.
En relación con las críticas a la política energética de la UE y su aparente dependencia del gas natural estadounidense, Gill defendió que diversificar suministros forma parte de una estrategia deliberada. “Está en el interés estratégico de la UE”, afirmó, rechazando las acusaciones de apaciguamiento.
“Estamos comprometidos con eliminar aranceles, reducir tensiones comerciales y lograr acuerdos en los que todos ganen. Eso es lo que beneficia tanto a los trabajadores como a los consumidores a ambos lados del Atlántico”, concluyó.
