La Unión Europea avanza en el refuerzo de su mercado único con una reforma aduanera de gran alcance que Bruselas define como la más ambiciosa desde 1968.
El proyecto, orientado a reducir la burocracia y generar ahorros superiores a 2.000 millones de euros anuales para los Veintisiete, busca además proteger al tejido empresarial europeo frente al fuerte aumento de productos extracomunitarios de bajo coste, especialmente procedentes de China.
Según informa Cinco Días, la iniciativa llega en un momento de profunda reconfiguración del comercio internacional y de creciente presión sobre la competitividad europea. Según la Comisión Europea, entre 2021 y 2024 el comercio de la UE con países ajenos a sus acuerdos de libre comercio, entre ellos Estados Unidos y China, se redujo un 2,3 %. Esta caída se compensó con un incremento del 1,3 % en el abastecimiento dentro del propio mercado único y con una subida del 1 % en el intercambio con otros socios comerciales.
Desde Bruselas subrayan que reforzar y proteger el mercado interior se ha convertido en una necesidad estratégica para sostener la estabilidad regional. “Con un PIB de 18 billones de euros, el mercado único es la segunda economía más grande del mundo, representando casi el 18 % de la economía global. Es nuestro mejor activo para contrarrestar la presión externa, y por ello es el momento de aprovechar sus fortalezas. Actúa como mercado interno para nuestras empresas, como trampolín para el crecimiento y como base para promover el interés europeo”, explica una portavoz comunitaria.
La Comisión estima además que la eliminación de barreras nacionales que todavía dificultan el comercio transfronterizo podría impulsar alrededor de un 1,3 % el comercio de bienes y un 1,8 % el de servicios.
Digitalización y menos burocracia
La reforma pivota sobre la digitalización de procedimientos y una gestión de datos más avanzada. El plan se articula sobre tres pilares: controles aduaneros más inteligentes, un nuevo marco para el comercio electrónico y una cooperación más estrecha con las empresas.
Según la documentación oficial, la nueva Autoridad Aduanera de la Unión Europea será la pieza central del sistema y se encargará de gestionar el futuro Centro Aduanero de Datos, una interfaz digital única para todas las operaciones del bloque.
Este centro permitirá a las compañías presentar la información una sola vez, evitando que deban operar con múltiples sistemas nacionales. Para las administraciones, esta integración facilitará el acceso a datos en tiempo real y una visión global a escala europea, con un ahorro estimado de más de 2.000 millones de euros anuales en costes operativos para los Estados miembros.
Nuevo marco para el comercio electrónico
El origen de esta estrategia se remonta a noviembre de 2025, cuando la Comisión y los Estados miembros acordaron suprimir la exención arancelaria aplicable a los paquetes extracomunitarios de menos de 150 euros.
Desde el Ejecutivo europeo explican que la eliminación de este umbral persigue equiparar las condiciones entre el comercio electrónico y el comercio minorista tradicional, reforzando la equidad competitiva sin limitar la libertad de elección de los consumidores.
El crecimiento del comercio digital transfronterizo ha sido especialmente intenso en la ruta China-UE. Según la firma logística Spring GDS, el 91 % de los envíos de bajo valor procede de plataformas como Temu, Shein y AliExpress.
Solo en 2025 se estima que 59.000 millones de artículos de bajo valor entraron en la Unión mediante envíos directos al consumidor. Cada día acceden al mercado europeo alrededor de 12 millones de paquetes inferiores a 150 euros, lo que supone más de 4.600 millones al año. En el caso de España, el volumen alcanzó 180 millones de envíos en 2024.
Nuevas tasas y mayor responsabilidad
La reforma incorpora además nuevos gravámenes. Según el marco planteado, se prevé un cargo aduanero de 3 euros por artículo, al que podría sumarse una tasa de gestión de 2 euros por paquete a partir del 1 de noviembre de 2026, pendiente de la orientación definitiva de la Comisión.
Estas medidas no solo afectarán a mercancías procedentes de China, sino también a bienes enviados desde el Reino Unido y otros países no pertenecientes a la UE.
Asimismo, las plataformas digitales pasarán a ser consideradas por primera vez “importadores de ventas a distancia”, por lo que tanto ellas como los vendedores deberán garantizar el pago de aranceles e IVA en el momento de la compra y transferir esos ingresos al Estado miembro donde estén registradas.
Desde Bruselas destacan que este nuevo esquema evitará cargos inesperados al consumidor en el momento de la entrega y eximirá al comprador de la condición de importador.
Sanciones y control reforzado
El nuevo modelo también endurece la responsabilidad de las plataformas y vendedores online, que deberán comunicar sus ventas al Centro Aduanero de Datos de la UE inmediatamente después de producirse.
Esta información permitirá a las aduanas actuar incluso antes de que la mercancía alcance la frontera exterior. Además, los operadores estarán obligados a garantizar el cumplimiento íntegro de la normativa fiscal y no fiscal comunitaria.
La futura regulación prevé sanciones específicas en caso de incumplimientos reiterados. El portavoz del Partido Popular Europeo, Dirk Gotink, advirtió durante la presentación del proyecto de que “el incumplimiento sistemático y reiterado conllevará sanciones más severas, de hasta el 6 % de las importaciones anuales, y la suspensión de la plataforma de comercio electrónico”.
