Los jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica concluyeron este miércoles una cumbre que cerraron con una declaración conjunta en la que reafirman el compromiso de los aliados con la defensa colectiva bajo el principio de que “un ataque contra uno es un ataque contra todos”, pese a las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, que volvió a cuestionar el reparto de cargas dentro de la Alianza, al considerar que Estados Unidos asume una contribución económica y militar desproporcionada frente a otros socios, y criticó la falta de apoyo que, según afirmó, recibió de algunos aliados ante la situación con Irán.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, defendió tras la reunión la unidad de los aliados y destacó el papel de Estados Unidos en el proceso de transformación de la Alianza, al afirmar que el país “está transformando esta Alianza y haciéndola más fuerte”. Rutte señaló que el aumento de la responsabilidad asumida por los aliados europeos y Canadá responde a un nuevo reparto de esfuerzos dentro de la organización, orientado a reforzar las capacidades colectivas sin sustituir el papel de Washington.
El secretario general explicó que el refuerzo de las capacidades europeas busca aumentar la capacidad colectiva de la OTAN. En este sentido, señaló que los líderes acordaron avanzar hacia “una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte”, con “los aliados europeos y Canadá trabajando con Estados Unidos, asumiendo una mayor responsabilidad para la defensa de la Alianza”.
Rutte ya había señalado antes de la cumbre que, mientras la reunión celebrada en La Haya estuvo centrada en la planificación y la definición de objetivos, la cita de Ankara se centraba en “la implementación, en lograr resultados”.
Durante la rueda de prensa posterior, explicó que los aliados revisaron los avances hacia el objetivo de destinar el 5 % del producto interior bruto a defensa en 2035. Según indicó, ya se ha alcanzado una medición cercana al 4 % al inicio de un proceso previsto para diez años. Rutte insistió en que el objetivo no es únicamente aumentar el gasto militar, sino garantizar que las fuerzas armadas dispongan de los medios necesarios para responder a un entorno internacional más complejo.
El secretario general afirmó que los aliados mantienen “un compromiso inquebrantable con la defensa colectiva” y recordó el principio central del artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte: “un ataque contra uno es un ataque contra todos”. “Estaremos juntos”, afirmó, en referencia a la posición común de los países miembros recogida también en el primer punto la declaración final.
Las críticas de Trump a los aliados
Pese al mensaje de unidad trasladado por la Alianza, Trump volvió a cuestionar el funcionamiento de la OTAN y la contribución de algunos socios. El presidente estadounidense afirmó que no estaba satisfecho con la respuesta que, según él, recibió de varios aliados cuando planteó la posibilidad de que respaldaran a Estados Unidos frente a Irán, al que describió como “el principal Estado patrocinador del terrorismo”.
Trump aseguró que los aliados “no quisieron ayudarnos” y explicó que utilizó esa situación para comprobar si estarían dispuestos a apoyar a Estados Unidos. “Quería ver si estarían ahí. Y la respuesta es que no”, afirmó. El mandatario estadounidense señaló que habló con dirigentes de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia sobre esta cuestión y sostuvo que ninguno quiso ofrecer apoyo en ese momento.
Trump dirigió también críticas específicas contra España, a la que calificó como “un socio terrible en la OTAN” y acusó de “no participar” y “no pagar”. En ese sentido, reiteró su voluntad de cortar los lazos comerciales con el país. “No quiero hacer más negocios con España”, dijo.
Insistió así en que Estados Unidos asume una parte desproporcionada del coste de la defensa de la Alianza para proteger a sus socios frente a Rusia y calificó esa situación de “injusta”. Según afirmó, Washington llegó en el pasado a asumir “el 100 % de la OTAN” mientras “muchos de los países no pagaban nada”.
Respecto a la Unión Europea, Trump afirmó que Estados Unidos ha recibido un trato desfavorable durante años. “Nos han tratado durante años muy mal y se han beneficiado y aprovechado de nosotros”, aseguró. Según su argumento, esta situación se debe a que Estados Unidos cuenta con “la mejor economía” y “las mejores inversiones”.
Apoyo a Ucrania
La declaración final de la cumbre establece que los aliados consideran que Ucrania contribuye a la seguridad del espacio euroatlántico y reafirma su apoyo al país en la defensa de su independencia, soberanía e integridad territorial.
Rutte afirmó que “los aliados reafirmaron el apoyo inquebrantable de la OTAN a Ucrania” y señaló que, mientras Rusia continúe la guerra, la Alianza seguirá garantizando que Kiev reciba “lo que necesita”. Según explicó, los países aliados se comprometieron a aportar al menos 70.000 millones de euros en equipamiento militar, asistencia y formación para Ucrania durante 2026, manteniendo niveles equivalentes en 2027.
El secretario general añadió que “mientras Ucrania cambia la dinámica en el campo de batalla, nuestro apoyo debe continuar” y vinculó esta ayuda con el objetivo de mantener la presión para alcanzar una solución de paz.
La declaración también recoge el papel de la Unión Europea en la financiación a largo plazo de Ucrania y destaca la decisión de proporcionar recursos plurianuales mediante el Préstamo de Apoyo a Ucrania. Con ello, los aliados buscan garantizar una continuidad del respaldo financiero y militar más allá de las necesidades inmediatas del conflicto.
Nueva estrategia de cooperación entre la OTAN y la industria de defensa
Los jefes de Estado y de Gobierno aprobaron una nueva estrategia de cooperación entre la OTAN y la industria de defensa (SYNC, por sus siglas en inglés), destinada a establecer un marco de colaboración más estrecho entre la Alianza y el sector industrial.
La estrategia busca mejorar la coordinación, aumentar la capacidad de producción y facilitar el desarrollo de nuevas capacidades militares. También pretende reforzar la relación con empresas de defensa tradicionales y nuevos proveedores, permitiendo una mayor participación de la industria en la planificación y adquisición de capacidades.
La OTAN espera con esta iniciativa mejorar la innovación, la interoperabilidad entre aliados y la capacidad de producir y mantener los recursos necesarios para cumplir sus objetivos de defensa.
