La Comisión Europea presenta el paquete de simplificación para agilizar los trámites y desbloquear los 800.000 millones en inversión en defensa

La Comisión Europea presentó este martes el paquete legislativo que propone simplificar y acelerar los trámites administrativos, facilitar el acceso a la financiación y fortalecer la cooperación industrial en materia de defensa. El objetivo es permitir a los Estados miembros movilizar hasta 800.000 millones de euros en inversión adicional para reforzar la preparación y la capacidad de disuasión de Europa ante amenazas crecientes, adaptando las normas vigentes para que sean más ágiles y eficaces en un contexto de seguridad cada vez más complejo.

Esta iniciativa se enmarca en el Libro Blanco para la Preparación en Defensa Europea 2030 y responde, según el Ejecutivo comunitario,  a la “urgente necesidad de reforzar la preparación defensiva europea, en un contexto donde las amenazas han aumentado y se han vuelto más complejas”.

La Vicepresidenta Ejecutiva para Soberanía tecnológica, seguridad y democracia, Henna Virkkunen, afirmó que “la preparación en defensa debe entenderse como la capacidad de los Estados miembros y de la industria europea de anticipar, prevenir y responder a crisis relacionadas con la defensa”.

Señaló que, según evaluaciones de los servicios de inteligencia europeos, Rusia tendrá la capacidad de poner a prueba la unidad y capacidades militares europeas en un plazo de tres a cinco años, lo que exige acelerar esfuerzos para “crear una preparación creíble y disuadir posibles amenazas”.

Para lograrlo, la Unión ha habilitado a los Estados miembros para movilizar hasta 800 mil millones de euros adicionales en gasto de defensa en los próximos cuatro años, un esfuerzo respaldado por más de la mitad de los países que han activado la cláusula de escape nacional dentro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Virkkunen destacó que este paquete ofrece tres grandes beneficios: desbloquea economías de escala al crear un mercado de defensa europeo más amplio y estable, reduce la dependencia de proveedores fuera de la UE y fortalece la competitividad de la base industrial y tecnológica europea de defensa. En sus palabras, es una situación “ganar-ganar-ganar: defensas más fuertes, mayor independencia y una economía europea más robusta”.

Por su parte, el Comisario de Implementación y simplificación de la economía y la productividad,Valdis Dombrovskis, recalcó que aunque la UE no está en guerra, “con un conflicto de alta intensidad en nuestras fronteras y la postura agresiva persistente de Rusia, ya no estamos en paz”.

Enfatizó que la amenaza rusa se traduce en una capacidad militar aumentada para atacar a Estados miembros de la UE y la OTAN en pocos años. Ante esto, afirmó que “la debilidad fomenta la agresión, mientras que la fortaleza la disuade”, por lo que es urgente “restablecer las capacidades defensivas de Europa para 2030 y así garantizar una disuasión creíble”.

Dombrovskis explicó que la propuesta busca que las reglas y regulaciones no obstaculicen, sino que faciliten estas inversiones, en línea con la agenda de implementación y simplificación de la Comisión. Resaltó la importancia de aprovechar el mercado único europeo para el beneficio de la industria de defensa y la disuasión general.

La propuesta prevé acelerar los procesos de permisos con un punto único de contacto y un plazo máximo de respuesta de 60 días (considerando aprobados los permisos si no hay respuesta), simplificar las normas de contratación pública para aumentar eficiencia y reducir costes, y facilitar el acceso de la industria a capital privado clarificando que la financiación en defensa es compatible con los criterios de sostenibilidad (ESG), salvo para armas prohibidas por convenciones internacionales.

El Comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, resaltó que “no estamos en guerra, pero tampoco en paz”, y subrayó que el riesgo de un ataque convencional a gran escala ha vuelto a Europa.

Explicó que la regulación tradicional basada en paz o guerra es insuficiente para la realidad actual, por lo que “debemos reconocer que cuando la paz plena no puede darse por sentada, se necesita la preparación en defensa, que requiere normativas distintas a las de tiempos de paz”.

Kubilius definió la propuesta como “un vehículo legal que adapta la legislación de tiempos de paz a la geopolítica actual”, enfatizando que esta se basa en evidencia y diálogo, incluyendo más de 200 aportaciones en la consulta pública.

Detalló que se aclaran criterios para el financiamiento sostenible, se asegura la aplicación clara de la legislación ambiental en defensa, se orientan las reglas de competencia y ayudas estatales para no obstaculizar la preparación, y se simplifican normas en fondos europeos, compras públicas y transferencias de material de defensa dentro de la UE.

Kubilius remarcó que “nuestra preparación en defensa es una responsabilidad compartida”, y confió en que el Parlamento Europeo y el Consejo aprobarán el Omnibus con la misma urgencia con la que fue preparado, porque “no tenemos tiempo que perder” y “nuestra paz europea no es solo una herencia, sino también una responsabilidad compartida”.

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