La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, expuso este martes ante el Parlamento Europeo las prioridades de la Presidencia danesa del Consejo de la Unión Europea, que el país ejerce desde el pasado 1 de julio bajo el lema “Una Europa fuerte en un mundo cambiante”.
Frederiksen enmarcó su discurso en un escenario internacional marcado por la incertidumbre, la competencia estratégica global, la presión migratoria, los conflictos regionales y las crisis climática y de biodiversidad.
En su intervención, citó a Jean Monnet, uno de los padres fundadores de la Unión Europea, recordando su afirmación de que “Europa se forjará en las crisis y será la suma de las soluciones que se aprueben para dichas crisis”. Según Frederiksen, esta visión sigue siendo más relevante que nunca.
La mandataria subrayó que Europa debe actuar unida, ya que está en juego no solo su seguridad y prosperidad, sino también su modelo democrático y su estilo de vida. “Nuestra seguridad, nuestros valores y nuestras economías están bajo presión”, advirtió, aunque expresó su confianza en la capacidad de Europa para construir “una Europa más segura, más verde, más competitiva”.
Frederiksen aseguró que Dinamarca asumirá con responsabilidad su papel al frente de la Presidencia. De acuerdo con los objetivos consensuados en Copenhague con los líderes de los grupos políticos del Parlamento Europeo, la Presidencia danesa centrará sus esfuerzos en dos grandes ejes: construir una Europa segura y una Europa competitiva y verde.
En cuanto a la seguridad, lamentó que Europa haya cometido durante décadas el error de reducir sus inversiones en defensa. Ante el rearme de Rusia y su creciente cooperación militar con países como Corea del Norte, Irán y China, defendió la necesidad urgente de que Europa refuerce sus capacidades defensivas, idealmente antes del año 2030.
Frederiksen insistió en que apoyar a Ucrania equivale a defender a Europa. “No es un regalo ni caridad; es proteger nuestra libertad”, afirmó. En esta línea, propuso una integración más estrecha entre las industrias de defensa europea y ucraniana, así como aumentar la presión sobre Rusia mediante un embargo total al gas ruso.
Respecto a la migración, calificó el fenómeno como un reto político y social de primer orden, que inquieta profundamente a la ciudadanía europea. Defendió la necesidad de proteger las fronteras exteriores, estabilizar los países vecinos y mejorar la eficacia de los retornos. Además, advirtió sobre el uso de la migración como “arma” por parte de Rusia, comprometiéndose a que la Presidencia danesa dé prioridad a respuestas claras y eficaces en este ámbito.
Al abordar la segunda gran prioridad de su mandato, la competitividad y la transición verde, Frederiksen citó el informe elaborado por Mario Draghi, que advierte del riesgo de que Europa pierda relevancia global si no actúa con urgencia. En ese sentido, hizo un llamado a reducir la burocracia, facilitar el trabajo de empresas y ciudadanos, y acelerar la innovación y el desarrollo tecnológico. No obstante, recalcó que Europa no debe crecer a cualquier precio, sino preservando “lo que nos hace especiales: el equilibrio social, la estabilidad democrática y nuestras ambiciones ecológicas”.
La primera ministra defendió que la transición verde es clave para una Europa más segura y competitiva, y pidió establecer objetivos climáticos ambiciosos para 2040. Subrayó que solo con un marco político claro y estable se puede garantizar certidumbre a las empresas, impulsar la energía limpia, generar empleo y asegurar precios energéticos asequibles. Asoció estas metas a la independencia energética, al fortalecimiento de infraestructuras comunes y a la diversificación de las cadenas de suministro mediante nuevos acuerdos comerciales, como el tratado con Mercosur.
Frederiksen también insistió en la necesidad de repensar el presupuesto plurianual de la Unión Europea, haciéndolo más flexible, más sencillo y centrado en las verdaderas prioridades políticas. Reconoció que, aunque las negociaciones presupuestarias recientes tras el Brexit y la pandemia fueron complejas, las próximas “serán las más importantes”.
Cerró su intervención con un mensaje contundente: Europa no puede esconderse ni depender de otros para su protección. “Los europeos están listos para defenderse a sí mismos… y lo harán juntos”, afirmó. Frederiksen concluyó asegurando que Dinamarca, al frente de la Presidencia del Consejo, actuará con ambición, responsabilidad y espíritu de cooperación para fortalecer a Europa en un mundo cada vez más desafiante.
