Nuevo encuentro en el que los eurodiputados abordan las relaciones de la Unión Europea con América Latina. En este debate moderado por el director de Aquí Europa y Canal Europa, Jesús González, participan Leopoldo López, del Partido Popular, grupo Popular en la Eurocámara; Javi López, eurodiputado del PSOE, Socialistas y Demócratas en el Parlamento; Soraya Rodríguez, eurodiputada de Ciudadanos, el grupo liberal Renew Europe en el PE; Ana Miranda, del Bloque Nacionalista Galego (BNG), el Grupo de los Verdes en la Cámara; y Miguel Urbán, eurodiputado de los Anticapitalistas, la Izquierda.
Aquí Europa- Vamos a tratar de un tema de enorme trascendencia para España en su posición geopolítica mundial, las relaciones de la Unión Europea y América Latina. En primer lugar, ¿cómo ha evolucionado las relaciones de la Unión Europea en esta legislatura?
Leopoldo López- Hay que distinguir primero en qué aspecto podemos juzgar las relaciones de Europa con América Latina. En el aspecto económico, por supuesto, yo diría que se ha ido a mejor, porque se han conseguido algunas modernizaciones de los tratados que nos permiten tener una visión de que el futuro va a ser mejor que el pasado.
Sin embargo, en el aspecto político yo diría que no hemos progresado nada. Hay que distinguir, no se puede hablar de una forma homogénea sobre América Latina. Hay muchas Américas Latinas. Está la América Latina, que está constituida por Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, que son países absolutamente antidemocráticos o autoritarios. Y hay otros países que son mucho más democráticos, que realmente respetan lo que llamamos el Estado de derecho y las reglas de juego democráticas, y luego hay unos que están en un periodo bastante dudoso, lo que podemos llamar democracias no totalmente perfectas o consolidadas.
Por lo tanto, cuando uno ve este análisis y dice ¿qué hemos hecho los europeos? Es decir, la Unión Europea, con su mandato de consolidar el respeto de los derechos humanos, no siempre hemos hecho la tarea con toda la contundencia que deberíamos hacer. Me refiero muy específicamente a los países que están más alejados de la democracia, como es el caso de Cuba. Tenemos un tratado de hace más de 20 años con Cuba, donde en principio deberíamos estar buscando el respeto a los derechos humanos como una obligación para continuar con ese tratado, los beneficios que puede dar ese tratado y, lamentablemente, el régimen cubano no ha dado ninguna demostración de querer avanzar en este sentido y, sin embargo, no hemos hecho nada por modificar el trato con ese país.
Por lo tanto, y, por otro lado, vemos cómo hay países sancionados, como es el caso de Venezuela, 55 personas han sido sancionadas por incumplimiento de dos aspectos. Uno, la violación de los derechos humanos y otro, el blanqueo de capitales o el narcotráfico, que es muy grave.
Entonces, yo tendría que ser muy crítico en el aspecto político de las relaciones Europa- América Latina, porque repito, cuando separo esa América Latina, que no es exactamente la más democrática, creo que no hemos avanzado tanto.
Javi López- Creo que podemos hacer un balance satisfactorio pero al mismo tiempo con un gran interrogante sobre el futuro de las relaciones. Un balance satisfactorio, porque el último año, después de no estar dentro de las prioridades de la agenda en materia política exterior del último año, se han dado una serie de circunstancias que han permitido ponerlo en la agenda y reactivar esa alianza estratégica.
La Presidencia española, el pensamiento estratégico que nos obliga a tener la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el trabajo del Alto Representante durante los últimos años, yo pienso que esa conjunción de elementos ha permitido que hayamos tenido durante el último año una cumbre de la Unión Europea-CELAC, después de ocho años, múltiples viajes de la presidenta de la Comisión, de los comisarios, y una agenda bien presente.
Ahora, la pregunta es si esto es un fogonazo o es ver un viaje, zarpar de un barco que empieza. Esa es la pregunta que tendremos que contestar probablemente el mandato que viene.
Soraya Rodríguez- También creo que podemos hacer un balance positivo, aunque no plenamente satisfactorio, porque se ha avanzado, yo creo que se ha avanzado en la profundización de nuestras relaciones. Indudablemente, celebrar la cumbre Unión Europea-CELAC tras ocho años sin celebrarla, es muy importante y también haber acordado que esta cumbre se celebre cada dos años, me parece que es muy positivo.
El pasado jueves se aprobó por parte del Parlamento dar el consentimiento para la aprobación del nuevo marco avanzado de cooperación con Chile, que es un acuerdo político amplio que incluye la renovación de nuestro acuerdo comercial.
Opino que eso es una buena noticia, pero es verdad que lo que hubiéramos deseado es que el acuerdo comercial con México y Mercosur hubieran dado unos pasos en la misma dirección que el acuerdo con Chile.
Decimos muchísimas veces en esta casa que América Latina es importantísima para la Unión Europea, que hay que europeizar esta relación o dejarla siempre un poco en las espaldas y en la responsabilidad de España, pero las declaraciones hay que acompañarlas con hechos, y creo que el haber concluido el acuerdo comercial con México y nuestro acuerdo de cooperación con Mercosur hubiera sido, efectivamente, una plasmación definitiva en hechos de estas declaraciones de compromisos
Ana Miranda- La verdad es que se ha visto un avance en las relaciones bilaterales tan deseadas. Me acuerdo de una conferencia de Pepe Mujica en 2015 que dijo que había que buscar un socio preferente para América Latina y ese socio preferente en la alternativa de la geopolítica es Europa, es de donde hemos venido, pero siempre con una perspectiva no colonialista, con una perspectiva de igual a igual, de respeto, como afirmaban los presidentes también en la cumbre, CELAC- Unión Europea, que desde luego fue un paso muy importante, deseada por muchos Estados, deseada también por parte de muchos pueblos, no solo Estados, porque creemos que las relaciones con América Latina son prioritarias y, de hecho, nosotros, en el BNG, hemos estado siempre en el Parlamento, en delegaciones de América Latina presentes por la relación con la diáspora, pero también con las fuerzas progresistas de América, que nos han tenido siempre un diálogo bilateral cuando ha habido problemas. Fundamentalmente, como el golpe de Estado a Lula o antes el que fuera los golpes de Estado en Honduras o, por supuesto, en Paraguay, y nos hemos visto reconocidos en la cumbre, pero es un paso tímido todavía. Esto hay que garantizarlo en las cumbres cada dos años y, sobre todo, en instrumentos políticos de acuerdo bilateral de relaciones estables y duraderas, no simplemente una cumbre que se deje, porque cambien los gobiernos allá o porque haya otra visión. Creo que el paso ha sido importante, pero debemos de profundizar en relaciones entre iguales.
Miguel Urbán- Yo creo que América Latina ha estado mucho más presente de lo que podría parecer en esta legislatura. Yo pienso que es fundamental ver el momento geopolítico que vive la Unión Europea. Estamos en un momento de crisis global. Hay una crisis de la gobernanza, de lo que había sido la globalización hasta ahora, y hay una emergencia ecológica, de la cual la Unión Europea con el Pacto Verde ha hecho uno de sus leitmotiv en esta legislatura, o al menos eso es lo que se nos había comentado.
Para nosotros esto se traduce fundamentalmente en una lógica neo-extractivismo y neocolonial, hacia África, pero también América Latina, que es un espacio en disputa entre diferentes imperialismos. China cada vez está más presente en América Latina. Estados Unidos siempre ha tenido una presencia geopolítica y económica crucial y la Unión Europea ha intentado abrirse hueco en esa disputa, en donde América Latina tiene una serie de materias primas fundamentales para hacer la transición, para que haya coches eléctricos en Bruselas, necesitamos minas en Perú. Y eso es así. O minas en Extremadura, que también tenemos unas cuantas. Pero yo creo que es muy importante entender cómo ha jugado un papel fundamentalmente la cuestión de intentar cerrar esos tres grandes acuerdos comerciales. De hecho, la agenda comercial de la Unión Europea, esta legislatura, donde más presente ha estado, ha sido en América Latina.
Tenemos el acuerdo de Chile, de modernización del acuerdo comercial, 20 años después, que nosotros hemos votado en contra, está la modernización con el acuerdo con México. Ambos ligados por la cuestión del litio, es un elemento valioso, el acceso al litio como materia prima esencial para la transición en Europa y el tema del Mercosur, que estuvo 20 años prácticamente sin avanzar mucho, y ha sido con el gobierno de Bolsonaro cuando se ha cerrado gran parte del acuerdo que estaría prácticamente para firmar en el caso de que Brasil aceptara finalmente. Eso es lo que hemos tenido a grandes rasgos.
Una cumbre UE-CELAC, evidentemente, creo que fue muy deslucida por la convocatoria electoral del Estado español, sobre todo por el liderazgo español, que no debería ser español, que debería ser europeo, como se ha dicho anteriormente, y una cuestión que para mí es fundamental. También la utilización de derechos humanos vinculados a América Latina como un arma arrojadiza en las disputas prácticamente nacionales. Hemos visto urgencias muy legítimas y urgencias de derechos humanos excesivamente espurias para tirárselo a la cara a nuestros rivales políticos en esta Cámara. Con lo cual, presente, no podemos decir que no haya estado en los debates. El problema es, ¿para qué? ¿Con qué objetivos? Y yo creo que ahí el elemento geoestratégico del Global Gateway, visto como una nueva ruta del litio y de las materias primas esenciales, creo que es el elemento central que ha jugado en las relaciones Unión Europea América Latina.
AE- Vamos a las réplicas, pero además, desde ese punto de vista también de la acusación que ha habido en América Latina de que vamos a una política extractiva otra vez, y que parece que nos importa lo mismo que a China o a Estados Unidos.
JL- Yo creo que la cumbre fue un éxito, no tengo ningún tipo de duda. La pregunta es si se va a continuar haciendo una cumbre de estas características cada dos años, como el compromiso que se marcó. Es decir, si va a tener continuidad.
Hay que decir que se reunieron 27 más 33, 27 países europeos y 33. Casi todos los jefes de Estado. Es un tercio de la Asamblea General de Naciones Unidas. Se consiguió con la excepción de Nicaragua unas conclusiones conjuntas, de un tercio de las naciones del mundo, que no es nada sencillo. Y luego, además, un espacio muy constructivo que se rellenó de acuerdos, la alianza digital, acuerdos bilaterales sobre materias primas, quiero hacer referencia a ello. Un plan de inversiones, que es bien recibido por la región.
Dicho esto, es importante escucharse cuando uno se encuentra. ¿Qué les dijimos a los latinoamericanos y nos dijeron ellos? Nosotros dijimos tres cosas: la guerra en Ucrania es de carácter cuasi existencial para nosotros. Queremos una alianza birregional con América Latina ahora que se está reconstruyendo el multilateralismo, que hay una gravísima crisis del multilateralismo que hemos hecho referencia. Y tres, queremos comerciar para materias primas que son fundamentales y estratégicas para nosotros de una forma diferente, no extractiva, es decir, no solo recoger litio, sino hacer fábricas, transferir tecnología allí.
Ellos dicen: Nosotros necesitamos apoyo en financiación climática, queremos apoyo industrial, aunque obviamente vamos a comerciar con nuestras materias primas y queremos tener una voz global.
Se llegó a un acuerdo sobre materias primas durante esa cumbre entre la UE y Chile y además ahora recientemente hemos aprobado un acuerdo de asociación que moderniza nuestro acuerdo comercial. Chile es uno de los países con uno de los gobiernos progresistas y de izquierdas más relevantes del mundo. Su presidente y ha firmado ese acuerdo. Ha cerrado sellado ese acuerdo. Para nosotros es crucial, porque el 70% de litio que nosotros hoy importamos proviene de Chile, pero es que si queremos electrificar nuestros coches necesitamos litio.
Lo que no podemos hacer es acusar de la importación de litio como problema y, al mismo tiempo, querer descarbonizar nuestra movilidad. No es posible. Las baterías van a ser una necesidad. ¿En qué condiciones? ¿Con qué apoyo a los países que están exportando esas materias? Es la gran pregunta y no tengo ninguna duda que los estándares y el comportamiento de Europa, comparado con los chinos o los americanos, va a ser muy diferente, lo es ya de hecho.
Hoy, con la legislación que tenemos verde, de obligaciones de las inversiones extranjeras. Así que, por supuesto, hay que comerciar, hay que intercambiar, hay que transaccionar de igual a igual y, sobre todo, esta va a ser una de las áreas de discusión y debate ante una necesidad económica mutua. Puede ser de beneficio mutuo.
SR- En relación con los acuerdos comerciales, indudablemente hay diferencias clarísimas y son diferencias claramente ideológicas de ver que las relaciones comerciales son un instrumento político absolutamente necesario de acercamiento, pero yo quisiera incidir en que estoy de acuerdo con cuando se dice que América Latina y la Unión Europea necesitan una relación entre iguales, pero muchas veces quien más defiende esto, a continuación dicen que, por ejemplo, los acuerdos que hemos firmado, concretamente, yo he sido la responsable de la Comisión de Exteriores del Marco Avanzado con Chile, hemos debatido mucho sobre esto, nos dicen es que es un acuerdo que no es entre iguales, es decir, la Unión Europea ha impuesto a Chile unos determinados capítulos o cláusulas, y no es verdad.
Primero, porque si eso fuera cierto, es decir, se está insinuando que Chile no es una democracia avanzada, que Chile no ha firmado este acuerdo en unas condiciones claramente de libertad y plena legitimidad. Yo, por ejemplo, con el acuerdo de Chile quiero citar que no solamente lo ha firmado Boric, es que es un acuerdo de país para Chile, porque sus negociaciones, la negociación de la renovación de este acuerdo, comenzó con Bachelet, un gobierno socialista, continuó con Piñera, un gobierno de derecha.
Y finalmente, ha sido firmado, no ha sido firmado y se ha cerrado con el gobierno de Boric, porque el gobierno de Boric es un gobierno democrático que ejerce en plena legitimidad todas sus funciones. Es verdad que estos acuerdos, y por eso digo que me hubiera gustado que se hubiera firmado el de México, introducen unas cláusulas que llamamos ahora de tercera generación, que no existían en otros acuerdos comerciales, por eso es necesaria su renovación. Incluyen cláusulas, por ejemplo, por primera vez mujer y comercio. Esto tiene mucha importancia, más allá de la igualdad de género. Tiene mucha importancia porque afecta muchísimo a la pequeña y mediana empresa. No es un acuerdo pensado solo en grandes empresas que puedan mejorar sus relaciones europeas y chilenas, si no está pensado muy en clave de pequeñas y medianas empresas, belgas, españolas y chilenas que mañana van a poder hacer negocios mucho mejor, mucho más rápido e invertir conjuntamente, capital europeo y capital chileno, en proyectos muy importantes, como, por ejemplo, el capítulo medioambiental.
Chile ha llegado a firmar en este acuerdo obligaciones en las que, como país, no está comprometido, porque Chile, en la Conferencia de París, está en el capítulo 2, como país en desarrollo, y, por lo tanto, tiene obligaciones por debajo de los estándares de la Unión Europea. Sin embargo, Chile es un país plenamente comprometido en los objetivos de reducción de emisiones de CO? y ha firmado con nosotros acuerdos claramente ambiciosos. Esto está por primera vez en un acuerdo. Tenemos un capítulo que no hay en ningún acuerdo, como, por ejemplo, el de agricultura sostenible. Me parece una forma de colaborar conjuntamente en el cambio climático en la resiliencia de nuestros sistemas alimentarios. Estamos, por lo tanto, ante acuerdos comerciales que son realmente verdaderos instrumentos políticos para acercar y ayudarnos a cooperar no solamente a nivel político, sino a nivel social. Y acabo diciendo una cosa que me parece que no es positiva en nuestras relaciones. A mí me hubiera encantado que esa legislatura la acabáramos con la aprobación de la ley de diligencia debida, haciendo referencia a lo que tanto Miguel como Javi han puesto encima de la mesa.
Es decir, nosotros tenemos realmente unas necesidades de determinados recursos minerales, fundamentales para la transición verde. Y es muy importante que las empresas europeas que trabajan, que llegan a acuerdos en terceros países, estén sometidos a una ley de diligencia debida, que para que todo el mundo nos entienda, clarísimamente, es “ustedes no pueden hacer fuera de casa, fuera de la Unión Europea, actividades extractivas que no estén sometidas a los mismos requisitos, tanto ambientales como de derechos laborales y de derechos humanos que en Europa”.
Parece que está a punto de naufragar y creo que eso no es una buena carta de presentación para la Unión Europea y para el fortalecimiento de nuestras relaciones tanto con América Latina como con otros países.
AM- Empiezo con este tema, la diligencia debida que, efectivamente, creo que concordamos los cuatro en que es una prioridad, porque en esta legislatura hemos tenido la recepción de muchos representantes de distintos pueblos de América Latina. Es cierto que han estado muy presentes porque han venido representantes de muchos pueblos, sobre todo de pueblos indígenas, acusando precisamente a empresas europeas de ese extractivismo tan fuerte y tan depredador sin tener ningún tipo de responsabilidades precisamente por los modelos de arbitraje y no por modelos jurídicos que garantizaran un seguimiento. Entonces, muchas empresas fantasmas lo vimos en Honduras, lo vimos en Ecuador, en Perú, en Chile, en muchos lugares. Con independencia de que unos gobiernos nos gusten más que otros, siempre hay problemas y muchas veces se debe a esa visión extractivista.
Los datos de la CEPAL, 57 %, personas que viven justas y 87 % que viven en la pobreza, millones de pobres, 201 millones de pobres y 82 millones en extrema pobreza. Eso es un dato tan frustrante que al mismo tiempo, como granero del mundo, resulta que después sus precios de alimentos no van hacia el mercado interior, sino que son para exportar. Ese modelo agroextractivista, ya pasando de modelos energéticos y de esa depredación que se da en el tema del eucalipto en Chile, en las industrias mineras en Perú, Ecuador, etcétera. Pero también pasando al modelo agroexportador que hemos visto que en muchos años, por ejemplo, el caso de Chile no ha sido muy beneficioso para las comunidades allí. Si hacen un cambio y beneficia más a los pueblos de Chile, sería positivo, por supuesto, pero no va a ser, porque hemos visto que incluso durante los gobiernos de la concertación en Chile se continuó con modelos extractivistas y aquí vinieron muchos representantes del pueblo mapuche a denunciar ese avance del eucalipto. El avance del eucalipto de modelos que exigen mucha agua. Nos da un poco de miedo. Nos da miedo también por el tema de las materias primas críticas, porque tengo el dato de la CEPAL, que he notado, 17 millones de personas viven sin acceso a la electricidad en América Latina. El problema no es nuestro, evidentemente, tienen unos gobiernos que tienen que ejercer, pero el problema es estructural, porque permitimos el acceso a macroempresas y a multinacionales a instalarse muchas veces de forma ancha o permiten ciertos gobiernos.
Creo que también con Javi López lo hemos visto en muchas cumbres de Eurolat, donde hemos tenido reuniones bilaterales con movimientos populares, con pueblos indígenas y con movimientos sociales que nos han trasladado estos problemas, incluso en gobiernos de izquierda, que, efectivamente, hay problemas estructurales que van más allá, y van además de una serie de políticas que duraron muchos años, desde un punto de vista muy neoliberal, sobre todo después de la década progresista a la década conservadora. Y por último, en este Parlamento, efectivamente, se han utilizado mucho las cuestiones de las resoluciones de forma antojadísima. La última fue la resolución de Cuba, que fue escandalosa cuando la Unión Europea está avanzando en los marcos de diálogo y se usa simplemente en clave electoral y en clave de atacar al gobierno del Estado español y a las distintas fuerzas que hemos acordado el acuerdo de gobernabilidad o lo que sea. Creo que hay que tener una visión más de conjunto, de ver que es nuestro socio estratégico, que tenemos que tratarlo de igual a igual, que tenemos que respetar a los distintos gobiernos y pueblos y solo termino con el tema del acuerdo de Chile, que también lo he seguido mucho.
Es que venía un poco vendido el gobierno Piñera y eso nos ha preocupado mucho. Nos ha preocupado mucho porque el presidente Boric recibió una manzana envenenada por desgracia.
MU- Por empezar por donde ha terminado Ana, el acuerdo no ha cambiado. De hecho, yo tengo el acuerdo negociado con Piñera y el acuerdo finalmente firmado. En el tema de energía no ha cambiado una coma. O sea, lo que sería el apartado de energía no ha cambiado una coma de lo negociado con Piñera, a lo que al final se ha firmado. El negociador tuvo que dimitir porque él planteó una serie de propuestas a la Unión Europea en torno al programa electoral con el que gana el Frente Amplio y el Partido Comunista, que son los que están gobernando con la Concertación en Chile y no se acepta ni una sola de esas propuestas.
Porque, al final, creo que la democracia no es solo quien se presenta a las elecciones. Hay mucha gente que decide y no se presenta a ningunas elecciones. Creo que es interesante ver el recibimiento que tuvo de la patronal del litio y del cobre, el propio Boric, cuando al inicio de su mandato habló de cambiar el capítulo de energía con la Unión Europea. Le dijeron claramente ¿usted quiere seguir siendo presidente o no? Bueno, ahí tenemos el elemento.
Otra cuestión fundamental sobre el acuerdo. No hemos aprobado el acuerdo tan bonito que nos están planteando. Lo hemos troceado. Porque no hemos firmado un solo acuerdo en la Unión Europea, en los últimos 15 años, que no haya sido prácticamente troceado con América Latina, con Perú, con Colombia, con Centroamérica, todas esas cláusulas de derechos humanos, de protección, de medio ambiente y demás, primero, no son vinculantes. Ninguna de esas cláusulas son vinculantes y, segundo, han sido troceadas y muchos de estos acuerdos, anterior al de Chile, todavía no están ratificados. De hecho, no es algo que se me haya ocurrido a mí. Pregunta la Comisión Europea. Cuando, por ejemplo, se están violando los derechos humanos en que corresponde a un acuerdo comercial. ¿Va a aplicar usted la cláusula…? No, es que el acuerdo no está ratificado. La cláusula no es vinculante. No hay una sistematicidad de la violación de derechos humanos. Una organización de derechos humanos, en un viaje de la Comisión de Derechos Humanos, me preguntó cuántos muertos necesitaba la Unión Europea para aplicar una de estas cláusulas. En el caso del GPS+ de Filipinas, había 30.000 muertos encima de la mesa. No se ha modificado absolutamente nada del acuerdo comercial. Al final, el problema es que son preciosas palabras. Son muy bonitas palabras que no son vinculantes y que luego nunca se llevan a término, porque al final, gobierne quien gobierne, la Unión Europea defiende sus negocios. Y esa es la relación que hay con América Latina. Y hay un elemento que ha planteado Javi que a mí me parece fundamental, que es qué modelo de sociedad y qué modelo de transición y qué modelo de movilidad queremos.
Pues mira, yo respondo. Yo prefiero no tener un coche eléctrico, o sea, que no tengamos todos un coche eléctrico, que podamos hablar de transporte comunitario, antes que tener las manos manchadas de sangre, de minas en Ecuador, en Perú, en donde se están violando sistemáticamente los derechos humanos. El Frente antiminero de Ecuador, donde actualmente se ha confesionado hasta el 16 % del territorio ecuatoriano, del cual más del 30 es de poblaciones originarias, indígenas y demás, se están rebelando justamente contra esta lógica. Y eso no es ningún gobierno, también hay que escuchar más allá del gobierno y creo que tiene más valor, incluso oponernos de la izquierda a un acuerdo que firme un gobierno de izquierdas, si no nos gusta, y escuchar a la sociedad civil chilena y a las organizaciones sociales y ambientalistas, lo que están diciendo igual que las ecuatorianas u otras, porque creo que los derechos humanos se defienden, gobierne quién gobierne.
JL- Sobre la aproximación general, digamos, los acuerdos sobre materias primas, el acuerdo de asociación con Chile. Yo no sé si os dais cuenta de que el discurso, la aproximación que hacéis, por un lado, decís Nosotros queremos raciones de igual a igual. Por un lado. Y acto seguido, después de decir queremos relaciones igual a igual, te voy a decir yo a ti, Chile, qué política comercial, qué política económica, qué política social, qué tipos de acuerdos deberías tú aprobar o no aprobar. Es que eso es muy tramposo. O sea, y además os digo, allí eso suena muy mal. Eso se recibe muy mal. Se puede estar a favor, en contra del acuerdo, como todo. Por supuesto. Y allí, en Chile, hay gente a favor y en contra del acuerdo, como en todo. Hay que decir que en su Parlamento existe un consenso gigantísimo a favor del acuerdo.
Ante un país que sus instituciones, sus representantes públicos, sus parlamentos, su gobierno decide muy mayoritariamente, con varios gobiernos, de varios colores, llegar a un acuerdo sobre esto, porque cree que le beneficia, irle a decir “Oye, es que a ti esto no, es que tú esto mal”, es de un paternalismo extremo.
Yo ya sé que está dicho, con toda la buena fe del mundo. Pero soplar y sorber al igual, igual, y luego decir lo que tienes que hacer.
SR- Yo solamente quisiera señalar, y creo que Miguel, y bueno, sabemos que tenemos posturas diferentes, en otros temas coincidimos, en este, desde luego, no. Creo que ha sido muy claro cuando has dicho que incluso un acuerdo firmado por un gobierno de izquierda, porque es un gobierno de izquierda, no nos gusta, lo decimos. Es que pienso que, efectivamente, todos los argumentos puestos encima de la mesa contra el acuerdo comercial, el nuevo marco avanzado con Chile, son los mismos que se utilizan para cualquier otro acuerdo comercial.
Creo que aquí tenemos una discrepancia profunda. El comercio en Chile, en México, en cualquier otro país, va a seguir existiendo y oponerse a un acuerdo comercial per se, es oponerse a las reglas que regulan esas relaciones dentro de un marco jurídico de respeto, de reconocimiento a la legitimidad de con quién lo firmas y también teniendo en cuenta que, indudablemente, cada una de las partes gestiona sus propios intereses. Igual que la Unión Europea ha tenido en cuenta intereses muy sensibles en este acuerdo para determinados sectores, como puede ser el agrícola, no me cabe ninguna duda que Chile los ha tenido también de protección para sus interese, como, por ejemplo, materias primas fundamentales como el litio. Y esto es absolutamente legítimo. Pero lo que yo sí quiero decir de forma clara es que Chile es una gran democracia. A mí me parece una gran democracia y un gran país.
En los últimos años, nos ha dado unas elecciones verdaderamente importantes. Cómo salir adelante con medidas políticas, de una crisis social profunda, de revueltas en las calles, el Parlamento, las fuerzas políticas chilenas supieron salir de ahí, proponiendo una reforma constitucional, realizando unas elecciones democráticas impecables, han seguido un procedimiento de consenso que finalmente ha decidido el pueblo chileno sobre aprobar o no una democracia. Nos ha dado Chile en los últimos años, pero también en el pasado reciente, lecciones de lo que significa, indudablemente, no solamente decir que se es un país democrático, sino ejercer la democracia. El tema, indudablemente, de los Derechos Humanos, de la Sociedad Civil de América Latina, es otro tema muy importante, que, como Miguel ha dicho, ha estado muy presente, los dos estamos en la Comisión de Derechos Humanos, y yo aquí sí que creo que tenemos una clave relevante para el futuro, las asociaciones de la sociedad civil, a las que nosotros hemos dicho muchas veces que queremos dar voz, que muchas de ellas se encuentran fuera de sus países, porque son perseguidas dentro, deben tener un papel diferente en las relaciones Unión Europea CELAC.
A mí, los acuerdos de la sociedad civil, al margen de la cumbre, no me gustan. Igual que no les gustan a muchísimas asociaciones, porque ese acuerdo de la sociedad civil debe estar dentro. En el diseño de la hoja de ruta para la próxima cumbre, que a mí me parece muy bien tener una hoja de ruta, no han sido tenidas en cuenta las organizaciones de la sociedad civil que participaron en la cumbre, y yo creo que hay que i
