La Unión Europea enfrenta una creciente brecha en conocimiento, ciencia e I+D+i en comparación con China y Estados Unidos. Aunque históricamente ha sido una potencia en innovación, en las últimas décadas ha quedado rezagada en inversión y desarrollo tecnológico.
Estados Unidos lidera en sectores clave como la inteligencia artificial, la computación cuántica y la biotecnología, gracias a un sólido ecosistema de inversión privada, la presencia de universidades de élite y una estrecha colaboración entre empresas y el sector público. China, por su parte, ha aumentado exponencialmente su gasto en I+D, superando a la UE en inversión total y acercándose rápidamente a EE. UU. con un enfoque estratégico basado en el apoyo estatal y el crecimiento acelerado en telecomunicaciones, energías renovables y semiconductores.
En contraste, la UE sufre fragmentación en su financiación, procesos burocráticos que ralentizan la innovación y una menor atracción de talento e inversión privada. Aunque iniciativas como el programa Horizonte Europa buscan cerrar esta brecha, la falta de una política común de innovación y la menor cultura de riesgo inversor limitan su capacidad para competir globalmente. Sin un impulso decidido, la UE corre el riesgo de perder su liderazgo en el desarrollo tecnológico global.
Este desafío fue el eje central del último debate en Europa Decide, organizado por Canal Europa, donde los eurodiputados españoles Nicolás Pascual de la Parte (Partido Popular, PPE) y Lina Gálvez (PSOE, S&D) discutieron sobre cómo la Unión Europea puede reducir la brecha de conocimiento e innovación con las principales potencias tecnológicas.
El eurodiputado del Partido Popular (PP) y miembro del Grupo PPE, Nicolás Pascual de la Parte, destacó que Europa debe aprender dos lecciones clave: la importancia de la unidad y la necesidad de enfocarse en sectores disruptivos. «La UE tiene programas de I+D, como Horizon o el Programa 2020, pero están orientados hacia industrias del pasado. Debemos invertir en el futuro: inteligencia artificial, computación cuántica, internet de las cosas, biotecnología, nanotecnología y robótica«, argumentó.
«No estamos detrás de EE.UU. y China en inversión en investigación básica, sino en su aplicación. Allí, la investigación teórica pasa al comercio y la industria de manera inmediata», señaló.
Por su parte, Lina Gálvez, eurodiputada del PSOE y representante del Grupo S&D, reconoció ciertos puntos de acuerdo con su colega, pero también aportó matices. «Uno de los grandes programas públicos de investigación e innovación del mundo es Horizonte Europa y sus predecesores. Somos la segunda potencia en publicaciones científicas, pero la tercera en innovación«, afirmó, citando el informe Draghi.
🗣️🇪🇺EUROPA DECIDE | La brecha de conocimiento vs EEUU y China
📺»EE.UU. ha liderado la revolución digital. Se ha producido con una aceleración increíble, les ha permitido colocarse en los primeros puestos».@linagalvezmunoz @Socialistas_PE
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Según Gálvez, el principal obstáculo no está en la generación de conocimiento, sino en la capacidad de convertir esa investigación en productos de mercado. «Tenemos casi tantas startups como EE. UU., pero el problema es escalar esas innovaciones. La clave está en la financiación privada, y aquí seguimos sin un mercado único de capitales. Gran parte de nuestro ahorro se va a EE. UU., mientras que allí y en China la inversión es mucho mayor», advirtió.
Otro de los puntos críticos mencionados por Gálvez fue la fiscalidad en Europa, que según ella no favorece la innovación. «Las grandes empresas, gracias a la ingeniería fiscal, pueden acabar pagando menos impuestos que las startups, a las que deberíamos apoyar en lugar de penalizar».
«Necesitamos rediseñar la fiscalidad vinculada a la innovación para evitar que las startups europeas terminen yéndose a otros mercados», concluyó.
🇪🇺En Europa hay una fiscalidad poco progresiva en lo relativo a la innovación.
Necesitamos rediseñar la fiscalidad vinculada a la innovación y a las start-ups. Porque sino, se nos acaban yendo.
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Pascual de la Parte profundizó en las diferencias estructurales entre la economía europea y la estadounidense. Según él, una de las principales razones del estancamiento en Europa es la falta de renovación empresarial. «En EE. UU., entre las diez primeras empresas de la bolsa hoy en día no hay ninguna de las que estaban en el top hace 20 años. En Europa son las mismas. No hay renovación empresarial, mientras que en EE. UU. aparecen nuevas empresas cada década que escalan rápidamente», explicó.
El eurodiputado del PP también señaló que en Europa muchas pequeñas empresas prefieren no crecer debido a la presión fiscal.
«En Europa hay muchas pequeñas empresas que no quieren pasar a ser medianas o grandes porque les aumenta la tributación. Prefieren seguir siendo pequeñas y tributar menos que crecer y enfrentar mayores impuestos», afirmó.
Asimismo, criticó la aversión europea al capital riesgo, una diferencia fundamental con EE. UU. «En Europa no se invierte en sectores de alto riesgo. Por ejemplo, la banca nunca ha invertido en defensa porque los productos en este sector tienen una duración de 15 o 20 años y eso es penalizado por las agencias de calificación. En EE. UU., la mayor inversión en defensa proviene del sector privado», añadió.
Por otro lado, denunció la falta de espacio para las startups en el ecosistema empresarial europeo. «Muchos jóvenes con talento crean startups y reciben llamadas de grandes empresas para que trabajen para ellas o, de lo contrario, los sacan del mercado. Así es difícil crecer. Mientras en California o Miami las condiciones son mucho más favorables, aquí competimos en desigualdad de condiciones», lamentó.
🗣️🇪🇺EUROPA DECIDE | El desafío de la brecha de conocimiento vs EE.UU. y China
📺»Es difícil no insertarse en la grande empresa que no deja que surjan nuevas empresas que pueden competir. Los jóvenes se van a EE.UU.»@MEPNicolas @ppeuropeoo @ppopular
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Lina Gálvez replicó que incluso en EE. UU. muchas startups terminan siendo absorbidas por grandes empresas. «Las grandes tecnológicas cada vez tienen más aversión a la competencia. Han logrado influir en el poder político para reducir la competencia, lo que podría terminar afectando su capacidad de innovación«, afirmó.
Gálvez también subrayó la importancia de la atracción de talento, un área donde EE. UU. ha sido históricamente fuerte.
«En Silicon Valley ves talento de todo el mundo. Esa atracción ha sido clave para su éxito, pero ahora, con el auge de la xenofobia y las políticas antiinmigración, podrían perder ese motor de crecimiento. En cambio, Europa tiene la oportunidad de atraer a ese talento. Como dice el informe de Manuel Heitor: ‘Choose Europe’», concluyó.
Ambos eurodiputados señalaron la necesidad de fortalecer el mercado único europeo, facilitando la escalabilidad de las empresas emergentes y fomentando una mayor inversión en sectores estratégicos. Pascual de la Parte mencionó el ejemplo de Israel, un país con más patentes en nuevas tecnologías que toda Europa. Atribuyó este éxito a un sistema de capital riesgo estatal, el impulso del conocimiento tecnológico derivado del servicio militar y un entorno favorable para el emprendimiento.
«En Israel, el Estado otorga financiación sin intereses para las startups y permite una segunda oportunidad en caso de fracaso. En Europa, estas condiciones no existen», señaló.
Gálvez, por su parte, destacó que el caso de Israel es particular debido a su estrecha relación con el mercado estadounidense y sus prioridades en ciberseguridad y defensa. También subrayó que Europa enfrenta un desafío adicional: la ausencia de una unión fiscal que equilibre las oportunidades dentro del mercado único. «Cuando un país apoya a un campeón nacional, está concentrando riqueza y capital humano en un solo territorio, lo que puede generar desigualdades entre los Estados miembros. Si no avanzamos en una mayor cohesión fiscal, esto puede derivar en problemas políticos y en una erosión del proyecto europeo», advirtió.
Innovación tecnológica y humanismo europeo
El debate también abordó la diferencia de enfoques tecnológicos entre China, EE. UU. y Europa. Pascual de la Parte identificó tres modelos distintos: el chino, donde el Estado usa la tecnología para el control social y económico; el estadounidense, enfocado en el beneficio empresarial con poca visión a largo plazo en sectores como el 5G; y el europeo, basado en la protección de derechos, la ética y la centralidad del individuo. «El modelo europeo debe reforzarse porque es más sostenible. Proteger los derechos humanos y las libertades no solo es una cuestión ética, sino también una ventaja estratégica», afirmó.
Gálvez subrayó que Europa no solo debe proteger estos valores, sino utilizarlos como un imán para atraer talento. Además, destacó la importancia de financiar las ciencias sociales y humanidades para abordar los desafíos políticos y sociales actuales.
«El pensamiento crítico y la libertad académica están en peligro en muchos lugares. Mientras en EE. UU. y Argentina vemos recortes en estudios sobre derechos humanos y género, Europa debe liderar en la defensa de una ciencia diversa e inclusiva», argumentó.
El eurodiputado popular concluyó que Europa está en un momento crítico, enfrentando muchos desafíos. Uno de los más importantes es cómo convertir el conocimiento en una herramienta de progreso y solidaridad. En su opinión, los europeos buscamos desarrollar tecnologías disruptivas, así como una investigación y desarrollo que se enfoque en mejorar la vida de las personas. Sin embargo, resaltó que esto debe ir de la mano con una regulación ética que no asfixie la innovación, sino que la impulse.
Además, destacó que Europa necesita más innovación, un mayor espíritu emprendedor, más capital riesgo y una mayor capacidad para innovar desde cero, según las necesidades de los individuos y grupos sociales. Finalmente, subrayó que Europa debe posicionarse, y en muchos aspectos ya lo es, como un referente internacional en el desarrollo del conocimiento de nuevas tecnologías, pero siempre con un enfoque democrático y respetuoso con los derechos de las personas.
Gálvez, por su parte, concluyó que, para lograr todo lo propuesto, Europa necesita ser más unida. Insistió en que este «más Europa» no es solo un lema, sino una necesidad urgente que debe materializarse a través de acciones concretas. Señaló que, para avanzar, no solo se requiere un mayor presupuesto común, sino también una orientación más eficiente de este presupuesto, además de la integración completa del mercado único.
La eurodiputada socialdemócrata destacó que esta unión económica debe ir acompañada de una unión fiscal para evitar desequilibrios regionales que dificulten el progreso. Al igual que Pascual de la Parte, resaltó la importancia de generar oportunidades para el talento, que está igualmente repartido por toda Europa, pero que actualmente no tiene las mismas oportunidades en todas las regiones.
También mencionó que, si Europa quiere competir globalmente, debe ser capaz de retener y atraer talento, y hacerlo posible mediante un entorno favorable para la innovación. Por último, subrayó que solo con una Europa unida, competitiva y capaz de cerrar la brecha de innovación, se podrá mantener el modelo europeo basado en el bienestar social, la democracia y la sostenibilidad.





