Nuevo encuentro en el que los eurodiputados debaten sobre la Digitalización y la Inteligencia Artificial. En este debate moderado por Jesús González Mateos participan Laura Ballarín, del Partido Socialista Obrero Español, Socialistas y Demócratas en la Eurocámara; Eva Poptcheva, de Ciudadanos, el grupo Renew en el Parlamento; y Jorge Buxadé del partido Vox, grupo de los Conservadores y Reformistas en el PE.
Aquí Europa- Vamos a tratar sobre el intento de adaptar la Unión Europea a la llamada era digital que emprendió las instituciones europeas al inicio de estas legislaturas. La presidenta Von der Leyen, en su discurso de arranque de legislatura, lanzó los dos grandes desafíos, el Pacto Verde o la transición ecológica y la transición digital. Ahora nos acercamos al final de la legislatura. ¿Qué balance podemos hacer? ¿Se han cumplido esas expectativas?
Laura Ballarín-Yo creo que hemos avanzado muchísimo de cómo habíamos empezado esta legislatura. Como bien has comentado, la presidenta Von der Leyen hablaba de la transición gemela de ‘the twin transition’ para poner las dos grandes prioridades de la legislatura con el Pacto Verde y con la transición digital. Creo que se ha avanzado muchísimo. Teníamos muchos retos por delante para recortar esta brecha y con un nivel de dosieres encima de la mesa muy elevado, podemos decir que sí. El fin del roaming, la regulación de los trabajadores de las plataformas, el derecho a la desconexión, incluso la prohibición de las prácticas publicitarias intrusivas en línea o la lucha contra las interferencias extranjeras. Una serie de dosieres que la Comisión ha puesto encima de la mesa. Hemos trabajado en el Parlamento Europeo y creo que es positivo a pesar de los retos que planteabas. Por un lado, la pandemia trastocó todos los planes de la Comisión, apenas seis meses de haber iniciado. El paquete del Next Generation EU, garantizó que estos planes de recuperación nacionales incluyeran esta vertiente. Había mucho más énfasis en la parte verde, pero la parte digital también tenía que estar reflejada en los planes nacionales y creo que es un avance muy positivo.
Creo que estamos todos de acuerdo en que la digitalización supone muchas ventajas. Tampoco se puede luchar contra ella. Es un hecho que está encima de la mesa, pero desde el Parlamento trabajamos mucho, y lo decimos muchas veces, desde diferentes grupos políticos, que todo lo que sea ilegal offline también debería serlo online, porque la digitalización tiene enormes retos todavía encima de la mesa y desde el grupo de Socialistas y Demócratas ponemos el foco sobre todo en dos prioridades, una, evitar las desigualdades que provoca esta digitalización entre trabajadores, sobre todo, para proteger a las poblaciones más vulnerables y reducir la brecha digital.
Creemos que Internet tiene que ser un derecho universal para todos, independientemente de donde vivas o de las capacidades que tengas, pero, evidentemente, queda muchísimo por hacer todavía.
Eva Poptcheva- Pienso que toda esta digitalización, la era digital, se basa en dos patas. La primera es el marco regulatorio y como Parlamento Europeo es una máquina legislativa casi perfecta, hemos hecho nuestras labores, hemos adoptado estas leyes, la Ley de Selecciones Digitales, la Ley de Mercados Digitales, también más adelante hablaremos de la Ley de Inteligencia Artificial, la primera como tal en el mundo, la Ley de los Datos, etcétera. Es decir, hemos hecho nuestra labor y hemos legislado para que estos sectores no sean una especie de Far West, sin regular y, como bien decía Laura, efectivamente, lo que es ilegal offline también lo tiene que ser online, y tenemos unas empresas gigantes que gestionan muchísimo contenido digital y es totalmente normal que la Unión Europea, que es un mercado enorme de 500 millones de ciudadanos, de un output económico enorme, aunque no tanto como Estados Unidos, pero de unos 15 billones de euros de PIB. Por lo tanto, es un mercado muy importante y es importante que lo regulemos. Obviamente, tenemos que tener mucho cuidado en no sobreregular y, de esta manera, evitar que se produzca esta innovación, estas nuevas tecnologías, que los datos económicos nos dicen que tienen un potencial económico increíble de añadir al PIB unos 3,6 billones de euros de aquí a 2030.
Lo que pasa es que la segunda pata de la digitalización, que es más bien la digitalización de nuestra economía, son nuestras industrias, donde tenemos que realmente digitalizar nuestros procesos de producción, por ejemplo, es donde nos hemos quedado bastante atrás también en las propuestas de la Comisión y de la implementación. Lo digo porque por una parte, tenemos los fondos de recuperación, donde, efectivamente, 33% tienen que ir a digitalización. Pero lo que ha pasado en España es que uno de los grandes éxitos celebrados por el Gobierno es el Kit Digital. Esto son 2.000 euros para una empresa pequeña o mediana. Con 2.000 euros no puedes digitalizar ningún proceso de producción. Por lo tanto, no incrementas productividad de esta manera. Las empresas lo utilizan más bien para marketing digital. Nosotros hemos hecho propuestas de cómo modernizar un poco y dinamizar este Kit Digital. Por ahora no se ha hecho, se está perdiendo una oportunidad importante en España, pero también en otros países de la Unión Europea, en términos de digitalizar nuestra industria.
Y el último punto que quiero hacer es que, por una parte, es importante para digitalizar nuestra industria tener inversiones públicas, pero también atraer inversión privada. Y este es el otro gran problema que tenemos en cuanto a acceso ante nuestras empresas para poder tener esta innovación a los mercados financieros.
AE– Señor Buxadé, ¿la opinión conservadora?
Jorge Buxadé– La opinión conservadora, que es la opinión pegada a la calle, la opinión del sentido común y la opinión de la gente normal, no la opinión de los burócratas que viven en Bruselas, que votan y que creen que todo lo que han votado es bueno. Estamos efectivamente en la era digital. Lo estábamos antes de que Von der Leyen lo dijese, porque la realidad va al margen de lo que hagan los políticos y, por supuesto, la comparación es con la Revolución Industrial. El protagonista de la Revolución Industrial fue la clase media y la clase trabajadora. Fueron los empresarios, lo que ahora llamamos emprendedores o autónomos, que tenían libertad para adoptar decisiones para mejorar la productividad y la capacidad de producción de las propias empresas innovando ellos por si solos. Sin embargo, el modelo ha sido el modelo socialista, el modelo de imposición totalitaria, el modelo en el que hay unos políticos que se creen que saben de todo y se dedican a aprobar una Ley de Mercados Digitales, una Ley de Servicios Digitales, una Ley Europea de Chips cuando, por otra parte, se establecen trabas, por ejemplo, a todas las actividades mineras para la producción y obtención en territorio europeo de aquellos productos necesarios para la obtención de chips. Con lo cual tenemos que ir a comprar a China o a terceros países los productos necesarios para la producción de chips.
Esta es la realidad, no se acompasa con las empresas y, por tanto, esa brecha que decíamos con Estados Unidos o con China sigue igual o peor. Porque si a cualquiera de los españoles le preguntamos sobre empresas digitales en el mundo, te van a decir un listado de diez empresas americanas o chinas. No conocemos ni una sola empresa europea, no se ha promovido nada, no se han bajado los impuestos, no se ha favorecido el emprendimiento, no se ha liberado la creación de empresas o la creación de empresas transnacionales.
Me sirve otra vez la comparación con la revolución industrial. La revolución industrial se puso al servicio de la capacidad productiva de las naciones. Me refiero, la producción industrial permitió que la agricultura y la ganadería fueran más productivas. El sector industrial, nuevo, arrastró al sector agrario a mejoras en la productividad hasta el punto de que hubo ese proceso migratorio del campo a la ciudad porque había mejor empleo y mejores salarios. Aquí ha sucedido todo lo contrario. Von der Leyen dice que tenemos que hacer las dos transiciones a la vez de forma coactiva e imperativa y forzosa. Y el que no las acepte sale de la foto. Por tanto, hemos intentado transicionar a una economía digital, llevándonos por delante al sector primario, agricultura, ganadería y pesca al cual desde aquí se les hace responsables de todos los problemas del cambio climático, en lugar de poner toda esa transición digital al servicio de la producción. En este caso sería del sector primario y del sector secundario. Nos hemos cargado a la agricultura y la ganadería. Al final tenemos muchas leyes, mucho poder para Bruselas, mucho poder para la Comisión Europea, que se lo ha arrancado a los Estados miembros, las empresas siguen absolutamente acogotadas y nos hemos cargado el sector agrario y el sector industrial.
AE– Hay contenido suficiente para la réplica, Señora Ballarín.
LB– Empiezo con el tema agrícola por alusiones. No puedo estar más en desacuerdo. Evidentemente, hay un cambio climático que nadie niega con unas consecuencias que la gente de a pie ve cada día y no hace falta ver las temperaturas que hay en Sevilla, en Madrid, a 15 de octubre. Las sequías, las inundaciones y los fuegos que hay cada verano, lo nota la gente de a pie y nos piden respuestas. La verdad es que no nos hemos enfrentado a ningún sector agrícola, de hecho mi familia viene del sector agrícola y son los primeros afectados por el cambio climático. Si no hacemos nada, el sector agrícola va a desaparecer. Pongo muy en valor las medidas que se han puesto encima de la mesa para el Pacto Verde porque creo que sin ellas no hay futuro para la agricultura ni la ganadería.
En segundo lugar, me hace mucha gracia que Von der Leyen sea socialista ahora. Creo que comparar la revolución industrial con esto queda bonito para un titular, pero no me gustaría ahora equipararme con la revolución industrial ya que era antes de que hubiera derechos para los trabajadores. El mundo ha evolucionado para bien y no se pueden hacer las mismas cosas que se hacían en la Revolución Industrial. Gracias a que hemos avanzado mucho con negociaciones con derechos laborales y con estándares a nivel europeo, porque los Estados nos hemos coaligado de forma voluntaria, aquí en la Unión Europea. La cesión de soberanía ha sido voluntaria y nadie ha arrancado a nadie nada. Los presentes representamos a ciudadanos europeos que nos piden soluciones a sus problemas reales. Los ciudadanos de a pie también me piden que haga cosas y que legisle, porque para eso nos pagan y para eso estamos aquí, para encontrar soluciones, para poner normas y diferentes niveles. El principio de subsidiaridad existe para algo. Los entes locales, regionales, nacionales y nosotros, cada uno tiene las competencias que tiene y, en este caso, la Unión Europea tiene las competencias, en otras no tanto.
Con lo cual, en una de las cosas sí que estoy de acuerdo y es que China y Estados Unidos nos llevan mucha ventaja. Ha sido una legislatura muy complicada. La presidenta y el resto de comisarios, cuando pusieron encima de la mesa las propuestas, seguramente no esperaban que tuviéramos los retos que estamos teniendo, la guerra de Ucrania, la pandemia… No es fácil porque al final tenemos muy buenas ideas, pero claro, todo cuesta dinero. Hablemos también de si los Estados debemos aportar más dinero a Bruselas y debemos crear recursos propios. Si queremos que seamos más ambiciosos con las políticas, debemos serlo con los recursos, creo yo.
EP– Lo único en lo que creo que estaríamos de acuerdo todos es dn que enfrentar sectores no tiene ningún sentido. Lo que tenemos que entender es la tendencia del mundo, Jorge. Tampoco se trata de negar el potencial económico de las nuevas tecnologías y no tiene sentido decir que esto no va a ocurrir. Efectivamente, tenemos que ver cómo realmente aprovechar el potencial a favor de todos, en esto estoy absolutamente de acuerdo. A mí no me gusta hablar de Bruselas. Bruselas somos todos. También tú, Jorge, eres Bruselas. Estás ahora aquí.
JB– Pero yo voto en contra.
EV– Claro, en contra, pero votas. Quiero decir que todos somos Bruselas, también los Estados miembros, los gobiernos… no se trata aquí de pasar la responsabilidad a un ente abstracto. Somos todos, somos el Parlamento Europeo, la Comisión, etcétera. Si queremos conseguir algo en cuanto a competitividad, compararnos con China y Estados Unidos, un Estado miembro en sí, ni España, ni Alemania, ni Francia, no puede hacer nada. Por lo tanto, es absolutamente necesario que actuemos de forma conjunta. Es verdad que esta fragmentación que tenemos aquí es problemática, ¿por qué no tenemos un Silicon Valley, por ejemplo, en la Unión Europea? Tenemos hubs digitales, por ejemplo, en Dublín, en Portugal, etcétera, en varios sitios, pero no tenemos un Silicon Valley.
Yo estaría a favor de consolidar más lo que tenemos y no fragmentar más estos mercados para realmente poder competir con China y Estados Unidos. En Estados Unidos hay muchísima inversión privada en todo lo que es innovación, digitalización, etc. En China, básicamente, es inversión estatal y la Unión Europea se queda en medio. No tenemos ni suficiente inversión pública, ni suficiente inversión privada, y esto es lo que tenemos que mejorar.
JB- Varias cosas. Cómo va a haber inversión privada si tenemos a la gente muerta a impuestos. Las sociedades europeas están pagando unos impuestos muchísimo más altos cuando el IRPF en lugares de España está en el 56%. No se trata de más recursos propios, se trata de menos recursos propios. Se trata de no ahogar a las empresas, de no tener maltratados a los emprendedores. Cualquiera de nosotros podría decir dos, tres, cuatro o cinco proyectos, ahora les llaman startups. De toda la vida eran proyectos empresariales de gente que pretendían entrar en el comercio, en el comercio por Internet y que son incapaces de poder competir con las grandes empresas tecnológicas americanas, porque no reciben el apoyo de la Unión Europea, ni tampoco de los Estados miembros.
No tenemos un Silicon Valley porque imposible sacar un proyecto urbanístico en España adelante cuando entran los ayuntamientos, los consejos comarcales, la Diputación Provincial, la Comunidad Autónoma y el Gobierno de la nación. Y encima ahora quieren hacer la Nueva Bauhaus Europea con criterios urbanísticos territoriales para toda Europa común. Con lo cual, sentémonos y veamos realmente lo que necesita la gente. Si en lugar de haber hecho el fondo de reconstrucción para continuar en la transición digital y económica hubieran hecho un fondo de reconstrucción para ayudar a las empresas y a los trabajadores a salir de un parón forzoso impuesto por los Estados durante seis meses en algunos lugares del territorio europeo, pues esto hubiera salido adelante. Nosotros propusimos que cuatro de cada cinco euros del fondo de reconstrucción fueran a los autónomos, porque cuatro de cada cinco puestos de trabajo que se habían perdido en España habían sido de autónomos. Oye, el dinerito para las grandes multinacionales.
Otra última consideración muy concreta. No hay cesión de soberanía, que se aclare. Ningún Estado ha cedido soberanía a la Unión Europea. Hemos cedido el ejercicio de la soberanía. Es una cuestión jurídica muy técnica, pero hay que aclararlo. El Estado sigue siendo soberano. Las competencias son del Estado y, por tanto, los Estados han ejercido porque consideran que es mejor hacerlo en común, determinadas competencias, pero esto es muy importante aclararlo.
AE– Vamos a hablar de tecnología digitalización y ya tendremos un debate sobre soberanía y ampliación. La segunda cuestión que quería plantearles es que, desde luego, si la presidenta Von der Leyen no tenía ni idea de que íbamos a tener una pandemia y probablemente tampoco de que íbamos a tener una guerra en Ucrania, tampoco teníamos idea de que la inteligencia artificial fuera a irrumpir de tal manera en tan poco tiempo en la vida cotidiana. Sí que sabíamos que era una tecnología disruptiva y que ya estaba en la vanguardia tecnológica, pero no que iba a llegar, por ejemplo, como el caso de las niñas de Almendralejo. Una tecnología que, además, está ya en el mercado al servicio de cualquier persona. La Unión Europea quiere marcar una diferencia con China y con Estados Unidos. Por un lado, no te puedes quedar atrás, y por otro lado, la Unión Europea quiere poner a la persona como eje y centro del uso de esa tecnología. Entonces, primero, en términos generales, cómo acometer ese difícil equilibrio entre invertir y desarrollar la inteligencia artificial y defender los principios y valores de la Unión. Y luego, ¿podemos sacar adelante el reglamento de Inteligencia Artificial antes de que finalice la Presidencia española?
LB– Creo que la primera ley que se ha lanzado a nivel mundial, la Ley de Inteligencia Artificial, que puso sobre la mesa la Comisión Europea en el año 21 era necesaria, pero incluso en este periodo en el que hemos estado negociando, ha habido cosas nuevas que se han tenido que incorporar. Europa somos un territorio en el mundo que tenemos unos valores distintos al resto de bloques, con lo cual ponemos los derechos fundamentales por encima de otras cosas. Yo creo que eso es positivo. Por eso somos un espacio de paz, de prosperidad, de bienestar y de protección a la ciudadanía, que no es comparable. En nuestro grupo hemos abordado las negociaciones sobre esta ley con tres objetivos.
Por un lado, garantizar el desarrollo del mercado único, con los sistemas de inteligencia artificial y también en la promoción de la innovación. Por otro lado, la protección de los derechos fundamentales de la seguridad y del medio ambiente y también la democracia y el Estado de Derecho. Estas tecnologías son muy útiles para muchísimas cosas, pero suponen riesgos muy importantes. El Parlamento Europeo ya expuso su posición y están ahora en trílogos. Por lo que me cuentan mis compañeros que están negociando esto, el objetivo es acabar los trílogos en las próximas semanas. Somos optimistas. Sería muy buena noticia para España y para toda Europa que se pudiera cerrar este reglamento antes del final de la legislatura y, sobre todo, antes del final de la Presidencia española.
El caso de las chicas de Amandalejo, es como el coronavirus cuando supimos de los casos en Milán. Nos espantamos mucho pero eso quiere decir que hay miles de retos por poner encima de la mesa. Por ejemplo, el chat GPT salió mientras se estaba negociando este reglamento. Se ha ampliado el ámbito de competencia, al menos por parte del Parlamento, y seguro que por parte del Consejo. Con lo cual, vamos a caballo, vamos surfeando la ola que supone este reto, pero con el objetivo claro de proteger a los ciudadanos, proteger nuestra intimidad. No quiero vivir en un gran hermano en el cual no sé si las cámaras en cualquier sitio me están grabando y pueden usar mi cara para aparecer en cualquier sitio. Creo que eso preocupa a todos los ciudadanos. Por eso es muy importante que salga este reglamento.
EP– Estoy de acuerdo en muchas de las cosas que Laura acaba de decir. Lo que pasa es que me parece que es una de estas ocasiones donde, como no tenemos el liderazgo tecnológico, vamos a la regulación. Vamos por detrás y entonces hacemos lo que mejor sabemos hacer, que es regular. A mí me preocupa más el ser líderes en la tecnología. La verdad es que estamos muy por detrás en cuanto a Estados Unidos y China. Nos faltan inversiones, superordenadores…
La otra cosa que me preocupa es que cuando hablamos de inteligencia artificial, siempre hablamos del software. Es verdad que el software es donde realmente tenemos que hacer mucho catch up con China y con Estados Unidos, pero una de las cosas donde sí que todavía somos bastante punteros y lo estamos dejando atrás es la robótica, todo lo que es hardware. De hecho, cuando Elon Musk decía que va a tener el primer robot dentro de unos años. En la Unión Europea tenemos muchas empresas que son muy punteras en robótica industrial, pero me parece que, por ejemplo, en todos los programas de desarrollo de innovación, la Comisión Europea y nosotros también tenemos culpa en esto, como colegisladores, porque la verdad es que estamos dejando todo este sector bastante atrás.
JB– Coincido en el diagnóstico, posiblemente no en la solución. Dice (Eva Poptcheva) que tenemos menos superordenadores en Europa que en otros lugares. Hay dos posibilidades: pensar que esto es porque los empresarios europeos son más tontos que en otros lugares o porque, efectivamente, la Administración pone trabas. Yo insisto en esto. Insisto porque hay que insistir. Desde la más pequeña administración local hasta la Unión Europea pone trabas, porque la voluntad de regular se ha convertido en una voluntad de imponer y, por tanto, quienes no conocen de un determinado mercado, pretenden imponer las condiciones en las que debe funcionar ese mercado. Creo que hay que incentivar esas inversiones. Europa es o era el continente más rico. Luego, si no tenemos inversiones en esos sectores esenciales hoy en día, siendo quienes tenemos más dinero, nos tenemos que preguntar en qué nos gastamos el dinero. Yo creo que este es el análisis que deberíamos estar haciendo aquí. Por qué estamos poniendo el dinero en cositas ideológicas y no estamos poniendo el dinero en competir, en favorecer la prosperidad de los empresarios y de los trabajadores, porque esto genera. Evidentemente, no se puede caminar en orden a la inteligencia artificial, en general, a la digitalización sin nuestros sistemas de formación profesional son absolutamente deficientes en todos los Estados miembros. La solución no es hacer una estrategia europea de formación profesional. La cuestión es que tenemos que formar a nuestros jóvenes para que tengan una capacidad de enfrentarse a los nuevos retos.
Estamos todos de acuerdo en que el ser humano, la dignidad del ser humano está por encima de cualquier inteligencia artificial y que todos sus derechos fundamentales como la dignidad, la intimidad, la libertad de expresión, la libertad de opinión, la libertad ideológica, la libertad de pensamiento, están por encima de cualquier instrumento y la inteligencia artificial es un instrumento. Si la solución es que en el nuevo reglamento de inteligencia Artificial, haya verificadores, como hay verificadores en la Ley de Mercados Digitales y la Ley de Servicios Digitales, empresas privadas a las cuales se les atribuye el poder de decidir lo que es verdad, lo que no es verdad, tendrán nuestro voto en contra. La democracia se sustenta fundamentalmente en ese reconocimiento de derechos y libertades, igualdad ante la ley, evidentemente, sin colectivos privilegiados, y la intervención de un juez en caso de conflicto. Y el modelo de regulación de Bruselas, porque Bruselas es un ecosistema especial, aunque pretendas que no, esto es un ecosistema especial. Cualquiera que entra aquí, dice “estos tíos viven en la nave de Yolanda Díaz”. El que no entienda que se está creando un sistema de solución de conflictos paralelo en manos de empresas privadas, subvencionadas con el dinero de todos, no está entendiendo nada.
Nosotros creemos en el Poder Judicial, que haya un juez y que detrás de cada máquina de inteligencia artificial tiene que haber un ser humano que se haga responsable y tendrá que ir a la cárcel. Tendremos que cambiar nuestro Código Penal para que esas cosas que han sucedido en Extremadura o que puedan suceder en cualquier lugar de Europa, sea cárcel con penas altas y empezar a ser duros.
AE– Último turno. Es réplica, pero también conclusiones.
LB– Yo creo que la democracia se basa en los derechos fundamentales, pero también en la verdad, y la verdad creo que es un elemento muy fundamental que ahora mismo se ve amenazada. La desinformación es un enorme reto que tiene esta sociedad y esta regulación tiene que ayudar a luchar contra las fake news y contra la desinformación con verificadores o con los sistemas que hagan falta. Los jueces entrarán en algún momento del proceso, pero no vamos a darle a los jueces que estén mirando en Facebook si una noticia es falsa o no. Si se crean sistemas para verificar, es para que en el último caso el juez dirá si se impone una multa o no, pero los jueces no tienen que verificar si una noticia es falsa. Pero sí que se necesita una regulación, porque el nivel de intoxicación es enorme y eso afecta a la salud de nuestras democracias. Lo estamos viendo en muchísimos países. Espero que este reglamento avance en eso. Y sobre la burbuja de Bruselas y el cohete de Yolanda, tú también vas en el cohete (a Jorge Buxadé), vamos todos en el cohete de Yolanda. Para acabar, creo que en este caso estamos de acuerdo en que la legislación es esencial.
Apoyemos a los emprendedores pero no olvidemos que la inteligencia artificial y la digitalización destruyen muchos puestos de trabajo. Eso nos preocupa y preocupa a mucha parte de la sociedad. Nuestro papel como legisladores es intentar adaptarnos, promover la innovación, promover que vengan más empresas tecnológicas o que se creen, pero a la vez proteger los sitios de trabajo. Queremos reforzar los programas de reciclaje, que la gente aprenda nuevas skills, nuevas capacidades para adaptarse a esta transición y a esta nueva realidad, pero tampoco pasa de un día para otro. Las instituciones públicas tenemos la obligación de acompañar esta digitalización mientras nos preocupamos de los más vulnerables y de la mayoría de trabajadores de Europa.
EP– Creo que ya se ha dicho casi todo, es un tema apasionante pero no es fácil de encontrar el equilibrio. A mí no me gusta hablar de destruir puestos de trabajo, pero sí que tenemos que hablar a la gente como adultos. Habrá que dar este tipo de consejos, o incluso desde los gobiernos, pues una especie de estrategia. Políticas concretas en las que orientar también a la ciudadanía y hablarles como adultos de cuáles van a ser los puestos de trabajo con valor añadido en el futuro. Obviamente, muchísimos de los puestos de trabajo que conocemos hoy en día como tal, no van a tener mucho sentido teniendo la inteligencia artificial.
Por otra parte, cuando hablamos de crear un contexto favorable para las empresas, para que puedan realmente invertir en innovación, competir también a nivel internacional, porque ya no se trata de competir solamente en el mercado de la Unión Europea, es también crear estas condiciones y ser un poco más coherentes. Es verdad que muchos de los estándares que estamos adoptando aquí traen consigo una serie de normas burocráticas. También tendremos que revisar todo esto si no queremos que nuestras empresas se vean con desventaja comparándolas con empresas en China o en Estados Unidos.
JB– De forma supertelegráfica, yo prefiero que el que me diga si lo que yo he dicho es verdad o no es verdad, sea un juez que ha estudiado tres años, una carrera y una oposición que Ana Pastor, que cobra pasta desde neutral para decir lo que es mentira. Una persona con un sesgo ideológico inadmisible.
Segundo, precarización de los puestos de trabajo. Nadie ha hablado de lo que lleva consigo la transición digital y la precarización de determinados puestos de trabajo. Los servicios públicos, cuántos españoles están esperando la cita para ir a la Tesorería General de la Seguridad Social o la cita para acudir al Documento Nacional de Identidad y se tienen que meter en un ordenador que les manda a lo mejor a 33 kilómetros para sacarse el DNI, eso hay que tenerlo en cuenta y tienen que ser las administraciones las que den el ejemplo. Por supuesto, en España la administración socialista si ha dado ejemplo de lo contrario. Hay decenas, cientos de miles de trabajadores intentando tramitar sus subsidios de desempleo y nadie les atiende en una ventanilla porque el COVID ha sido utilizado para desmantelar todos los servicios de atención a los ciudadanos.
Y por último, libertades fundamentales. Yo no quiero que ninguna de estas medidas suponga vulneración de la libre






