Europa Decide: Cuidado a los mayores, problema demográfico europeo

Nuevo encuentro en el que los eurodiputados abordan el cuidado de los mayores y de sus cuidadores en una Europa con un problema demográfico de envejecimiento. En este debate moderado por el director de Aquí Europa y Canal Europa, Jesús González, participan Lina Gálvez, eurodiputada del PSOE, Socialistas y Demócratas en el Parlamento; Ana Collado, del Partido Popular, grupo Popular en la Eurocámara; y Jordi Cañas, eurodiputado de Ciudadanos, el grupo liberal Renew Europe en el PE.

Aquí Europa– La primera pregunta para todos es evidente. ¿Es necesaria una estrategia europea para las personas mayores, para sus cuidados, pero también para sus cuidadores, ante esta situación demográfica que tenemos?

Ana ColladoBueno, pues yo creo que partimos de que en la pandemia, que todavía está muy reciente, fuimos conscientes de la importancia que tenían los cuidados. Y por primera vez nos pusimos a prestarle atención no solo a las personas que tenían la necesidad de ser cuidados, sino también a los cuidadores.

Fuimos en ese momento conscientes de que probablemente en el sector había necesidades de inversión, había necesidades de personal cualificado y de probablemente poner orden en algo que hasta ahora hacíamos de una manera casi informal en el ámbito de las familias, pero con el reto demográfico al que nos enfrentamos es cada vez más necesario que pongamos un marco común en el ámbito de la Unión Europea.

Cuando pasamos lo más difícil de la pandemia, en el año 2021, el Partido Popular Europeo presentó su estrategia europea sobre los cuidados. Es la base de lo que después se aprobó en 2022. Ahora tenemos el reto de hacer una específica para las personas mayores.

Primero, porque son muchos y cada vez más. Y eso es parte de este reto demográfico que no solamente abarca el hecho de la cada vez menor fertilidad, sino de la cada vez mayor esperanza de vida. Esto tiene distintas maneras de abordarse. Por supuesto, podemos hablar de lo más clásico, que son las pensiones, quién las paga, cómo se sostienen… pero hay otra parte muy importante también que es esta. Quién los cuida, quiénes son los cuidadores, cómo conseguimos que esos cuidados sean accesibles, sean de calidad y lo sean a lo largo del tiempo, adaptándose a las necesidades a lo largo de la vida, que cambian como cambia el propio ciclo natural de las personas.

Desde esta lógica, sí, necesitamos desde el marco de la Unión Europea hacer unos estándares comunes, que den orientaciones para los gobiernos en todos los niveles de la administración, no solamente los nacionales, sino los autonómicos y los locales.

Lina Gálvez Pues como se ha dicho al principio, efectivamente, estamos ante uno de los retos principales que nos enfrentamos como Europa entera. Por tanto, sí, la respuesta es sí, necesitamos una estrategia de cuidados. Algunos partidos políticos, también los socialistas, lo llevamos poniendo mucho tiempo sobre la mesa.

La Presidencia española lo puso también como una prioridad e hizo además dos eventos de alto nivel para tratar la importancia de tener una estrategia europea de cuidados. Yo creo que la importancia tiene que ver o está relacionada con un problema común. Es cierto que es una responsabilidad de los Estados miembros y que luego hay diferencias entre los distintos Estados, pero el envejecimiento de la población es común a todos.

Además, si realmente queremos hacerle frente poniendo a la persona en el centro, dignificando a las personas, tanto a las que cuidan como a las personas que necesitan ese cuidado, tenemos que hacerlo de una manera muy transversal, teniendo en cuenta también los costes y todo lo que tenemos que cambiar para que eso sea posible y eso va desde los sistemas fiscales hasta las políticas migratorias, los sistemas de seguridad social, los ecosistemas de cuidado, tanto sistemas mixtos desde las residencias hasta la atención en casa, siempre respetando la autonomía de la persona. También las oportunidades que eso puede significar. Venimos de unos sistemas de cuidado basados principalmente en el trabajo no remunerado, no reconocido de las mujeres, y esa fuente que parecía una fuente o que siempre se ha tratado como una fuente inagotable, obviamente está cambiando, porque gracias a las políticas de igualdad que hemos impulsado, eso está cambiando, necesitamos también cambiar nuestros sistemas de educación y de cualificación.

Voy a poner un ejemplo que creo que se va a entender muy bien por qué necesitamos esta política europea. Ahora mismo estamos aprobando un montón de leyes. Por ejemplo, la Chips Act, la de ciberseguridad, que van asociadas a unas academias europeas para reforzar la cualificación en sectores en los que hay falta de personal y mucho dinero también. Mucho dinero para estos skills, el año pasado, el año 23, fue el año europeo de los skills. ¿Dónde están los cuidados en esos ecosistemas de cualificación europea?. Porque aquí también tenemos no solamente déficit de personas, sino sobre todo déficit de condiciones laborales dignas, para que también, por ejemplo, los chicos decidan entrar en esos sectores de cuidados.

Por tanto, necesitamos una estrategia europea para que los cuidados tengan ese mismo nivel y esa misma importancia y, sin duda, estará como una de las propuestas estrellas del Partido Socialista.

Jordi Cañas Existe una estrategia europea de cuidados para cuidadores y personas cuidadas, que marca unas directrices, que quieren abordar a nivel europeo, no el problema, sino la realidad de sociedades envejecidas. El envejecimiento no es un problema, es una derivada de sociedades que permiten a las personas cada vez vivir más tiempo, pero eso genera algunas necesidades y problemas. Pero no, la edad no es un problema. El envejecimiento no es un problema. El problema es si no somos capaces de dar una respuesta a las necesidades específicas que generan sociedades cada vez más envejecidas.

El problema es un problema demográfico, de natalidad. Eso sí que es un problema. El envejecimiento es una consecuencia de sociedades prósperas que la experiencia de vida aumenta y genera necesidades. Pero esas necesidades requieren de recursos. Las estrategias están muy bien. Sobre el papel, todo el mundo comparte, que es necesario reforzar las estrategias de cuidados, reforzar los skills para los cuidadores. Todo eso es verdad, pero la pregunta es: ¿Y eso cómo se paga?

Porque si no, después generaremos una nueva desigualdad. Porque será quién puede acceder o quién no puede acceder a los cuidados. Esos cuidados que tienen que formar parte del área pública, ser programas de políticas sociales, y eso cómo se paga. Ya tenemos sistemas de sanidad públicos muy tensionados por sociedades envejecidas que requieren de más recursos. Tenemos un modelo de pensiones que está recibiendo cursos muy notables del presupuesto, la pregunta es si queremos avanzar en derechos, tenemos que garantizar la sostenibilidad de los mismos para que no se generen desigualdades.

La edad genera desigualdad y nuestra labor es intentar evitar que esa desigualdad acabe llegando a los ciudadanos. Si puedes tener una estrategia de cuidados fantástica, pero las personas no pueden acceder a esos cuidados porque no existen los recursos públicos suficientes o porque ellos no los pueden pagar, generaremos sociedades donde hay algunos que tengan una vejez mejor porque van a tener una vejez acompañada de cuidados y habrá ciudadanos que no dispongan de esos recursos. Nuestro objetivo, aparte de marcar las estrategias, ser capaces de dotarlas de recursos suficientes para poder implementar.

La estrategia europea la implementan los Estados. Me gustaría saber cómo están los planes de acción, que cada uno de los Estados debe desarrollar y, sobre todo, cómo se acompaña, presupuestariamente, para que no quede en papel mojado o para que no quede solo sobre el papel. Derechos, que está muy bien.

No generemos falsas expectativas, asumamos que hay un reto que tenemos que afrontar, porque todos vamos a ser mayores, todos vamos a necesitar de cuidados y necesitamos que los Estados garanticen, sobre todo, esa equidad o el acceso a esos servicios.

AELa Sra. Collado y la Sra. Gálvez también han puesto encima de la mesa el tema del modelo y de la financiación. En el fondo, en un problema que se basa en la sostenibilidad, la clave es esa. Entonces, ¿qué modelo y con qué sostenibilidad económica?

AC Hay que empezar diciendo que esto es algo que nos une como europeos. En nuestra filosofía, en el ADN de nuestra cultura, está el cuidado en familia y la colaboración entre familias en comunidades de vecinos. Y de esa base, lo que tenemos que aprender es que quien mejor sabe en cada momento cómo es mejor ser atendido, son las propias personas, desde su dignidad individual.

Ese es uno de los principales valores en los que se asienta esta unión. Ahora, como decía Jordi, hemos de dar un paso más y después de establecer unas estrategias básicas, quien las tiene que llevar a cabo son los gobiernos, los gobiernos de los Estados, y en nuestro caso español, además, es una de las competencias delegadas que gestionan las Comunidades Autónomas. Y en ese marco es donde mejor podemos ver cómo hay distintos modelos. Y no solo es una cuestión de destinar fondos a estas políticas, sino que es una cuestión de cómo se ejecutan esos fondos en estas políticas.

Puede, como decía Lina, que haya sido una prioridad en la Presidencia española y que hayan hecho un par de eventos de alto nivel, pero en paralelo tenemos a un ministro de este gobierno que llama geriátrico a cielo abierto a su tierra, que también es la mía, por cierto, Castilla y León. Cuando es una de las primeras cosas que tenemos que hacer, sacar del debate hipócrita los asuntos que tocan tan directamente la dignidad de la persona.

Y la segunda cosa que hay que hacer si queremos ser serios es ver los datos. Ese geriátrico a cielo abierto es la comunidad que mejor gestiona la Ley de Dependencia, en donde, y estos son los datos oficiales, el 99,9% de personas que tienen derecho a recibir la prestación, hoy la reciben. No solo eso, sino que además van por delante en otra cuestión que esta estrategia de la que estamos hablando ha puesto el foco. Tenemos que brindar, y ahí lo hacen además, por ley, la calidad de los servicios de atención a las personas mayores.

Además, no solo va a darles un complemento a la pensión a quien necesita, que es una parte del problema, sino de hacer accesibles los servicios. No todo el mundo necesita el mismo tipo de atención. Hay quien necesita que le asistan en su casa. Hay quien solo necesita tener a mano el teléfono para la teleasistencia, si es algo puntual. Hay muchas cuestiones que, como yo decía, este tipo de necesidades evolucionan como el propio ciclo vital.

Hemos de, primero, insisto, sacar la hipocresía del debate, porque si no, no vamos a llegar a nada. Y es una pena porque hemos partido en la pregunta anterior del consenso de que se necesita. Dos, datos. Y eso es algo sobre lo que la estrategia pone el foco. Yo le añado análisis y empatía. Hay muchas diferencias en las distintas zonas de nuestro país y hemos de dejar que la persona, desde su dignidad, elija libremente. Y nosotros, como responsables públicos, lo que hemos de hacer es que eso sea una realidad gestionando bien.

No estoy de acuerdo en que no haya fondos. Lo que hay que hacer es que esos fondos se gasten en aquello que es útil gastar desde arriba de manera coordinada y que es más eficiente hacerlo en grupo que de manera individual.

AE- Sra. Gálvez, por alusiones. Hemos pasado de la política europea a Castilla y León.

LG Afortunadamente hemos pasado a Castilla y León y no a Madrid. Podríamos hablar de Madrid y de la dignidad de las personas, esos protocolos de la vergüenza que puso en marcha el Gobierno de Madrid, que además no ha querido que se supieran y que dejó a miles de personas en los primeros años morir de una manera bastante indigna, negándoles el derecho a ese acceso.

Creía que íbamos a hablar de la Estrategia Europea. Creía que no íbamos a bajar al barro, pero ya que usted ha bajado al barro, esto va del modelo, de que las personas tengan derecho a ese cuidado. La autonomía personal, a veces, es imposible tenerla, bien porque las personas están en una situación de dependencia y carecen de esa autonomía personal o porque hay gobiernos que se la cercenan como ocurrió con la Comunidad de Madrid.

¿No murió la gente de manera indigna? ¿no murió la gente de manera asfixiada, sin negarle la atención? ¿no pasó eso? ¿no ocurrió?

Yo creo que lo primero que había que hacer es también dignificar a los familiares de esas personas que murieron de manera bastante indigna y reconocerles, al menos esa dignidad, ya que no se les reconoció, ya que no se ayudó, porque no tenían seguro a esas personas.

Pero bueno, volviendo al tema del modelo, yo creo que tenemos que verlo de manera general. Efectivamente, un modelo de cuidados no es independiente de qué modelo fiscal tenemos ni de qué modelo de bienestar tenemos.

Jordi decía antes que el envejecimiento no es un problema, no es un problema de longevidad, pero el envejecimiento sí, porque va unido a esta escasa tasa de fecundidad que tenemos. Los modelos de cuidados pueden estar concentrados en un servicio público, como lo tienen los nórdicos, pueden estar más mercantilizados, como lo tienen Estados más liberales, más familiarizados, como lo tienen los más mediterráneos, o más comunales, como lo tienen en otras latitudes.

Dependiendo de donde vascule ese centro de gravedad del modelo de cuidados, tendremos unos accesos o generará unas desigualdades u otras. Por tanto, el modelo, el que yo creo, debe ser un modelo donde lo público tenga un rol principal, pero no exclusivamente como proveedor, también como regulador, por ejemplo, a través de la contratación pública.

Debemos también alcanzar un acceso que no sea discriminatorio, que sea un acceso universal. Tenemos que optimizar los recursos. Hay formas de optimizar los recursos, tanto los recursos humanos como otro tipo de recursos. También la tecnología está aquí para ayudarnos con todo ello. Necesitamos una mejor coordinación sociosanitaria. Y, sobre todo, pensar que esto es un sistema completo. Son ecosistemas de cuidado y como tal hay que tratarlos.

Creo que hacer frente a todo esto de una manera europea, dando unas directrices a un problema que, sin duda, es común, que puede generar muchísimas oportunidades, que puede generar muchísimo bienestar y que va vinculado a la dignidad de las personas, es uno de los principales retos que vamos a tener para la nueva legislación.

JCLa mejor forma de no meterse en el barro es no chapotear en él. Desgraciadamente, voy a hacerlo al revés. Vamos a utilizar la experiencia de la COVID-19 y lo que significó en toda España, en toda Europa. El ver cómo las personas mayores sufrían una merma de derechos. Los protocolos de discriminación por edad existieron en toda España y en toda Europa, donde básicamente uno es un factor decisivo era la edad.

Y esto, de verdad, vamos a analizarlo. Personalmente, creo que debemos analizarlo en positivo para que no pase más. Eso no puede ser un criterio. El edadismo va de la mano de la discriminación por edad y no puede ser. Lo que tenemos que intentar es evitarlo y aprender las experiencias. Yo creo que a los muertos hay que respetarlos. Y como responsables políticos, tenemos que evitar que nunca más suceda nada así. Y aprendamos de la experiencia, porque en el fondo, el sufrimiento no hubo familia que no vivió situaciones dramáticas ni experiencias familiares en las que no hubiera situaciones devastadoras y desoladoras.

Considero que las personas mayores tienen un déficit de derechos, porque el derecho no suele tener una pensión, o sea, que se respete los derechos de una persona. Eso debería trascender el hecho de una política específica de cuidados. Los cuidados es algo que se necesita en función de no solo la edad, sino situaciones vitales.

Creo que deberíamos analizar la necesidad de que los derechos, cuando van a acompañados de recursos, hay que buscarlos. Y eso se puede buscar de muchas maneras. Público, público-privado, privado, da igual.

Hay modelos diferentes, hay países que apuestan más por lo público, países que tienen un modelo sanitario mixto o directamente privado, me da igual. Si no garantizamos recursos, generemos bonitos titulares, “hemos aprobado, hemos aprobado, hemos aprobado…” y después, cuando alguien pide una ayuda a domicilio, no la tiene.

Además, el envejecimiento no creo que sea un problema, es un hecho. El tema es que las sociedades que envejecen requieren de necesidades específicas, con patrones familiares que han cambiado. Esto antes se daba respuesta desde el ámbito familiar, porque las mujeres, porcentaje pequeño, iban al mercado laboral y asumían la carta.

Pero es que eso es nuestro modelo, por suerte, de igualdad ante el mercado laboral, de emancipación, de libertad, genera que nuestro modelo de familia ya no pueda dar respuesta que hasta ahora se ha dado.

Tenemos que dar una respuesta, pero no solo en cuanto a los cuidados. En general, desde Ciudadanos y desde el Grupo Renew, hemos propuesto más de una vez, el comisario Schmit, una carta europea de derechos de la tercera edad, que recoge de una forma integral los derechos.

Tenemos que tener claro que las personas mayores son grupos más vulnerables que requieren una especial atención, eso sí, de lo público. Porque necesitan la tutela y el cuidado y el acompañamiento del sector público de los Estados, para garantizar sus derechos.

Entonces, de verdad, abordemos la problemática que genera una sociedad envejecida y demos una respuesta, porque desde que se nace hasta que uno acabe en la tumba, se tienen que tener derechos garantizados. Esos derechos no pueden estar determinados por los recursos económicos, porque si no, al final generaremos una nueva desigualdad. Generaremos un derecho formal, pero que después, en realidad, no se va a poder desarrollar. Si no tienes recursos para poder pagar una asistencia o un acompañamiento o un cuidado, te encontrarás que tienes una tarea de vida peor. Analizamos el problema, decimos que tenemos que garantizar una etapa de la vida, te va a requerir más recursos, más atención, más cuidados. Cada vez va a haber más personas solas, sin familia. Perfecto, pero dotemos la de recursos y lo veamos de una forma amplia, angular, hemos de dar respuesta a una realidad, no es un problema, una realidad que vamos a vivir todos y querremos que exista una red social pública o privada, da igual, que nos garantice nuestros derechos hasta el final de nuestros días.

AE Antes de las conclusiones, les preguntaré cuáles son sus prioridades para esa estrategia que probablemente en la siguiente legislatura esté muy presente y que les haga legislar en este Parlamento. Pero antes me gustaría poner precisamente como oportunidad en positivo lo que es el sector de la Silver Economy, es decir, en el fondo, esto es un nuevo modelo de sociedad, pero que también propone, soluciones de riqueza y de beneficio, no solo porque los mayores pueden aportar muchas cosas, sino por el empleo que genera. Me gustaría que habláramos un poco de ese sector económico que existe y que puede ser mucho más pujante.

AC- Básicamente, hay hoy 90 millones de europeos con más de 65 años. Pero pasado mañana, en 2050, serán 130. Eso es casi un 50% de crecimiento. Esa es una de las razones por las que dentro de esta estrategia europea de cuidados en general hay que hacer específicamente una que atienda a estas necesidades de un grupo de población muy grande y en ascenso. No solo para ver cuándo necesitan ser cuidados, sino para abordar todas esas otras fases complementarias. Por ejemplo, ese envejecimiento activo, esa medicina preventiva. Hay muchos ámbitos que serán abordados cuando entremos al detalle concreto de la estrategia.

Sobre las prioridades, vuelvo sobre el principio de mi intervención. Para mí, la prioridad es sacar la hipocresía del debate. Solamente así podremos ver los datos y, en consecuencia, diseñar políticas y propuestas públicas eficaces para los ciudadanos. Eso es lo que justifica nuestra existencia. Esto de hablar de la separación de poderes no está de moda en España, pero me gusta recordar que esto es el poder legislativo, luego está el poder ejecutivo y el judicial. Nosotros hacemos normas, luego hay quien las aplica y si alguien nos conforme con esa aplicación, va a los tribunales y estos dicen algo.

La Sra. Gálvez ha puesto el foco sobre el titular hipócrita de Madrid. No he entrado al trapo porque me parece que eso no es bajar al barrio. Yo soy más de pisar la calle y pisando la calle, hablo en primera persona, como hija de una enfermera, mujer de un médico, hermana de un director de residencia y, además, madre de cuatro hijos que tienen cuatro bisabuelos. O sea, que creo que eso me da una legitimidad para tener una empatía sobre este problema, que ojalá tuviéramos muchos porque sería una muestra de que esta Europa es sana y de que esta Europa, además de que envejece, envejece de una manera activa y bien.

Y eso es un valor que tenemos que poner sobre la mesa porque nos hace diferentes a otros bloques geoestratégicos que no pueden hablar así de sus sociedades. La nuestra es muy sana porque tiene todo eso y desde que nuestra sociedad es sana y tiene todo eso, si quitamos la hipocresía del debate, la realidad es que hay modelos que funcionan mejor que otros, que funcionan mejor porque gestionan mejor los recursos, porque las personas atendidas lo están en mejores condiciones y su satisfacción y su índice reflejado en los rankings que hacen organismos internacionales así lo refleja. Entre ellos Madrid está por encima de la media. Por cierto, en todos los indicadores que queramos comparar.

Y, además, resulta que, cuando alguien no está conforme, hay dos vías, los tribunales. En el caso de Madrid, casi 20 veces le han dado la razón al Gobierno de Madrid. Ahí es un dato objetivo, pero además están otros, que son los ciudadanos en las urnas, y creo que es bastante común que los ciudadanos, en el ámbito autonómico, insisto, es la competencia delegada principal, en el ámbito autonómico, están apostando por el modelo del Partido Popular. Esto es lo que en las próximas elecciones pondremos sobre la mesa, que nuestro modelo funciona mejor, que nuestros datos son objetivamente mejores que otros y que otros países copian el modelo asistencial de la Comunidad de Madrid o Castilla y León, y pondremos sobre la mesa la importancia de que sea la persona y su familia quien decida quien tenga esa capacidad de decidir si quería ser atendido en un hospital público privado, si quería ir a ser internado en un centro, quería mantener su domicilio habitual y ser atendido en él, a eso me refería con que la persona, desde su dignidad, tiene que ser capaz de poder elegir.

Desde Europa podemos crear un marco muy positivo para que accedan a este sector económico que está al alza, no solo desde la perspectiva asistencial, para que accedan en condiciones efectivamente atractivas para, si tenemos un problema de desempleo y al mismo tiempo un sector en donde se necesita mano de obra, pues algo no cuadra. Eso sí se puede hacer desde aquí, desde nuestro ámbito de responsabilidad, que es el normativo.

LGSi nosotros no queremos un modelo en el que solamente las personas que pertenecen a familias o que constituyen familias que sí que tienen recursos para poder tener un seguro médico privado, sean derivados a hospitales en casos de pandemia graves. No queremos un modelo en el que solamente aquellas personas, aquellas familias que tienen recursos, se puedan pagar determinados servicios, que sean los únicos que vivan dignamente. No queremos un modelo en el que los trabajadores de esos servicios o de esas residencias no tengan unas condiciones de trabajo dignas, no tengan unos salarios mínimos decentes. Ese es el modelo que no queremos. Ese es el modelo y estoy segura de que es el que tampoco quiere la mayor parte de la población.

Yo simpatizo muchísimo con todas aquellas personas, todos aquellos profesionales que tienen que decidir cuándo hay recursos escasos, a quién, sobre quién ponen esos recursos. Eso se hace en los hospitales, en las puertas de urgencias, pero son triajes individualizados en función de una serie de criterios que están muy establecidos, pero no triajes colectivos por el domicilio postal de las personas.

Y, efectivamente, coincido completamente y me alegro de esta efusividad socialdemócrata de que nos quitemos la hipocresía. Para sostener todo eso, hace falta un sistema fiscal progresivo, donde no haya regalos fiscales a las rentas más altas y donde haya una progresividad fiscal que permita recursos para luego repartirlos, sobre todo para aquellas personas que tienen más necesidad. Coincido que conforme aumenta la edad, aumenta la vulnerabilidad de las personas. No todas las personas mayores están en la misma situación, las mujeres tienen una mayor tasa de pobreza que los hombres, depende también del código postal en el que vivas, por tanto, los recursos y los servicios que hay en zonas más adineradas que en otras.

Todo eso constituye la realidad de los accesos. Tenemos que avanzar hacia un modelo realmente universal, para eso hace falta basarlo en una fiscalidad determinada. Y bien hecho, efectivamente, se crearán muchas oportunidades. Lo bueno es crear esas oportunidades, sobre todo, esas oportunidades laborales, en dignidad, con buenos salarios, con buenas condiciones de trabajo y, efectivamente, sin ser hipócrita, porque, precisamente, en esta sociedad que envejece, también necesitaremos una política migratoria organizada y que vaya también a estos sectores. Insisto, siempre con dignidad, tanto de la persona que tiene que recibir esos cuidados como de la persona que cuida.

JC De cara al futuro proponemos seguir haciendo lo que hemos hecho, que es trabajar. Dejar de hablar de las personas mayores y escucharlas e intentar dar respuesta a sus problemas y anticiparnos a los que vienen. No hablar de los políticos, sino hablar de política. Y eso pasa, repito, por dar respuesta a los problemas y anticiparse a los que van a venir, porque van a venir más problemas. Tenemos un patrón de vivienda, que nuestros padres pueden vivir con 600 o 700 euros de pensión porque tienen vivienda en propiedad. Pero habrá generaciones que entren, que no tengan vivienda en propiedad, que las pensiones no les van a llegar. Habrá que empezar a hablar de la vivienda, en las personas mayores.

Sí que siento que se abren nuevas oportunidades, pero se pueden generar nuevas desigualdades. Tenemos que ser capaces de resolver problemas. La vejez es una situación donde se abren necesidades específicas. Uno no tiene que sentirse solo. Podrá vivir solo, pero no sentirse solo. Y no sentir que no le importas a la gente, que solo se dedican a ti cuando llegan las elecciones, que no se habla de tus problemas, porque no es cool, porque no es moderno, porque simplemente no estás en el foco, porque no levantas pancartas, porque no te manifiestas, pero yo creo que tenemos que ser conscientes de que es una etapa en la vida que vamos a vivir todos y que tenemos que garantizar dignidad y respeto, que la gente pueda vivir la vida quequiera, y no la que se pueda pagar. Y no es la socialdemocracia, es la decencia, bienvenida al liberalismo progresista.

Pero yo creo que es una cuestión de decencia. Es una cuestión de una sociedad decente. Pero eso no requiere solo de medidas, repito, de recursos. No solo de generar derechos, sino de respetarlos. No solo hablar de la gente mayor, sino de escucharla y de garantizarles algo tan sencillo como es la dignidad, que puedan vivir la vida que quieran, que cuando necesiten una ayuda para poder desarrollarla, que estemos allí y esté, no Jordi Cañas o Ciudadanos, Lina Gálvez y el PSOE, el Partido Popular… No, que esté aquello por lo cual uno paga impuestos y confía en que cuando llegue un momento que uno necesite, porque lo vamos a necesitar todos, y tenemos que estar preparados.

Eso significa anticiparse a los problemas, los que existen, darles respuesta, pero, sobre todo, trabajar a futuro. En la próxima legislatura en este Parlamento hay que seguir trabajando, ir más allá, yo creo que es necesaria una carta europea de derechos de la tercera edad, igual que hay una carta de los derechos de la menor.

Entonces, veámoslo de una forma holística. Cuando hablamos de digitalización, pensemos en las personas mayores. Incorporémoslo como un elemento a tener en cuenta en las políticas públicas, con normalidad, de forma transversal, porque entonces podremos decir que hacemos nuestro trabajo, que es por lo que nos pagan la nómina.

AEHa estado todo durante todo el debate presente la financiación, la sostenibilidad. E

 

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