Bruselas sin Filtro: Leire Pajín

Tras más de una década alejada del foco institucional, Leire Pajín ha regresado con fuerza a la escena política europea. Nacida en San Sebastián y criada en Benidorm, la eurodiputada del PSOE fue ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, secretaria de Estado de Cooperación Internacional, secretaria de Organización, diputada y senadora.

Tras su paso por organismos como la Organización Panamericana de la Salud o la Fundación EU-LAC, volvió al Parlamento Europeo en 2024, donde, además de secretaria general del grupo socialista, es vicepresidenta de la Delegación ante la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana y miembro del Comité de Desarrollo y de la Delegación para las relaciones con los países de la Comunidad Andina. Su retorno, asegura, responde a una decisión consciente ante retos como el auge de la extrema derecha, las tensiones geopolíticas y la necesidad de una seguridad con enfoque social y ambiental.

Aquí Europa – Han pasado doce años desde que dejaste la primera línea política. ¿Cómo estás viviendo este regreso?

Leire Pajín – Han sido doce años largos fuera de la primera línea, aunque no fuera de la política. Siempre digo que la política es mucho más que el servicio público o el compromiso con un partido o una institución. Política también es ser sensible a los temas que ocurren hoy, ya sean ambientales, de derechos humanos o por la paz.

Pero sí, para mí fue una decisión difícil de tomar. Cuando llevas mucho tiempo en la distancia, cuesta. Aun así, fue una decisión muy consciente, porque es un momento decisivo: decisivo para Europa, como estamos viendo, y decisivo para muchas de las cosas que hemos conquistado: los derechos, la democracia, la libertad. Por tanto, no cabía no mojarse ni mirar a otro lado. Había que estar.

Aquí Europa – Has vuelto además después de unas elecciones en las que se ha visto el avance de la derecha y la extrema derecha, no solo en el Parlamento Europeo, sino también en varios Estados miembros. ¿Cómo afrontaste ese contexto en tu llegada al Parlamento?

Leire Pajín – Lo que he percibido desde el primer día es que esta legislatura, que es nueva para mí, también lo es para quienes llevan más tiempo en el Parlamento.

¿A qué me refiero? Por ejemplo, en la legislatura pasada, muchos compañeros pudieron alcanzar grandes acuerdos y avances en temas ambientales o en la salida social de la crisis del COVID. Eso no está siendo posible ahora. Esta legislatura es muy distinta, por muchas razones.

Una de ellas es que, como advertimos en la campaña, el peso de la extrema derecha ha crecido. Eso lleva a que la derecha tenga tentaciones permanentes de pactar con ellos en asuntos muy relevantes para Europa. Nuestra obligación, por tanto, es evitar que eso ocurra, para garantizar que los derechos conquistados no retrocedan.

Yo diría que esta es una legislatura muy difícil por eso: porque estamos en riesgo de dar marcha atrás, incluso en avances muy recientes.

Y en segundo lugar, porque el tablero geopolítico es extremadamente complejo. Estamos viendo guerras a nuestras puertas, conflictos que vulneran el derecho humanitario más básico como en Gaza, una ruptura en las reglas del juego comercial con nuestros aliados más históricos, como Estados Unidos. Hay amenazas por todas partes, y eso obliga a una Unión Europea que debe fortalecerse: ser más autónoma, más sólida, más potente.

Aquí Europa – Como has señalado, este primer año de legislatura está muy marcado por los debates sobre seguridad y competitividad. Tú vienes de una trayectoria muy vinculada a lo social: fuiste ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad. ¿Crees que la Unión Europea está dejando en un segundo plano estos asuntos?

Leire Pajín – Nosotros lo que defendemos es que el enfoque de seguridad no puede centrarse solo en cómo nos hacemos más fuertes en términos de política de defensa o de inversión militar.

Si ese fuera el enfoque, estaríamos cometiendo un error. Porque hace tan solo unos años, un virus que brotó a miles de kilómetros de la Unión Europea puso en jaque nuestra seguridad, nuestra economía y nuestras vidas. Eso demostró que la seguridad es un concepto mucho más amplio.

Por tanto, es muy importante entender ese enfoque, que es el que defendemos desde los socialistas y demócratas: hablar de seguridad también implica preocuparnos por los conflictos abiertos en Oriente Próximo, África Subsahariana o América Latina. Además de ser un acto de solidaridad, es una garantía de nuestra propia seguridad. Si no se resuelven bien, se convierten en una fuente de inseguridad.

Hablar de seguridad también tiene que ver con cómo abordamos el cambio climático. Hoy, las amenazas a nuestra seguridad pasan por inundaciones, incendios sin precedentes y otras consecuencias directas del cambio climático.

Y, por supuesto, incluye tomarnos muy en serio lo que está ocurriendo con la vulneración de los derechos humanos y la falta de paz y estabilidad en muchas partes del mundo.

Por eso, hablar de paz y seguridad es hablar de un concepto amplio, que la Unión Europea debe asumir. Si no lo hace, se equivocará. Podemos blindarnos todo lo que queramos, pero si no vamos a la raíz de los problemas, nuestra seguridad seguirá estando en juego.

Aquí Europa – También me interesa saber cómo vivís las negociaciones entre grupos y partidos políticos. Hace poco vimos cómo los temas nacionales se colaban en la Eurocámara. ¿Cómo vives esas dinámicas dentro del Parlamento?

Leire Pajín – Para mí, esta ha sido una de las mayores sorpresas al llegar aquí. Siempre he entendido la política europea como una política con altura de miras, centrada en responder a los grandes retos europeos, que por supuesto también incluyen los españoles, pero desde una perspectiva amplia, en la que históricamente hemos logrado grandes acuerdos.

Y lo que me ha sorprendido sobremanera es la obsesión del Partido Popular español por trasladar al Parlamento Europeo temas domésticos que no han sido capaces de resolver en España, o con los que no han conseguido ganar las elecciones.

Veo, noto, siento un hartazgo profundo. Y no solo entre los compañeros socialdemócratas, sino también entre miembros del propio Partido Popular Europeo, ante estos intentos constantes de traer aquí debates que no vienen a cuento, con el único objetivo de desgastar al Gobierno de España. Y hacerlo, además, en un espacio que no es el adecuado y con un enfoque que no corresponde.

Creo que es un error y una equivocación repetir este comportamiento una y otra vez en el Parlamento Europeo.

Aquí Europa – La semana pasada tuvo lugar un debate en la Eurocámara sobre la situación del Estado de Derecho en España, en el que se aludía directamente a la situación que está travesando el PSOE. Tú has sido secretaria de Organización del partido. ¿Cómo estáis viviendo esto desde Europa?

Leire Pajín – Para nosotros han sido y siguen siendo días tremendamente difíciles. Nuestra responsabilidad es poner sobre la mesa todas las medidas que, desde el primer momento, hemos impulsado para apartar a cualquier persona que se vea involucrada en casos de corrupción.

Es tremendamente importante que pongamos el foco no solo en las personas implicadas, sino también en las empresas que se benefician de ello. Creo que ahí tenemos que seguir trabajando con mucha claridad.

También debemos ser muy estrictos con los códigos éticos y de conducta, especialmente en lo que respecta a comportamientos como el machismo. En mi organización política, que es una organización feminista, la que ha conseguido todos los derechos de las mujeres desde los años 80, tiene que haber, y así lo queremos todos, no solo las mujeres, tolerancia cero con el machismo y con ciertos comportamientos que hemos visto estos días.

Nuestra obligación y responsabilidad ahora es poner aún más medidas sobre la mesa, por supuesto, y gobernar un país que, y esto desde Bruselas se percibe muy claramente, es uno de los pocos con un gobierno progresista que sigue avanzando en derechos, mientras otros en Europa retroceden.

Es uno de los pocos países que sigue siendo mirado a nivel internacional por su compromiso con la paz, con la lucha contra el cambio climático y con el desarrollo. La prueba más evidente la tenemos la semana que viene: la Cumbre de Financiación para el Desarrollo no se celebra en cualquier país, se celebra en España. Y eso es un mensaje claro sobre nuestro compromiso.

Somos muy conscientes de que nuestra responsabilidad es garantizar que los derechos que estamos conquistando no den marcha atrás. Nos vamos a esforzar al máximo para que eso sea así, y lo haremos con muchísima humildad, con mucha capacidad de escucha y con mucho diálogo con nuestros socios y, por supuesto, con la ciudadanía, que ha vivido esta situación con decepción, como no puede ser de otra manera. Debemos ser plenamente conscientes de ello y trabajar por y para responderles.

Aquí Europa – Como decías, esto también va de compromiso con la ciudadanía. Tú naciste en San Sebastián, pero has vivido muchos años en Benidorm, Madrid, Barcelona… ¿De dónde te sientes?

Leire Pajín – Un poco de todas partes, y creo que eso es una gran fortuna.

Evidentemente, mis raíces en Euskadi son muy profundas: allí vive la mayoría de mi familia, mi primera lengua materna, el euskera, la aprendí allí. Luego he vivido muchas experiencias en distintos lugares.

La ventaja de haber nacido en un país federal, profundamente democrático como el nuestro, es que, por ejemplo, el tema de las lenguas lo vivo no solo con una normalidad absoluta, sino como algo tremendamente positivo: como una oportunidad y un privilegio.

Poder aprender distintas lenguas del Estado, comunicarme, conocer tradiciones y culturas diversas me ha hecho entender muy bien un país que, para gobernarlo, para hacer política y responder a sus retos, hay que comprender y querer tal como es.

Así que para mí ha sido una ventaja haber vivido de cerca territorios tan diversos como Euskadi, Cataluña, la Comunidad Valenciana o Madrid.

Aquí Europa – Muchos eurodiputados sienten la responsabilidad de representar a su territorio de origen. En tu caso, con esa trayectoria diversa, ¿sientes ese vínculo con algún lugar en particular?

Leire Pajín – Es evidente que tengo una cercanía muy directa con los problemas de Alicante y de la Comunidad Valenciana, donde he trabajado muchos años de mi vida. Pero no me son ajenos los desafíos de Cataluña o de Barcelona, la ciudad en la que ahora vivo, ni tampoco los de mi tierra natal.

Procuro tener una visión compartida. De hecho, como secretaria general de la delegación socialista española, tengo también la responsabilidad de coordinar políticamente nuestra posición en los plenos y en los debates que nos afectan territorialmente. Eso te obliga, y a la vez te permite, tener una visión de conjunto, una visión y una responsabilidad de país.

Así que tengo la suerte de poder aplicar ese conocimiento de la diversidad de nuestro país a una política más global. Digamos que soy sensible a la realidad de toda España, y también a la de muchos territorios en particular.

Aquí Europa – Eres además vicepresidenta de la delegación ante la Asamblea Parlamentaria Eurolatinoamericana, y antes presidiste la Fundación EU-LAC. ¿Cuáles son tus prioridades en este ámbito?

Leire Pajín – América Latina siempre ha sido el socio natural de la Unión Europea. Lo es por valores, por lazos históricos con países como España, pero también con Portugal, Francia o Italia. Y lo es ahora más que nunca.

En el contexto actual, y más aún tras los cambios en la relación con Estados Unidos, si queremos seguir construyendo un multilateralismo fuerte, si queremos que la lucha contra el cambio climático continúe siendo un objetivo global claro, nuestra región aliada más relevante es América Latina.

También lo es en términos comerciales, como estamos viendo ahora con el acuerdo con Mercosur. Es una gran prioridad para Europa porque representa una gran oportunidad: una alianza con esos países puede multiplicar exponencialmente nuestras relaciones comerciales, pero también consolidar una alianza política con capacidad de transformar el mundo en la dirección que los europeos queremos.

Así que, más que nunca, las relaciones entre Europa y América Latina son fundamentales. Por eso trabajo para que sean todavía más estrechas de lo que han sido hasta ahora.

Aquí Europa – Para terminar, ¿qué balance haces de este primer año de legislatura? Tanto a nivel personal, por tu vuelta al foco público, como a nivel profesional.

Leire Pajín – Ha sido un año tremendamente intenso. Con honestidad, he tenido que adaptarme a una realidad que desconocía. El Parlamento Europeo, como bien sabes, es un laberinto maravilloso, tanto de espacios como de relaciones, y hay que aprenderlo todo a velocidad de vértigo. Así que ha sido un año de mucho aprendizaje.

Un año muy difícil en términos políticos: la tentación constante de la derecha y la extrema derecha de aliarse para dar marcha atrás representa un riesgo y un reto, que vivo con un profundo sentido de la responsabilidad y del compromiso.

Pero también ha sido un año apasionante, en el que he podido centrarme en políticas concretas que van a cambiar la vida de las personas. Al final, si merece la pena dedicar una parte de tu vida al servicio público, es para eso: para mejorar la vida de la gente, para transformar su día a día y para construir, o al menos intentar construir, una Europa y un mundo un poco mejores.

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