La Comisión Europea propuso este miércoles acortar el ciclo de liquidación de valores en la Unión Europea, reduciéndolo de dos días hábiles (T+2) a solo un día hábil (T+1). Esta medida busca mejorar la eficiencia y competitividad de los mercados financieros europeos, alineándolos con economías como Estados Unidos, Canadá, China e India, que ya han adoptado este estándar.
La fecha propuesta para la implementación de T+1 es el 11 de octubre de 2027, con el objetivo de dar a los participantes del mercado tiempo suficiente para adaptarse. «Un año para desarrollar y acordar soluciones, otro para la implementación y un tercero para las pruebas», explicó la comisaria de Servicios Financieros y de la Unión de Ahorros e Inversiones, Maria Luís Albuquerque, quien subrayó que la fecha se ha fijado siguiendo las recomendaciones de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA).
Actualmente, la liquidación en la UE requiere dos días hábiles, lo que significa que el comprador de un valor recibe sus títulos y el vendedor obtiene su dinero dos días después de la operación. La reducción a un solo día permitirá disminuir el riesgo de contraparte, liberar garantías más rápido e incrementar la liquidez en los mercados, según destacó Albuquerque.
Además, la comisaria aseguró que la UE trabajará para coordinarse con otros países europeos que también planean adoptar T+1, en particular el Reino Unido y Suiza, «dados los estrechos vínculos entre nuestros mercados de capitales».
La propuesta del Ejecutivo comunitario se basa en las conclusiones de ESMA, que en noviembre de 2024 determinó que los beneficios de la transición superarían los costos de implementación. Aunque la liquidación en un solo día ya es técnicamente posible en la UE, la fragmentación del mercado europeo hace necesario un marco regulatorio que garantice una transición coordinada y efectiva. Por ello, la Comisión ha planteado una modificación del Reglamento de Depósitos Centrales de Valores (CSDR) para hacer obligatoria la liquidación en T+1.
El siguiente paso será la revisión y aprobación de la propuesta por parte del Parlamento Europeo y el Consejo. Mientras tanto, la Comisión, en colaboración con ESMA y el Banco Central Europeo, ha establecido una estructura de gobernanza para supervisar la transición y coordinar los preparativos técnicos con el sector financiero.
Con este cambio, la UE busca consolidar mercados de capitales más integrados, reducir riesgos y fomentar la modernización y automatización de los procesos post-negociación.
