La presidenta de la Comisión Europea ha calculado los tiempos de su decisión perfectamente y con la candidatura como cabeza de lista del Partido Popular Europeo a las elecciones de junio, tiene prácticamente garantizados cinco años más como inquilina del Berlaymont.
El mate del loco es uno de los jaques mates más rápidos que existen en ajedrez, ¡el cual se produce después de tan solo dos jugadas! Algo que ha logrado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen al lograr ser nominada como única candidata del Partido Popular Europeo. Ha escogido el momento adecuado para que nadie pudiera hacer un movimiento en su contra. Y, además, se ha buscado en los últimos meses apoyos con los que no contaba y que complicaban su reelección.
La fórmula de elección del presidente o presidenta de la Comisión Europea que recoge el Tratado de Lisboa es tan dual como ambiguo. Puede ser elegido directamente por los miembros del Consejo Europeo, es decir, los jefes de Gobierno de los 27 Estados miembros o por el método del "spitzenkandidaten", o lo que es lo mismo, que el candidato del partido más votado en las elecciones europeas sea ratificado por el Parlamento y el Consejo Europeo como jefe del Ejecutivo comunitario. Hay que recordar que ella no fue elegida por esta vía, sino por decisión política de en el Consejo a diferencia de Jean Claude Juncker, su antecesor que si ganó en los comicios de 2014.
Ante esta dualidad, Von der Leyen ha escogido la de mayor legitimidad democrática, pasar por las urnas y obligar a los líderes gubernamentales a que reatiquen la decisión de las urnas y de la Eurocámara. Para ello tenía que tener claro que el Partido Popular será el ganador de los comicios que se celebrarán entre el 6 y el 9 de junio próximos en todos los Estados de la Unión. Saldrá reforzada por decisión popular y tendrá menos dependencia de los presidentes europeos y más del Parlamento Europeo.
Para poder optar por esta vía, Von der Leyen ha tenido que vencer resistencias en su familia política. Ni su propio partido la CDU alemana hace unos meses tenía claro apoyarla, pero sus movimientos en torno a la guerra de invasión rusa de Ucrania, como el apoyo descarado a Israel en el conflicto en Gaza, le han reconciliado con su familia política que durante más de la mitad de la legislatura le acusó de tener muchas veleidades con los socialistas.
Finalmente, el propio Manfred Weber, alemán y líder de los popules en el Parlamento Europeo, dio su brazo a torcer y aceptó que pasara una vez más sobre él Von der Leyen, la misma que hace cinco años le impidió ser presidente de la Comisión pese a haber sido el ganador de las elecciones europeas.
Con unos socialista venidos a menos en las encuestas, que han nominado sin contricantes al luxemburgués Nicolas Schmit, comisario de empleo y asuntos sociales en el equipo de la propia Von der Leyen, parece claro que no habrá batalla por arrebatarle a la política alemana nacida en Bruselas, su poder al frente de la principal institución europea.






