Georgia Meloni ha irrumpido en el escenario político europeo con fuerza y con altas dosis de oportunismo. Su formación Fratelli Italia se ha convertido en una pieza deseada por las familias políticas de la derecha europea de cara a la conformación de grupos parlamentarios en la próxima Eurocámara tras las elecciones de junio. Si antes Forza Italia, el partido de Berlusconi, integrado en el Partido Popular europeo suministraba un relevante número de eurodiputados a la derecha tradicional europea, ahora es Meloni quien ha tomado le relevo sin aclarar aun su apuesta.
Y de su decisión pueden depender muchas cosas. Primero, si el grupo Popular, primero claramente en las encuestas, agranda más aun la brecha con los socialistas o si la derecha más conservadora y la extrema derecha, componen el tercer grupo del Parlamento Europeo, sorpasando a los liberales. Pero, además, de esa decisión de la primera ministra italiana también se derivará el juego de equilibrios de los cargos en las instituciones europeas saliente de las urnas. Quién ocupará el sillón en el Berlaymont, quien presidirá el Parlamento o el Consejo, tendrá mucho que ver con los resultados y, por tanto, de cómo salgan las familias políticas de estos comicios y también, de los pesos de las principales potencias europeas en el tablero de la toma de decisiones.
Meloni tiene dos objetivos principales de cara a las europeas: ocupar todo el espacio político berlusconiano, derecha y centro derecha, anulando a Forza y extremando al máximo a la Liga Norte de Salvini y, en el plano país, convertir a Italia en la potencia necesaria para reforzar el eje franco-alemán, en una especia de triángulo decisoria – París, Berlín, Roma -.
De ahí que todo apunte a que la líder transalpina no tome ninguna decisión hasta que vea los resultados definitivos en toda la UE la noche del 9 de junio. Será entonces cuando juegue sus bazas con un buen número de escaños que todas las encuestas en Italia le garantizan. Si optará por el grupo Popular, donde ya están sus socios y su ministro de exteriores, Antonio Tajani; por ECR, los conservadores que tienen a sus filas a Vox o por Identidad Democrática, cuya principal líder es Marine Le Pen, que también tendrá previsiblemente buenos resultados.






