Las elecciones al Parlamento Europeo de junio no solo dejaron en evidencia un fortalecimiento de la extrema derecha en la región y la normalización de algunos gobiernos euroescépticos en el Este. También expusieron una visión “más blanca y boomer” de la Unión Europea.
Esta es una de las conclusiones del estudio ‘Bienvenidos a Barbieland, lo que el año de guerras y elecciones ha revelado sobre el sentimiento europeo’, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR por sus siglas en inglés), en el que se señala que Europa se parece a la tierra ficticia de Barbie por ser un lugar propenso a considerarse más perfecto de lo que realmente es, llevando consigo ambigüedades y el riesgo de desviarse hacia una comprensión “étnica” en lugar de una “cívica” de la europeidad.
El estudio muestra la subrepresentación de los pobladores como los musulmanes y los jóvenes europeos, y un peligroso viraje hacia la xenofobia.
De los 720 eurodiputados, los racializados no llegan a los 20, pese a que las minorías raciales y étnicas en Europa son un 10 por ciento de la población. Y en cuanto a la población joven, solo 24 eurodiputados tienen menos de 30 años y la edad media en la Eurocámara ronda los 50 años.
Para entender los motivos que alimentan el sentimiento europeo y qué hay detrás del fortalecimiento de la ultraderecha, hablamos con Pawel Zerka (Polonia), investigador principal de políticas del ECFR y autor del estudio.
Aquí Europa- Yo quisiera empezar por el título. ¿Por qué Barbieland? ¿De qué forma se relaciona Europa con ese mundo de ficción de Barbie?
Pawel Zerka- La verdad es que este título nació cuando viajaba desde América Latina hacia Europa. Los vuelos transatlánticos son una buena oportunidad para ver películas que no hemos visto y para mí fue una buena ocasión para ver Barbie. Viajaba desde Brasil después de haber escuchado muchas críticas hacia Europa, a la que los expertos brasileños con los que había hablado describían como un continente bastante hipócrita y que se presenta como defensor de unos valores que, después, realmente no defiende. Por ejemplo, en su reacción a la guerra en Gaza, me decían.
En el vuelo, mirando la película, me di cuenta que podría ser una película sobre Europa. La protagonista principal piensa que todas las mujeres del mundo tienen que estarle agradecidas por haberlas emancipado y liberado. Y después, cuando viaja al mundo real, descubre que hay muchas mujeres que culpabilizan a Barbie por haberles opresionado, en lugar de emanciparse.
Me parece que con Europa podríamos decir que pasa una situación bastante parecida. Con lo que hemos visto este año en las elecciones al Parlamento Europeo, muchas personas, que se describen como proeuropeas, suelen pensar que es difícil no amar a Europa, que es un proyecto tan perfecto que ha permitido a los europeos experimentar la libertad, el desarrollo económico, el poder de viajar. Que es un proyecto muy bueno. Pero después, a la hora de las elecciones, lo que hemos visto es que solo la mitad de los votantes europeos ha ido a ejercer su derecho, como si a la otra mitad no le interesara. Y después, entre los que votaron, hubo muchos que eligieron a candidatos de los partidos que podríamos describir como antieuropeístas. Esto ya es un signo de que algo va mal con este proyecto tan aparentemente ideal.
Aquí Europa- Claro, esta conexión con Barbieland nos muestra que hay una idea de lo europeo que se forjó en ese proyecto europeo, pero que de alguna forma está quedando un poco en entredicho con lo que ha venido pasando en la política, en las elecciones… Y esto me lleva a la segunda pregunta. El estudio muestra que el sentimiento proeuropeo prevalece en la mayoría, pero también que hay una población que tiene una opinión muy blanca y muy boomer de Europa, que aleja de la participación ciudadana y de la participación política a personas más jóvenes y personas racializadas ¿Qué peligros trae ese crecimiento de esa visión blanca y boomer en Europa?
Pawel Zerka- Con este estudio mi intención era ver un poco más de cerca a estos europeos que no son activos de manera política. Lo que hemos visto es que los jóvenes, por ejemplo, suelen votar menos y lo que me preocupa es que no solo suelen votar menos, también se atreven mucho más con cada elección a votar por los partidos de extrema derecha, lo cual es una paradoja porque al mismo tiempo, si miramos las encuestas sobre los valores que la gente joven tiene, no ha habido cambios importantes. Los jóvenes europeos todavía siguen siendo los más progresistas y proeuropeos entre todas las generaciones. Sin embargo, con cada elección, se atreven cada vez más a votar a los partidos de extrema derecha.
Con estas elecciones también se vio la subrepresentación de los europeos que no son blancos o que no son cristianos porque, primero, era difícil para ellos encontrar entre los candidatos a unos políticos que les representaran.
Hay un problema de representación entre los partidos políticos europeos. Estos partidos no representan a la población bastante mixta que ya tenemos en la mayoría de los países europeos. Pero además, no es solo la cuestión de la representación, sino que cuando miras la discusión, el debate político es un debate muy sucio, donde el tema de migración es uno de los más importantes, pero la manera en la que se discute de migración es muy xenófoba.
Hay un problema de representación entre los partidos políticos europeos. Estos partidos no representan a la población bastante mixta que ya tenemos en la mayoría de los países europeos.
Y volviendo a los riesgos que esto representa… A mí me parece que Europa lleva la promesa de ser una región segura, promete libertad, tolerancia e igualdad, un lugar donde, en teoría, no deberías sentirte mal por tu origen, raza u orientación sexual. Y es por ello que hay mucha gente que quiere venir a Europa. Si discutimos de inmigración, es porque hay mucha gente que quiere venir a esta región por esa promesa de poder ganar su vida de manera estable.
Pero al llegar a Europa, y al ver este clima político tan denso, y la forma en que se discute el tema de inmigracion, toda esta población puede sentirse desilusionada, pues toda esta Europa que creían tan ideal, fue una ilusión.
La sociedad de Europa hoy es mucho más mixta y diversa de lo que era hace 30 o 40 años, y sobre todo de lo que era a la hora de la creación de la Unión Europea. No es solo un tema de inmigración, hay muchos ciudadanos europeos con religión musulmana, por ejemplo, y que por su color de cara no son considerados como europeos, y que siguen siendo estigmatizados como culpables de la inseguridad, o como los que no hacen un esfuerzo suficiente para integrarse.
A esto se suma que la xenofobia en Europa no es una xenofobia dirigida de manera igual hacia todos los inmigrantes. Hemos visto con la guerra en Ucrania que cientos de miles de ucranianos han sido bienvenidos en países europeos, lo que a mí me parece estupendo. Pero al mismo tiempo, esto mostró esta ambigüedad, donde parece que hay buenos inmigrantes y malos inmigrantes.

El fortalecimiento de la ultraderecha
Aquí Europa- Los discursos xenófobos y más racistas, como nos decías, vienen creciendo en la Unión Europea. En las últimas elecciones al Parlamento Europeo la ultraderecha ganó en países como Francia, Italia, Bélgica, Hungría, Austria, quedó segunda también en Países Bajos y en Alemania. Y recientemente, ganó en elecciones locales en Alemania y en Austria. ¿Cuáles son esas condiciones que están fortaleciendo a estos partidos?
Pawel Zerka- Yo no diría que los países del Este de la Unión Europea son particularmente xenófobos en comparación con el resto de Europa. La diferencia consiste en el hecho de que en Europa del oeste -como Francia, Alemania o Países Bajos-, normalmente tú ves unos partidos muy influyentes que llevan este discurso xenófobo como Marine Le Pen y Eric Zemmour en Francia, como la Alternativa para Alemania o como Geert Wilders en los Países Bajos. Pero en estos países normalmente también hay otros partidos, sobre todo de izquierda o de izquierda radical, que llevan un discurso opuesto, en el que sostienen que la mixidad de las sociedades es un valor que hay que mostrar, es otra visión de la europeidad basada no tanto en orígenes étnicos, sino en la creencia de los mismos valores de tolerancia e igualdad.
El problema en países como Polonia, de donde yo vengo, y la República Checa, o Bulgaria o países como Letonia, Lituania, Estonia, es que el discurso es muy unilateral, pues la mayoría de los políticos tienen un escepticismo hacia una sociedad multicultural y no hay partidos políticos influyentes que propongan algo opuesto. Esto tiene una explicación en la historia de estos países, pues sus sociedades son mucho más homogéneas en comparación con Francia, España, Italia o Alemania. Como no son países tan multiculturales, no creen tener una razón para defender el multiculturalismo. Esto ya responde en una parte a la cuestión: los orígenes del sentimiento euroescéptico pueden ser diferentes en función de qué país analizamos, pero en varios países de Europa del Este, el multiculturalismo es una especie de “driver”, algo que contribuye a esa fobia a la migración -sobre todo de Medio Oriente y África- y a la creencia de que si se abren, perderán su cohesión y su identidad nacional.
El problema en países como Polonia, de donde yo vengo, y la República Checa, o Bulgaria o países como Letonia, Lituania, Estonia, es que el discurso es muy unilateral, pues la mayoría de los políticos tienen un escepticismo hacia una sociedad multicultural y no hay partidos políticos influyentes que propongan algo opuesto.
Aqui Europa- Con este auge de la ultraderecha, en muchos países se está hablando de un cordón sanitario, que implica impedirles llegar al poder o que puedan entrar en la toma de decisiones. ¿Usted cree que la solución es excluirlos y aplicarles esa barrera o, por el contrario, hay que encontrar la forma de escuchar y entender de dónde salen esos discursos?
Pawel Zerka- No hay buena respuesta para esto. Hay dos estrategias: cordón sanitario o aceptación del voto democrático. Antes, cuando los partidos de extrema derecha no eran tan influyentes, uno podía utilizar el cordón sanitario en el sentido de que no se trabaja con ellos y se busca otra manera de formar un gobierno estable. Pero en Países Bajos, hemos visto ese año, por ejemplo, que ya no era posible decir que no tratamos este voto democrático de manera seria porque el partido de extrema derecha ha ganado las elecciones de manera muy clara, adelantando por varios puntos a otros partidos políticos.
La cultura democrática de Irlanda está basada en el esfuerzo de buscar un compromiso, y decidieron que hay que encontrar este compromiso, también con la extrema derecha. Esto quiere decir que estos partidos tienen que involucrarse en el Gobierno, lo que tal vez es una manera de forzarles a llevar el peso de gobernar. Si uno aplica el cordón sanitario, esto puede ser fácilmente aprovechado por los partidos de la derecha como los únicos que no están invitados a gobernar y pueden seguir criticando a los gobiernos, y de esta manera pueden crecer aún más.
De un país al otro, vemos que ninguna de estas dos estrategias está probada. Al decir verdad, ninguna de ellas funciona. Ahora no sabemos cómo va a ser gobernada Austria, que en las últimas elecciones ganó un partido de extrema derecha, pero sigue siendo posible que los otros partidos creen gobierno excluyendo a ese partido.
El mainstream político, los partidos del centro, tienen que finalmente hacer la tarea de entender por qué la gente vota a los partidos de extrema derecha. Puede votar a ellos porque está mirando al mainstream político con desilusión, a veces por los escándalos de corrupción.
Pero además, está este tema de cómo se comunican con los votantes. Los partidos de extrema derecha muy a menudo son los únicos que hacen el esfuerzo de encontrar a sus votantes a través de otros medios como Tik Tok, mientras que el Mainstream sigue siendo muy tradicional, privilegiando a unos medios de comunicación tradicionales que ya no tienen tanto efecto. También hay una desilusión real de la forma en que Europa está funcionando y el Mainstream político no hace su tarea de explicar o hablar con los votantes sobre varias cosas que hay que hacer, aunque sean difíciles, como la lucha contra el cambio climático o la inmigración.
Los partidos de extrema derecha muy a menudo son los únicos que hacen el esfuerzo de encontrar a sus votantes a través de otros medios como Tik Tok, mientras que el Mainstream sigue siendo muy tradicional.
También vemos que el mainstream político se hace cada vez más elitista, porque no representa a todas las generaciones ni a la mixidad de sociedades, mientras que los partidos de extrema derecha son muy exitosos en incluir a la gente más joven en sus listas.
Yo sigo creyendo que la popularidad creciente de partidos de extrema derecha no es porque haya un cambio significativo en los valores de la sociedad europea, sino que mucha gente vota a estos partidos porque ya no cree que los partidos de centro les pueden representar, porque los perciben como elitistas y que perdieron el contacto con la realidad.
Aquí Europa- Al final es un tema de identidad. De alguna forma hay una población que se está identificando mejor con estos partidos que con los tradicionales. Muy pocos eurodiputados tienen menos de 30 años y ustedes señalan en el estudio que la población joven no solo está siendo excluida sino que también tiene una desafección por la política, pese a que hay problemas muy claros para los jóvenes como que tienen el doble de posibilidades de estar desempleados o el de la vivienda. ¿Qué explica esa desafección y ese desinterés de los jóvenes?
Pawel Zerka- Esto es también porque la población europea es bastante vieja. Pero, también tiene que ver con que hay jóvenes que no han entrado en la vida política. No se trata de la gente que participaba en política y después dejó de hacerlo, sino que también hay una ocasión perdida para incluir a los jóvenes en la vida política. Y si de verdad hay esta ocasión perdida, es precisamente porque la gente que suele querer representarnos es bastante vieja, en comparación con la diversidad de edades de la población europea, y al mismo tiempo son los países de extrema derecha o extrema izquierda los más exitosos en incluir a los jóvenes entre sus candidatos, y por ello, a sus votantes.





