¿A ti qué te mUEve?’, es una iniciativa lanzada por Canal Europa y Talento Para el Futuro para que los candidatos de los partidos políticos que se presentan en España a los comicios europeos respondan a las preguntas de los jóvenes y planteen sus propuestas políticas para la juventud. En esta segunda entrega, Marlene García, de Talento Para el Futuro, entrevista a Isabel Serra, candidata de Podemos para las elecciones comunitarias.
Marlene García- Cada vez falta menos para las elecciones europeas. Una convocatoria que, a pesar de no recibir tanta cobertura mediática, es fundamental para construir la sociedad que queremos y también para mejorar las condiciones de la juventud. ¿Cómo ve esta convocatoria electoral?
Isa Serra- Para mí es fundamental que entendamos y el conjunto de la ciudadanía entienda que en estas elecciones nos jugamos el proyecto europeo que vamos a tener en los próximos años. Estamos en un momento donde creo que la crisis que se evidenció en el año 2008 no se ha resuelto.
Posteriormente hemos tenido sufrido la crisis derivada de la pandemia y ahora mismo estamos viendo cómo las élites de la Unión Europea, al servicio también de las élites estadounidenses, nos están llevando hacia un camino belicista, hacia lo que denominamos régimen de guerra.
Creo que en este contexto es fundamental que haya un proyecto como Podemos, que defienda una Europa de los derechos humanos, una Europa feminista, una Europa basada en la justicia social.
MG- ¿Qué medidas concretas tiene Podemos para garantizar el acceso de las personas jóvenes al mercado laboral con condiciones laborales dignas?
IS- Tú lo has dicho, creo que lo fundamental no solamente es el acceso, sino las condiciones dignas y estamos en un proyecto europeo, en una Europa en la que hay profundas desigualdades y que la mayoría de los jóvenes sufren mucha precariedad.
En los últimos años se ha avanzado en Europa el establecimiento de un salario mínimo para garantizar salarios dignos, pero eso todavía no se ha implementado en el conjunto de los Estados miembros y, además, es insuficiente.
Pensamos que tendría que avanzarse hacia un salario mínimo superior que garantizase unos mínimos ingresos adecuados para tener una calidad de vida digna. También pensamos que es fundamental avanzar hacia la reducción de la jornada laboral en todos los Estados miembros y consideramos que hay que dedicar más financiación pública para la FP, para que haya condiciones dignas, becas y posibilidad de todos los jóvenes para acceder al mercado laboral y para tener unos estudios adecuados.
Pero más allá de eso, pensamos que en nuestro país sigue perjudicándose a la mayoría de los jóvenes en lo que tiene que ver con los derechos laborales y, en ese sentido, ligado a esas propuestas que planteamos en Europa, lo que pensamos es que tiene que hacerse una nueva relación laboral, un nuevo estatuto de los trabajadores y las trabajadoras para, como decía, reducir la jornada laboral a 35 horas y acabar con la precariedad, porque es cierto que en los últimos años se ha avanzado en lo que tiene que ver fundamentalmente con los contratos indefinidos, gracias a la reforma que hubo hace dos años de la reforma laboral del año 2012, pero los derechos que había antes de la reforma del año 2010 y 2012 no se han recuperado.
Lo que estamos viendo en nuestro país es que los contratos en periodo de prueba están aumentando y los despidos posteriores a ese periodo de prueba, están aumentando también, lo cual genera muchísima precariedad, especialmente para los jóvenes y las jóvenes, que les contrata una empresa seis meses y posteriormente están despedidos.
Pensamos que eso hay que cambiarlo, los despidos después de un periodo de prueba se tienen que justificar por parte de las empresas. Eso es lo que puede garantizar que reduzcamos la precariedad de los jóvenes y las jóvenes.
Pero, en general, lo que pensamos es que hay que reducir la jornada laboral y garantizar la estabilidad en el empleo para que haya condiciones dignas. Más allá de eso, yo no creo que el empleo se pueda ver de forma aislada a las políticas, por ejemplo, en relación con el derecho a la vivienda.
El problema que estamos teniendo en nuestro país es que es muy difícil emanciparse, especialmente para personas que tienen un salario muy bajo y que tienen un nivel de precios de los alquileres altísimos, porque no se ha implementado, como debería haberse implementado, la ley de vivienda que aprobamos en la anterior legislatura entre el Partido Socialista y Podemos, gracias a la presión de Podemos.
Entonces, creo que hay que mirar las condiciones de vida dignas en relación también con el empleo de forma estructural, la vivienda. Pero, en general, cuando hablamos de Europa, el proyecto europeo no basado en la austeridad y no basado en ese camino hacia la guerra, hacia el régimen de guerra donde nos están llevando.
MG- Me gustaría hablar un sobre emprendimiento. Al final, el trabajo es algo que ocupa una gran parte de nuestra vida y más de un 82% de los jóvenes dice que le gustaría poder estar trabajando en un entorno que comparta sus valores. En muchas ocasiones, el emprendimiento social es una de esas opciones que se pueden abrir para dedicarse también a un entorno con sus valores. En este sentido, ¿qué mensaje daría a la juventud que ve dificultades a la hora de emprender, en concreto, en el emprendimiento social?
IS- En primer lugar, lo que les diría es que entiendo perfectamente la desafección con un modelo de empleo en el que tienes que trabajar para empresas que vulneran los derechos humanos, que explotan a trabajadoras en otros países o que, por ejemplo, como Carrefour, tiene colaboración con un régimen genocida como el israelí y que haya muchos jóvenes que no quieren participar de eso.
En segundo lugar, creo que para garantizar no solamente lo que es que puedas hacer un proyecto tú en algo que te gusta, sino para que haya un modelo de empleo en el que todas las personas pueden trabajar en lo que les gusta, con unos criterios de respeto por el planeta, de respeto por los derechos humanos, de respeto por la igualdad de género, creo que es fundamental que los jóvenes y las jóvenes participen, participen de la política, participen del espacio público, la vida social, para que transformemos el conjunto de las condiciones estructurales que hacen que haya tantas empresas que vulneran los derechos humanos, que explotan a los trabajadores y a las trabajadoras, que colaboran con régimenes que vulneran los derechos humanos o que están cometiendo un genocidio contra el pueblo palestino, es decir, hay que participar.
Concretamente, respecto al empleo, en primer lugar, creo que es importante que los jóvenes y las jóvenes no se sientan responsables de tener que trabajar para una empresa o en un proyecto que no es de acuerdo a sus valores, porque vivimos en un mundo en el que, para poder alimentarte, vivir y pagar el alquiler, tienes que trabajar y dedicar tu tiempo de trabajo para recibir un salario. Pero también creo que es importante entender que hay un cambio generacional respecto a la generación Z.
A la generación anterior nos habían convencido de que si estudiabas mucho, si trabajabas mucho, ibas a poder realizarte en el empleo, realizarte en el trabajo. Y creo que la generación Z, después de ver precisamente en las sucesivas crisis en las que estamos, se ha visto que eso de la meritocracia y de que vas a poder realizarte si te esfuerzas mucho, no es así, es mentira.
Creo que está cambiando y avanzando hacia un modo de relacionarse con el empleo y con el trabajo en el que no piensan que se realizan en eso, sino que quieren tener un empleo con condiciones aceptables, con un salario digno, pero que les permita tener tiempo de vida para poder estar con los amigos, con las personas queridas, para poder ir a acceder a la cultura, para poder tener ocio. Ese cambio generacional es algo positivo a mi juicio.
Obviamente, creo que tenemos que poder trabajar, por eso decía, participar para poder cambiar las condiciones estructurales para que podamos trabajar en proyectos que nos realizan. Pero también veo positivo no entrar en esa trampa en la que, si no accedes a un empleo que te realiza, te tienes que sentir mal porque tú no has sido suficientemente capaz de conseguir hacer lo que te han dicho que te ibas a poder hacer. Entonces, creo que hay un cambio generacional y creo que eso es positivo.
MG- Ha comentado anteriormente la importancia de que la juventud participe en política. Sin embargo, en muchas ocasiones se legisla para la juventud, pero sin la juventud. ¿Qué formas de colaboración con la juventud va a establecer su partido en este nuevo mandato europeo?
IS- En primer lugar, para que haya más participación por parte de la juventud, debemos llevar también desde el Parlamento Europeo y desde la Unión Europea la propuesta de que todos los Estados miembros garanticen el voto a partir de los 16 años. Creo que es fundamental.
No se puede pretender que las personas con 16 años pueden trabajar, deben trabajar la gran mayoría para poder vivir y, sin embargo, no pueden decidir políticamente y participar políticamente de los asuntos públicos y de la democracia.
Por tanto, creo que eso es un elemento determinante, pero en la acción concreta que podemos desarrollar desde el Parlamento Europeo, desde Podemos con los jóvenes, intentar abrir lo máximo el Parlamento Europeo a esa participación, con visitas, con encuentros, con foros que realmente permita permear al Parlamento Europeo de la voluntad de los jóvenes y las iniciativas que se están desarrollando más allá del Parlamento Europeo.
Pero más allá de esto, es importante también que cuando hablamos de los y las jóvenes en un contexto como este, en Europa atendamos a qué les mueve, ¿dónde se están movilizando? ¿dónde están participando? ¿dónde se están organizando?
En este momento, fundamentalmente, diría que hay tres movimientos que implican mucho a los jóvenes y las jóvenes en la Unión Europea. En primer lugar, el feminismo sigue haciéndolo porque creo que es un movimiento que ha conseguido muchos éxitos y que no se agota, que las mujeres, también muchos hombres, las personas feministas, las personas LGTBI, sabemos que para construir una Europa democrática basada en los derechos humanos hay que avanzar todavía muchísimo más en términos de feminismo, porque es el feminismo el que nos está planteando un proyecto de sociedad bueno para el conjunto de la humanidad.
En segundo lugar, el cambio climático, la lucha contra el cambio climático. Hay movimientos donde se están organizando las personas más jóvenes porque quieren que entendamos el conjunto de la sociedad y, especialmente, los principales responsables, los políticos y concretamente las grandes empresas, que son las que más emisiones contaminantes están generando, que, o garantizamos una transición ecológica justa, o no hay planeta para las próximas generaciones.
Y en tercer lugar, y fundamentalmente lo que está sucediendo en estas semanas, hay un movimiento a nivel internacional en Estados Unidos, en Europa y en todo el mundo que se está extendiendo de acampadas universitarias para pedir el fin del genocidio contra el pueblo palestino y decir que hay que romper las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel. Lo primero que tiene que hacer quien llega al Parlamento Europeo, y las instituciones europeas en su conjunto es atender a eso que están diciendo los jóvenes, que están pidiendo avanzar hacia un mundo igualitario, justo, si resolvemos estos problemas.
MG- Me gustaría hablar ahora sobre la desafección política y cómo permea también en las instituciones europeas. ¿De qué forma se puede acercar estas instituciones que parecen tan lejanas a la juventud?
IS- Lo más importante es hacer unas instituciones democráticas, no solamente de cara a la juventud, sino de cara al conjunto de la ciudadanía. Y la Unión Europea fue un proyecto que consiguió avances, pero en base a una serie de criterios que hace del neoliberalismo ley y que prioriza el control de la deuda, del déficit, de la inflación, que son mantras neoliberales al servicio, finalmente, de grandes intereses de poderes financieros que tienen grandes beneficios en la Unión Europea con una arquitectura basada en la desigualdad, la desigualdad social dentro de los Estados miembros y la desigualdad territorial entre el centro y la periferia.
Lo importante es que entendamos que necesitamos otro proyecto europeo. En este momento hay muchísima gente, muchísima ciudadanía, no solamente en nuestro país, sino en toda Europa, que se pregunta para qué sirve Europa, para qué sirve el proyecto europeo. Hay que tener un proyecto europeo común conjunto, pero tiene que estar basado en la garantía de los derechos humanos, de los derechos sociales, reglas fiscales que nos permitan reforzar lo público y no al servicio de los intereses financieros.
En ese sentido, la estructura democrática e institucional de la Unión Europea es importante, es decir, proponemos directamente que hay que reformular y abrir un debate respecto al Tratado de Lisboa, un tratado que, como digo, hizo de neoliberalismo ley. Y eso implica, en términos de las propias instituciones europeas, darle mucho más poder al Parlamento Europeo, que es el órgano y el poder elegido democráticamente por el conjunto de la ciudadanía europea, que tenga más capacidad legislativa y que la Comisión Europea tenga una responsabilidad más ejecutiva al servicio de lo que dice el Parlamento, que es lo que dice la ciudadanía europea.
También pensamos que hay que avanzar en iniciativas que permitan más participación por parte de la ciudadanía. También mociones de censura, pero más participación del conjunto de la ciudadanía y que los órganos de la Unión Europea, por ejemplo, el Banco Central Europeo o el Tribunal de Cuentas, estén mucho más controlados por el Parlamento Europeo. Esto garantizaría un proyecto europeo más democrático, que asimismo puede servir para combatir, digamos, parte de la desafección generada.
Pero yo creo que buena parte de la desafección generada por parte de los jóvenes, otra parte, tiene que ver también con la duda, como decía, de para qué sirve este proyecto si tengo unas condiciones de vida precarias, si no tengo derecho a la vivienda, si no tengo posibilidad de pensar que voy a poder formar una familia, tener hijos, etcétera, y que el proyecto europeo parece que no me está resolviendo estas dudas vitales que estoy teniendo en torno al futuro. Lo importante es no solamente hablar de lo democrático y lo institucional, sino del proyecto otra vez en su conjunto y los derechos que tiene que garantizar.
MG- Hemos hablado brevemente sobre transición ecológica, desde el Pacto Verde Europeo hasta la perspectiva de transición ecológica en los Next Generation ha ido permeando esta idea de la necesidad de transitar hacia un modelo más sostenible. ¿Qué se puede hacer para no retroceder lo que se ha avanzado en cuanto a transición ecológica y avanzar hacia una sociedad más sostenible y justa?
IS- Tú lo has dicho, se ha avanzado en el Pacto Verde Europeo, pero, sin embargo, todas las medidas que se están planteando son insuficientes respecto al avance de la crisis climática y a la necesidad de poner en marcha medidas ambiciosas y drásticas para no hacer frente a la transición que va a ser, sino para garantizar que esa transición sea justa y garantice los derechos humanos y que exista, digamos, la humanidad dentro de décadas, que es lo que creo, sinceramente, que está afectando mucho a los jóvenes.
Quizás la generación de los jóvenes de 20 años actual, tiene dudas de si va a morir por una enfermedad a sus 90 años, o si va a morir de un desastre ecológico. Y creo que se está empezando a calar. Es decir, eso genera una imposibilidad de proyectar un mundo, un horizonte como generación.
Hoy la gente piensa que dentro de 30 años, quizás el mundo será peor que actualmente, precisamente porque no estamos haciendo frente a la crisis ecológica y a los desastres naturales que va a desencadenar esa crisis ecológica. Por tanto, necesitamos medidas mucho más drásticas y necesitamos que los principales responsables del cambio climático se ajusten a las necesidades que hay.
No puede ser que las grandes empresas sean las responsables del 70 % de las emisiones contaminantes, que la COP27 al final no resuelva o no acabe en acuerdos que garanticen tomar medidas drásticas y por eso pensamos que tendría que ponerse en marcha medidas que garanticen, por ejemplo, que los fondos europeos Next Generation que se han puesto en marcha después de la pandemia, no fuesen a grandes empresas, porque la mayoría ha ido a grandes empresas que siguen sin tener unos criterios de cuidado del medio ambiente y del planeta adecuados.
Por tanto, se ha avanzado, sí, pero son medidas muy limitadas respecto al avance de esa crisis climática y, sobre todo, no solamente es fundamental reducir los combustibles fósiles, reducir las emisiones contaminantes. Es fundamental también que entendamos que ante la crisis climática solamente vamos a salir en común. Solamente con el refuerzo de lo público podemos hacer frente a los desastres naturales que se generan de esa crisis climática.
Lo vimos ya en la pandemia. Solamente las medidas que garantizan que el Estado garantiza los derechos sociales son las que te permiten salir en común y, de hecho, hemos salido con más desigualdades de la pandemia. O asumimos que la ley de la selva del solamente me salvo yo no sirve para hacer frente a una crisis climática que nos afecta a todos y todas y que afecta al conjunto de la humanidad, o vamos a vivir en un mundo en el que la transición va a llegar generando muchísimas más desigualdades.
Una cuestión respecto al proyecto europeo y la crisis climática. Para mí no está desvinculado el hecho de que se esté avanzando hacia ese régimen de guerra en el que el jefe de la diplomacia europea dice que nos tenemos que acostumbrar a la guerra porque la paz ha sido una excepción, declaraciones suyas. Creo que eso es algo muy preocupante, porque la guerra es una decisión. Es una decisión por parte de élites al servicio de empresas armamentísticas que ante la crisis climática están diciendo "como hay escasos recursos naturales, como además quiero beneficiarme, por ejemplo, del gas, como se ha beneficiado Estados Unidos a partir de la guerra de Ucrania, como ante la competencia internacional que hay con China quiero reforzar la OTAN, apostamos por ese avance hacia un régimen de guerra en el que la guerra dinamiza la economía".
Las empresas armamentísticas dinamizan la economía, que es lo que ha hecho Estados Unidos desde hace muchas décadas. Y eso es algo muy preocupante. Y eso tiene que ver con el cambio climático. Tiene que ver con una forma de hacer frente al cambio climático en la que vamos a profundizar un negocio para unos pocos frente a una crisis que ya está aquí.
Y en segundo lugar, lo que tiene que ver con los derechos humanos y las personas migrantes y los solicitantes de asilo. Se aprobó el pacto de asilo y refugio. Es un pacto no solamente cuestionado, sino criticado por parte de todas las organizaciones de derechos humanos porque suspende el derecho a asilo, fomenta las devoluciones en caliente, fomenta la externalización de fronteras a países que vulneran los derechos humanos y pone en riesgo la vida de la infancia migrante, que son niños y niñas que tienen que tener sus derechos garantizados, independientemente de dónde hayan nacido, por estar en nuestro país.
Ese pacto es una vulneración de los derechos humanos que, del mismo modo que lo hablaba con respecto a la guerra, también tiene que ver con el cambio climático, porque las migraciones forzosas con el cambio climático se van a acelerar y la respuesta que se están dando por las élites europeas es levantar más fronteras, vulnerar más derechos para distinguir entre los que se van a salvar y los que van a perjudicar su vida y se van a vulnerar sus derechos humanos. Y creo que ese no puede ser el camino. El camino frente al cambio climático tiene que ser garantizar los derechos humanos del conjunto de la humanidad y avanzar hacia una economía donde lo público es lo central.
MG- Por último, es el momento de lanzar un mensaje para la juventud y para llamar a las urnas este 9J.
IS- Que participe de estas elecciones europeas, que nos jugamos mucho en estas elecciones europeas. El proyecto europeo en un contexto en el que necesitamos una Europa de paz, una Europa de derechos humanos, una Europa feminista, una Europa ecologista y que no hay un proyecto de izquierdas que se presente a estas elecciones y un proyecto de derecha y ultraderecha, sino que lo que estamos viendo es que la izquierda del Partido Socialista y la socialdemocracia en toda Europa, concretamente también el gobierno alemán, está defendiendo prácticamente lo mismo en Europa respecto a ese avance hacia la guerra y sin poner freno al genocidio contra el pueblo palestino y creo que frente a esos dos proyectos, es necesario un proyecto como el de Podemos que defienda de forma valiente y determinante la paz, los derechos humanos, el feminismo y el ecologismo.






