La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó este lunes que la Unión Europea debe reforzar su capacidad de defensa frente a amenazas externas “tanto del chantaje militar directo como de los crecientes ataques híbridos”, en un contexto marcado por tensiones internacionales.
Durante su intervención en la reunión del comité ejecutivo del grupo parlamentario de la CDU/CSU en el Bundestag alemán, señaló que “los europeos debemos invertir más en nuestra propia defensa” y que esta es “una condición fundamental para nuestra independencia europea”.
En ese sentido, subrayó que Europa “debe ser capaz de defenderse de la presión externa, tanto del chantaje militar directo como de los crecientes ataques híbridos que estamos sufriendo”.
Asimismo, recordó que “la asistencia mutua dentro de la Unión Europea ya es obligatoria para todos los Estados miembros”, en referencia a la cláusula de defensa mutua recogida en el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea. Añadió que el debate actual no gira en torno a su existencia, sino a su aplicación práctica, al indicar que “la pregunta no es ‘si’, sino cómo y con qué”.
Estas declaraciones se producen después de que, en una reunión informal del Consejo Europeo celebrada los días 23 y 24 de abril en Nicosia, los líderes acordaran avanzar en la preparación de un mecanismo que permita definir “cómo respondemos en caso de que un Estado miembro active el artículo 42.7”.
El debate sobre esta cláusula se reactivó tras la escalada en Oriente Medio, especialmente después de que drones de fabricación iraní impactaran en una base militar británica situada en Chipre.
En ese contexto, se consideró la posibilidad de recurrir al artículo 42.7, que establece la obligación de asistencia en caso de “agresión armada” contra un Estado miembro, aunque finalmente se descartó su activación al entender que el ataque no iba dirigido contra el país afectado.
El presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, explicó que el objetivo es desarrollar “un plan operativo” que determine “qué países serán los primeros en responder” y “cuáles son las necesidades del Estado” afectado.
Por su parte, von der Leyen señaló que el tratado no define con precisión el procedimiento, al afirmar que “la pregunta no es «si», sino cómo y con qué”.
“Se trata de desarrollar las capacidades necesarias, subsanando las deficiencias, tanto industriales como militares, desde la defensa aérea y la tecnología de drones hasta la ciberseguridad”, explicó.
Impacto de la inestabilidad en Oriente Medio en Europa
En la misma intervención, von der Leyen afirmó que “la guerra en Oriente Medio está afectando gravemente a nuestra economía y a su población” y subrayó la necesidad de adaptar la respuesta europea a la crisis energética. Indicó que “esta es la segunda crisis energética en cuatro años” y recordó que “en 2022, Putin cortó nuestro suministro de gas ruso, y ahora es el Estrecho de Ormuz”.
En este sentido, defendió que las medidas deben ser específicas y coordinadas, al señalar que “necesitamos una coordinación a nivel europeo para poder aprovechar nuestro poder de mercado y evitar generar competencia en el mercado global”.
Señaló que “desde el inicio de la crisis en Oriente Medio, hemos pagado 25.000 millones de euros más por las importaciones de gas y petróleo sin recibir ni una sola molécula más de energía”, y defendió la necesidad de reducir la dependencia exterior. Según explicó, “debemos reducir esta dependencia” y “ampliar la energía más barata que producimos aquí en Europa”, destacando que “cada kilovatio-hora de energía generada aquí contribuye a la estabilidad económica”.
En ese contexto, defendió un enfoque basado en la neutralidad tecnológica, indicando que “el futuro de la energía permita la neutralidad tecnológica”, con inversiones tanto en energías renovables como en energía nuclear, incluyendo “los nuevos reactores modulares pequeños”.






