España, Alemania, Italia, Portugal y Austria han solicitado formalmente a la Comisión Europea, mediante una carta conjunta, la creación de un impuesto común sobre las grandes empresas energéticas como respuesta al encarecimiento del petróleo derivado de la guerra en Irán. La iniciativa, adelantada por Reuters, plantea una actuación coordinada a nivel europeo para hacer frente a los efectos económicos de la crisis energética y evitar respuestas fragmentadas entre Estados miembros.
Los cinco países consideran que el actual contexto de subida de precios energéticos, impulsado por la inestabilidad en Oriente Medio, está generando beneficios extraordinarios en el sector que deben ser objeto de una fiscalidad específica. La propuesta plantea que estos ingresos se utilicen para aliviar el impacto sobre consumidores y tejido productivo, especialmente en un momento de presión inflacionaria y desaceleración económica en la Unión Europea.
Según la información difundida por Reuters, los gobiernos firmantes subrayan que una respuesta coordinada a escala comunitaria permitiría evitar distorsiones en el mercado interior, derivadas de la aplicación de medidas fiscales desiguales entre países. Además, defienden que este instrumento reforzaría la capacidad de la Unión Europea para actuar de forma conjunta ante crisis energéticas con efectos sistémicos.
La iniciativa se produce en un momento en que el debate sobre la intervención pública en los mercados energéticos vuelve a ganar protagonismo en Bruselas. La Comisión Europea deberá analizar ahora tanto la base jurídica como la viabilidad política de la propuesta, en un contexto marcado por diferencias entre Estados miembros sobre el alcance de la fiscalidad europea y el papel del mercado en la gestión de las crisis energéticas.





