Los agricultores de Francia, Alemania, Polonia y Hungría llevan días manifestándose por el aumento de costes de producción, principalmente el precio de la energía, y las nuevas normas ambientales europeas. Bruselas reacciona con el anuncio de la Comisión del inicio con un ‘diálogo estratégico’.
Como ya viene siendo habitual, los agricultores españoles son los grandes perjudicados de estas protestas, que ven boicoteado el envío de productos agrícolas a Europa en la frontera con Francia.
Especialmente virulentas son las protestas de los agricultores en Francia, donde ayer mismo atacaron varios camiones extranjeros, incluidos algunos españoles, a los que han tirado al asfalto toneladas de frutas y hortalizas españolas.
Desde España, la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC) y la Asociación de Cargadores de España (ACE) han pedido la intervención del Gobierno para que Ejecutivo francés garantice la integridad física de los transportistas españoles y la libre circulación de sus mercancías.
Ambas patronales han recordado que Francia es el principal destino de las exportaciones españolas por carretera, con un 41,51 % del total, y que cada día cruzan la frontera gala cerca de 10.000 camiones españoles.
Por su parte, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha calificado de "inaceptables" los ataques y ha aclarado que respeta plenamente "el derecho de manifestación y el derecho de expresar libremente la opinión", pero siempre que se haga "con respeto y pacíficamente, no con medios violentos y con la coacción". "Estos hechos rompen el principio mismo de la libre circulación en el marco del mercado", ha sentenciado.
Por otro lado, los agricultores no quieren permanecer ajenos a estas protestas y no descartan unirse y secundar conjuntamente protestas por esta crisis del campo, igual que están haciendo ya los productores agrarios y ganaderos en Alemania, Francia, Rumanía y Polonia.
Los principales sindicatos del sector ven posible que también en España se produzcan grandes protestas agrícolas, pero se han emplazado al mes de febrero para decidir si emprenden actuaciones nacionales o conjuntas.
De momento, la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha convocado una movilización para el próximo 21 de febrero en Madrid, que empezará un día antes con tractoradas en una quincena de provincias españolas, entre ellas Tarragona.
Y en plenas protestas de los agricultores en varios países de Europa, la Comisión Europea inició ayer un “diálogo estratégico” sobre el futuro de la agricultura en el club comunitario.
“Las consecuencias de la agresión de Rusia contra Ucrania, el cambio climático, que conlleva sequías, incendios forestales e inundaciones, y las nuevas obligaciones [como el Pacto Verde] están teniendo un impacto cada vez mayor en el trabajo y los ingresos de los agricultores”, aseveró la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como manera de justificar este encuentro.
Tras esta reunión oficial, se organizarán varias reuniones temáticas que tendrán lugar en el primer semestre de 2024.
A todo ello se suma el horizonte de las próximas elecciones europeas que se celebrarán en junio. Unos comicios en los que, según un estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), los partidos populistas y antieuropeos podrían imponerse en nueve países.
Hasta entonces y teniendo en cuenta el funcionamiento de las instituciones europeas, la incertidumbre para los agricultores está servida, pues no parece que vaya a haber una solución a corto plazo a sus demandas. Habrá que estar a la espera que los frutos que pueda dar ese ‘diálogo estratégico’ y se traduzca en iniciativas legislativas que revierta la actual situación.
